Su misión no será fácil. Su predecesor le puso el listón muy alto. Una Copa Mundial Femenina de la FIFA en Alemania 2011, el subcampeonato en Canadá 2015 y la medalla de plata en el Torneo Olímpico de Fútbol de Londres 2012.

Su debut no podría ser más exigente. Las vigentes campeonas olímpicas y del mundo, EEUU. Su verdugo en las dos últimas grandes citas. Su víctima hace 5 años.

Pero Asako Takakura está preparada para asumir el relevo de Norio Sasaki, quien dio un paso al costado tras nueve años en el cargo, luego de la gran decepción de fallar en la clasificación a los Juegos Olímpicos de Río 2016. Y la prioridad inmediata de la nueva seleccionadora es devolver la autoestima al equipo. “Las jugadoras tienen que recuperar la confianza”, apunta. “Deben tener fe en sí mismas. Aunque no nos hayamos clasificado para los Juegos Olímpicos, hay que seguir adelante, como equipo”.

Takakura, que como centrocampista participó con las Nadeshiko en la cita olímpica de Atlanta 1996, la primera que vio fútbol femenino, nos explica sus intenciones de cara a la doble cita amistosa ante Estados Unidos de este mes de junio.

“Uno de nuestros objetivos iniciales es ganar los partidos, obviamente”, afirma la entrenadora, de 48 años, en vísperas de los compromisos que jugarán en Commerce City el 2 de junio y en Cleveland el 5. “Pero aspiramos a algo más que resultados. Quiero ver qué puede y qué no puede hacer el equipo. Es mi primer partido como seleccionadora, y el adversario es el mejor equipo del mundo. Aun así, estoy entusiasmada ante esta perspectiva”.

Experiencia y éxito
La designación de Takakura no ha supuesto ninguna sorpresa. Como jugadora, era conocida por su talento creativo, que desplegó tanto en el Yomiuri-Seiyu Beleza como en la selección nacional. Tras colgar las botas, ha entrenado a varios combinados nipones de categorías inferiores. En su historial destaca, especialmente, la conquista de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA Costa Rica 2014, que le valió ser elegida mejor entrenadora femenina del año de la AFC.

“Ganar la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA me sirvió de trampolín”, reconoce. “Espero que mis experiencias en los distintos grupos de edad ayuden en este proceso de reconstrucción de las Nadeshiko. Para mí representa un honor ser seleccionadora absoluta, aunque soy consciente de que no será una tarea fácil. Tengo muy claro que entraña una gran responsabilidad. Pero espero que el equipo progrese en esta nueva etapa”.

“Entrenar a la selección absoluta será muy diferente”, reconoce. “Las jugadoras necesitan más comunicación. Y yo, por mi parte, exijo mucho en todos los aspectos, como técnicas, tácticas, velocidad, condición física y lectura de los partidos. Quiero descubrir nuevos talentos para el equipo y espero seguir desarrollando nuestro estilo de juego. Pero voy a ir paso a paso”.

Tres vitudes
Takakura es optimista sobre las posibilidades de recuperación de la selección de Japón, actualmente séptima de la Clasificación Mundial Femenina FIFA/Coca-Cola. Y nos desvela sus premisas para lograrlo. “Quiero que mi equipo adopte un estilo adaptado a las jugadoras japonesas”, detalla. “Jugar de esa forma requiere técnicas de alto nivel, una unidad sistemática y combinarse bien. Nuestras virtudes radican en estos tres elementos. Las selecciones japonesas llevan trabajándolas desde que yo jugaba. Creo que, con este estilo, nuestro equipo puede liderar al mundo de forma distinta a otras selecciones”.

Su confianza no es infundada. Las Nadeshiko, físicamente más pequeñas, han sabido plantar cara hábilmente a sus oponentes europeas y norteamericanas en los últimos años, y Takakura está convencida de que deben seguir apostando por ese camino.

“Nuestro trabajo en equipo y nuestra cooperación pueden compensar cualquier tipo de debilidad física”, señala. “Las japonesas son rápidas de reflejos: mientras corren para atrapar el balón o pelean contra una adversaria ya están pensando en cuál debe ser la siguiente jugada”.

Así también ella, mientras prepara estos dos partidos ya piensa en cuál será el siguiente paso para recuperar la esencia de las Nadeshiko, aquella que conquistó el mundo.