Su nombre está estrechamente ligado a la final de la Copa Mundial Femenina de la FIFA Estados Unidos 2003. Con su gol de oro en la prórroga contra Suecia, Nia Kuenzer desató la locura en Alemania.

La defensora germana había saltado al césped en sustitución de su compañera Pia Wunderlich en el minuto 88 del tiempo reglamentario. "Puse a Nia por delante de la defensa, a modo de protección adicional, porque era la que más fresca estaba", explicó Tina Theune, la entonces seleccionadora alemana, al término del encuentro.

Y Kuenzer cumplió a la perfección en esa demarcación, porque aprovechó el espacio libre que tenía por adelante. Poco antes del gol de oro tuvo una ocasión para marcar, pero su disparo se topó con Caroline Jonsson, la arquera sueca, que evitó el gol en el mano a mano. No obstante, Kuenzer, que entonces contaba 23 años, no se desmoralizó y volvió a buscar su oportunidad.

En el minuto 8 de la prórroga, Renate Lingor botó una falta desde la derecha. El balón voló hacia el punto de penal, donde esperaba Kuenzer, que se elevó en el aire y cabeceó el esférico. La pelota se coló en la portería rival rozando el larguero, y Alemania conquistó así su primer título mundial.

La euforia del gol de oro
"En un primer momento, estaba aturdida. No sabía lo que había pasado. Al principio no me di ni cuenta, porque tampoco cabeceé el balón con demasiada potencia. Pero a los dos o tres segundos tenía ya a las primeras compañeras abrazadas del cuello. Ahí comprendí que éramos campeonas del mundo. Fue un momento indescriptible. Marcar el gol que te da el título mundial siempre es algo muy significativo. Me daba igual quién lo metiera. El hecho de hacerlo yo y de ser un gol de oro fue la locura", reconoce Kuenzer.

Trece años después, el gol de oro de Kuenzer no ha perdido un ápice de su magia y, todavía hoy, son muchos los que le recuerdan este momento. ¿Le molesta que lo hagan? "¡En absoluto!", explica esta exinternacional alemana nacida en Botsuana en su entrevista con FIFA.com. "Sería un error por mi parte, además de una falta de respeto. Fue un momento maravilloso de mi vida. Un éxito fantástico del cual me siento orgullosa. Porque también tuve que lidiar con episodios difíciles, como por ejemplo mis lesiones", señala.

El tanto de Kuenzer contra Suecia fue el último gol de oro. Poco después se abolió la norma que había regido por 10 años.Una diana histórica. "En aquel momento no pensaba en nada, y nunca imaginé que me lo recordarían 13 años más tarde. Demuestra la importancia que tiene una Copa Mundial".

"Margen para expandirse"
Tras aquella igualadísima final, Kuenzer ya no jugó muchos partidos más con la camiseta del combinado alemán. El 15 de noviembre de aquel mismo año disputó su último encuentro con la Mannschaft, en un triunfo por 13-0 sobre Portugal en el clasificatorio para la Eurocopa, y en 2006 anunció su retirada definitiva de la selección. Al término de la temporada 2007/08, la alemana, que sufrió cuatro roturas del ligamento cruzado a lo largo de su carrera, colgó las botas para siempre.

Desde entonces, Kuenzer —que ya ha cumplido 36 años y ejerce ahora como analista del fútbol femenino en televisión—, considera que esta disciplina ha cambiado considerablemente. "En líneas generales, el juego es más rápido y las futbolistas son cada vez más atléticas. Además, ahora reciben una mejor formación técnica. La evolución está siendo similar a la del fútbol masculino, sólo que éste le lleva muchos años de ventaja. Pero el fútbol femenino está avanzando y volviéndose más atractivo. Antes, los partidos eran más lentos, igual que ocurre en la versión masculina: bastaría comparar la final del Mundial de 1954 con la de 2014 para darnos cuenta. La vertiente femenina ha progresado muchísimo en muy poco tiempo. Las condiciones generales son cada vez mejores y su presencia en los medios es cada vez mayor, aunque todavía tiene mucho margen para expandirse", concluye.