• El arquero Andrea Zaccagno destacó en la victoria sobre Francia
  • Pese a todo, el italiano partía como tercera opción para el puesto
  • Francia, por su parte, contaba con dos arqueros experimentados

No hay ningún gran equipo sin un gran portero. El seleccionador sub-20 de Francia, Ludovic Batelli, no se cansaba de repetir que disponía de tres guardarredes excelentes para esta Copa Mundial Sub-20 de la FIFA 2017. Italia, en cambio, tuvo que prescindir de Gianluigi Donnarumma y Alex Meret, convocados por la categoría superior.

De este modo, el encargado de formar bajo los tres palos con los Azzurini desde el comienzo del torneo fue Andrea Zaccagno, en un principio la tercera opción.

De este modo, para la eliminatoria de octavos de final Francia-Italia, los Bleuets partían a priori con una ligera ventaja en la demarcación. Los franceses Alban Lafont (Toulouse) y Paul Bernardoni (Burdeos) ya saben lo que es competir al alto nivel, por haberse fogueado en la Ligue 1, mientras que Zaccagno únicamente acumula experiencia en la Serie B, en el Pro Vercelli, en el que recaló cedido por el Torino la temporada pasada.

Aun así, fue el arquero de la Nazionale quien brilló con luz propia, y tuvo una aportación importantísima a la victoria de su equipo, en esta contienda que supuso una reedición de la final del Campeonato Sub-19 de la UEFA.

“Si hemos ganado, es en parte gracias a Andrea. Ha hecho un partido grandísimo. Podemos agradecérselo”, resumía Alberico Evani, seleccionador de Italia, tras el encuentro.

“Estoy muy contento con la prestación que hemos hecho. Teníamos mucho miedo de Francia, sobre todo después de la derrota de la Eurocopa. Todos hemos jugado bien. Ahora lo disfrutamos, aunque enseguida habrá que pensar en el próximo partido”, añadió en declaraciones a FIFA.com Zaccagno, gran admirador de Gianluigi Buffon, a pesar de la rivalidad que existe entre el club en el que se formó y el Juventus de Turín.


 
En cuanto a los arqueros de los Bleuets, no puede decirse que fuesen rivales. Sin embargo, antes de que empezase a rodar el balón en el torneo era evidente que iba a haber una intensa competencia por la titularidad.

“La solución más fácil hubiera sido no llamar o a Paul [Bernardoni] o a Alban [Lafont]. Pero los dos merecían venir, y habría debilitado mi potencial en la portería prescindiendo de uno. Tengo dos excelentes guardametas, tres con Quentin [Braat], que desempeñó un papel muy importante".

"Y luego, en cuanto a la gestión de los egos, las rotaciones, eso ya me corresponde a mí. Soy yo quien tengo que conseguir que lo entiendan, y que lo acepten”, subrayó Batelli, él mismo exguardameta profesional.

Proteger el arco y mantener intacta una meta
Zaccagno jugó pues todos los compromisos en la fase de grupos con la camiseta italiana, en tanto que Batelli hizo rotaciones. En la liguilla, Lafont disputó el partido inaugural y Bernardoni los dos siguientes, sin que Francia recibiese ni un solo gol.

“Siempre hay algo de competencia entre los porteros, es normal. Pero no hay ningún problema entre nosotros. Trabajamos bien juntos”, aseguró Bernardoni al término del segundo choque. “Nos llevamos muy bien y nos compenetramos”, confirmó Lafont. 

En los octavos de final, quien formó en el once inicial frente Italia fue Lafont. El tolosano, por los fallos de su defensa, recibió dos goles, uno de ellos entre las piernas… “No tengo nada que lamentar acerca de la gestión de mis porteros. Hoy elegí a Alban porque le tocaba a él jugar, simplemente”, explicó Batelli tras el pitido final.

“Habíamos empezado con un sistema de rotaciones. Paul tenía que jugar el próximo partido, Alban las semifinales, y me reservaba la decisión para la final... Por desgracia, ahora ya no tendré que tomarla”.

Y no podrá hacerlo porque otro arquero quiso que así fuese: un Zaccagno que multiplicó las atajadas, hasta el punto de desmoralizar literalmente a un Jean-Kevin Augustin que llegó a meterse con él tras el penal que le marcó en el minuto 37.

“Sí, no entiendo muy bien por qué hizo eso. Pero no es nada, no me siento molesto”, señaló posteriormente Zaccagno. “Estuve concentrado y me contenté con hacer mi trabajo”. El de proteger el arco... y mantener intacta una meta: convertirse en campeón del mundo.