• Los campeones sub-20 hablaron con FIFA.com de su triunfo en Suwon
  • Dominic Calvert-Lewin rememoró el gol de la victoria
  • El capitán, Lewis Cook: "Es, con mucho, el mejor día de mi vida"

"No todos los partidos tienen que ser bonitos, pero somos campeones del mundo". Tras ofrecer una actuación rebosante de garra y estilo a partes iguales, el triunfal capitán Lewis Cook se mostró tan modesto como siempre mientras Inglaterra hacía historia al conquistar su primera Copa Mundial Sub-20 de la FIFA.

Lo suyo les costó ante una Venezuela impresionante de principio a fin en República de Corea 2017. No obstante, Inglaterra se ha granjeado con todo merecimiento la aclamación general por su fluidez, talento individual, excelente organización y un innegable espíritu de equipo. El gol de Dominic Calvert-Lewin les otorgó la plataforma perfecta para utilizar todo eso y hacer realidad sus sueños en la Copa Mundial con su victoria por 0-1.

"No puedo expresar con palabras lo que siento ahora mismo", declaró a FIFA.com el artillero al término de las celebraciones sobre el césped. "Ganar una Copa Mundial no es algo que mucha gente pueda hacer. La mentalidad ganadora del equipo es lo que nos ha ayudado a conseguirlo. Creímos en nosotros mismos".

Al futbolista del Everton le costó dos intentos superar al imponente arquero de la Vintotino, Wuilker Faríñez. Sin embargo, no quería irse a casa sin su segundo tanto en el certamen. "Probablemente debí macar en la primera oportunidad, pero simplemente seguí", explicó. "Vi que el guardameta lo iba a rechazar, así que seguí la pelota y la envié pegada al poste. Lo siguiente que recuerdo es a los muchachos a mi alrededor celebrándolo".

Uno de ellos era Josh Onomah, quien junto al imperial Cook formó una brillante dupla en el centro del campo. Él mismo también estuvo a punto de materializar una de las mejores dianas de los anales de la Copa Mundial Sub-20. Después de ver a Ronaldo Lucena golpear el poste en la primera parte desde más de 30 metros, probó suerte desde una distancia similar y su cañonazo casi dejó boquiabierto al público.

"Cuando vi que pegaba en el larguero no me lo pude creer", afirmó el mediocampista del Tottenham Hotspur antes de centrarse en la medalla que colgaba de su cuello. "No tengo palabras. Desde el principio, cuando quieres ganar la Copa Mundial, a lograrlo finalmente es como un sueño hecho realidad. Venezuela nos lo puso muy difícil, pero nos empleamos a fondo y el mérito es también de nuestros muchachos porque luchamos y nos llevamos la victoria".

De no ser por el heroico Freddie Woodman, que atajó un penal, la historia podría haber sido bien distinta. El arquero paró con su mano izquierda el lanzamiento de Adalberto Peñaranda. "He visto a Freddie entrenar cada día, yo mismo le he lanzado penales y nunca dudé que lo iba a atajar", aseguró Adam Armstrong, su compañero en el Newcastle United, quien vio puerta en el primer partido de los suyos, contra Argentina.

"Confío en Fred", coincidió Cook. "Le miré y pensé 'puedes hacerlo, puedes salvarnos', y lo hizo". Ahora el capitán solo tiene que asumir que ya es campeón del mundo. "Creo que aún no lo he asimilado. Es, con mucho, el mejor día de mi vida. La experiencia en Corea ha sido maravillosa y no se puede pedir más de los muchachos. ¡Increíble!".