• Freddie Woodman analiza la victoria en cuartos ante México
  • El portero inglés recibió sólo dos goles y atajó un penal
  • Ya tiene a Italia en la mira, verdugo en el Europeo Sub-19

El seleccionador de Inglaterra, Paul Simpson, describió a la perfección el tramo final de la victoria por 1-0 sobre México, con su equipo en inferioridad numérica: “Hemos defendido como si nos fuera la vida en ello cuando tuvimos que hacerlo. Al final tuvimos que atrincherarnos y estuvimos entre la espada y la pared”.

Afortunadamente para los jóvenes Leones, esa pared contra la que se vieron empujados en el tramo final del encuentro se llamaba Freddie Woodman.

México acabó el partido con casi el doble de disparos a puerta, pero a base de fuerza de voluntad y determinación, el guardameta del Newcastle United y compañía mantuvieron su portería a cero para que Inglaterra alcanzase las semifinales de la Copa Mundial Sub-20 de la FIFA por primera vez en casi un cuarto de siglo. Pero Woodman, cuya humildad enseguida se hace patente, no está por la labor de aceptar las alabanzas.

"Para mí es fácil cuando tienes enfrente un grupo magnífico de muchachos; diez chicos dispuestos a jugarse el tipo y defender", señala a FIFA.com. "Un partido sin encajar goles queda muy bien para un portero, pero se trata de los chicos que están delante, que facilitan mi trabajo".

En todo caso, en medio de la tormenta final de nervios, paradas y ocasiones embarulladas en Cheonan, Woodman se erigió en un bastión de tranquilidad. "Trabajo duro para mantener el control de mis emociones y permanecer concentrado en el juego", explica. "Sabíamos que iban a multiplicar la presión y que iban a atacarnos con todas sus armas, porque son los cuartos de final de un Mundial. Sabíamos que iban a darlo todo".

Sin embargo, incluso después de todo eso, la valoración del arquero de 1,90 metros sobre su propia actuación no va más allá de un simple "estuvo bien", acompañado por una risa discreta. Al fin y al cabo, se antoja lo más normal en un guardameta resuelto a buscar los factores clave fuera de su área, en los "muchachos que tengo delante", que se han "dejado la piel".

Al preguntarle por un análisis de sus propias virtudes, te encuentras con un joven de 20 años nada pretencioso, que preferiría discrepar de las opiniones del resto antes que valorarse a sí mismo. A duras penas, lo más que le sacas es un "¿lindo?", acompañado por otra risa.

En todo caso, el portero de la esta selección inglesa en alza ofrece una imagen de persona tranquila y feliz. "[Como guardameta], estás solo la mayoría del tiempo, y a mí me gusta mucho mi propia compañía. Básicamente estás ahí, a solas con tus propios pensamientos. A veces es agradable", reflexiona.

Sin embargo, no se puede subestimar la aportación de Woodman para que su selección haya alcanzado las semifinales. Y es que el portero de Croydon, que menciona a su abuelo como su modelo en la vida, sólo ha encajado 2 goles en lo que va de campeonato (uno de ellos, en propia puerta); y detuvo una pena máxima en octavos de final.

El rival en semifinales también le resultará muy familiar. Hace un año, Italia eliminó a Inglaterra en la misma ronda del Campeonato de Europa sub-19, y Woodman fue batido dos veces en una derrota por 1-2. “En su momento dolió, pero tuvimos que pasar página rápidamente”, recuerda.

"No miraremos hacia atrás recordando ese partido", asegura. "Simplemente lo enfocaremos como la semifinal de un Mundial. Nada de revancha; simplemente tenemos muchas ganas de jugar otro encuentro, con otro buen rival al que enfrentarnos y la posibilidad de acceder a la final de un Mundial".