• Kunga, de los de suburbios Atlanta, ha dejado su huella en Rep. de Corea
  • Su familia emigró a Rusia desde Angola. Luego fue a a Estados Unidos como refugiada
  • Lagos ha empezado a vivir su particular sueño americano

Sucedió en el partido de octavos de final entre Estados Unidos y Nueva Zelanda de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA República de Corea 2017. Estados Unidos disfrutaba de una contundente ventaja (5-0) cuando se llegó al tiempo de descuento. De repente, su dorsal número 13, Lagos Kunga, recibió un pase fuera del área y condujo el balón driblando a cuanto rival le salió al paso a lo largo de la línea frontal. Con una hábil combinación de toques y amagos consiguió crearse espacio para hacer una pared con un compañero y acabar rematando fríamente a puerta con la zurda desde 11 metros. La jugada, junto con su resultado de manual, no ha podido ser más especial para Kunga.

"Fue alucinante. Cuando salí del banquillo, llevábamos tanta ventaja que todo el mundo había levantado el pie del acelerador", ha declarado Kunga a FIFA.com tras el encuentro. "Llamé a mi madre antes del partido. Me dijo que no me preocupara, que ella tenía fe en que marcaría un gol. Cuando las palabras de mi madre se hicieron realidad, no supe cómo reaccionar y sencillamente eché a correr. Estaba muy feliz".

Este gol no solo supone el primero de Kunga en República de Corea 2017, sino que también se convierte en el primer tanto internacional de un jugador salido de la cantera del Atlanta United, un club de la MLS. 

Sin embargo, Kunga y su madre no eran los únicos que esperaban impacientes este momento histórico. “Sé que mis amigos de Atlanta madrugan muchísimo para verme jugar. Los gestos con la mano que hice después de marcar el gol estaban dedicados a ellos”, explica Kunga entusiasmado. "Después del partido, me iba a estallar el teléfono. Mis amigos no dejaban de enviarme mensajes de felicitación".

Desde sus inicios humildes en el Decatur-DeKalb YMCA Soccer Club (DDY) hasta fichar por el Atlanta United el año pasado, la carrera de Kunga está progresando a marchas forzadas. "Cuando pienso en ello, creo que todo esto me ha pasado en el momento más propicio", comenta el joven que, aunque no participó en la campaña de clasificación de Estados Unidos en la CONCACAF, un día recibió de improviso una llamada telefónica del seleccionador Tab Ramos.

"Estaba en medio de una clase cuando recibí la llamada. Salí a hablar con él sin parar de temblar de la emoción. No me podía creer lo que estaba pasando", exclama Kunga. "Todos menos yo llevaban un año entrenado juntos. Jamás se me pasó por la cabeza que un día me convocarían. Nunca había tenido ocasión de impresionar al seleccionador".

El orgullo de Atlanta
Kunga Lagos nació en Angola y se marchó con sus padres a Rusia. Empezó a jugar al fútbol amateur antes de que Estados Unidos le concediera el estatus de refugiado. Después de mudarse con su familia a una zona suburbana de Atlanta, Kunga empezó a hacer realidad su sueño americano. Puede que todo empezara durante su estancia en el DDY, donde sus compañeros le pusieron el apodo de "La franquicia".

"Es increíble que alguien como yo, que ha crecido en un pueblo pequeño y ha jugado en un club como el DDY, pueda llegar a jugar en el Mundial sub-20", manifiesta el joven de 18 años. "Quiero decirles a los más jóvenes del Atlanta United y del DDY que nada es imposible. Que deben concentrarse en su objetivo. Que no pueden triunfar solo porque tengan habilidad. Quiero aconsejarles que usen bien esa habilidad para lograr éxitos mucho más grandiosos".

La misión inmediata de Kunga es disponer de más minutos de juego. "Representar a Atlanta en la selección nacional de Estados Unidos hace que me siente increíblemente orgulloso. Ahora me toca demostrar mi valía. Sin embargo, mi prioridad sigue siendo asegurarme de que mi equipo gane. Aunque no consiga minutos de juego, me entrenaré con todas mis fuerzas para ayudar a mis compañeros".

Al parecer, todo el combinado estadounidense comparte esta mentalidad positiva. "Estamos convencidos de que podemos ganar esta competición. Hasta la fecha, lo hemos hecho muy bien. El entrenador nos estimula con frases inspiradoras. Gracias a él, estamos más motivados que nunca".