Una pesadilla. Así calificaba la propia web de la Federación Estadounidense aquel partido. Y el principal demonio de esos 90 minutos tenía nombre de mujer: Marta. La brasileña deslumbró al mundo en aquella semifinal de la Copa Mundial Femenina de la FIFA China 2007. Porque más allá de los dos goles que anotó, la jugadora, que entonces tenía 21 años, dio una clase magistral de regate, creatividad, potencia y recursos.

"Mi mejor recuerdo de la Copa Mundial Femenina es de 2007 cuando derrotamos a Estados Unidos en la semifinal", confirma la propia Marta a FIFA.com. "Aquel día jugamos muy bien y fue muy importante para Brasil. Controlamos el partido desde el principio y nunca perdimos el dominio del juego".

"Las jugadoras entramos en la adrenalina de tener que jugar contra aquel gran rival porque queríamos disputar nuestra primera gran final de un mundial", recuerda la jugadora. "Fue un partido muy emocionante. Histórico".

Brasil dominó desde el arranque. Un gol en propia meta de Leslie Osborne abrió la cuenta, y Cristiane se apunto para el tercero. El resto fue cosa de Marta.

Una de sus víctimas de aquella noche, Carli Lloyd recordaba la actuación de su rival: "Ella sola puso el estadio patas arriba. Siempre la he admirado mucho, es una jugadora fenomenal. Creo que es la mejor del mundo en habilidad, presencia y dominio".

Aquel 4-0 fue la primera derrota en tiempo regular para la selección de EEUU después de 51 partidos y la primera con Greg Ryan en el banquillo. La diferencia de cuatro goles marcó la mayor derrota sufrida hasta entonces por el equipo norteamericano en su historia.

Marta hizo lo que quiso durante los 90 minutos. Como en el patio de un colegio. Su primer gol llegó por la banda derecha, rabia, recorte y potencia con la zurda. En la segunda, derrochó magia. Hasta el punto de bailar una samba, literalmente, ante una desconcertada Tina Ellertson (min.75).

"Ese día anoté el que considero que es el mejor gol de mi carrera. Así que el recuerdo es perfecto", apunta Marta. Se refiere al cuarto. Esta vez arrancando desde la banda izquierda, haciéndose un autopase con el tacón, de nuevo entorno a la desesperada Ellertson, y rematando con la derecha tras un slalom en el área.

"Creo que ese partido es, no sólo mi mejor momento como futbolista, sino el mejor momento de la selección brasileña en una Copa Mundial”, concluye. Aunque… "Lo peor vino después cuando perdimos la final contra Alemania". Pero esa es una historia para otro día.