Desde que debutó con la selección canadiense el 21 de julio de 1998, Karina LeBlanc ha visto cómo las cosas cambiaban no solo en su vida, sino también en el fútbol femenino. “Cuando empecé a jugar al fútbol al máximo nivel, en las gradas había a lo mejor unos ocho espectadores”, declara en exclusiva a FIFA.com la guardameta, que colgó los guantes tras la Copa Mundial Femenina de la FIFA Canadá 2015.

“En cambio, en 2015, cuando me retiré, los estadios del certamen mundialista que albergó mi país se llenaron hasta la bandera y los partidos se televisaron para todo el mundo. El fútbol femenino ha crecido en cuanto al número de mujeres que lo practican y al número de personas que lo apoyan.

En Canadá, este cambio se observa de manera especial en el hecho de que la gente ahora se sabe los nombres de las futbolistas. En mi opinión, el fútbol femenino ha servido como fuente de inspiración para muchas personas en el mundo”, añade LeBlanc.

Sin embargo, no solo el balompié en sí ha servido de inspiración para la gente, sino también las propias futbolistas, que han llevado este deporte a donde está actualmente. LeBlanc vistió la elástica de la selección canadiense durante 18 años, a lo largo de los cuales participó en cinco ediciones de la Copa Mundial Femenina de la FIFA y en dos Torneos Olímpicos de Fútbol Femeninos y conquistó la medalla de bronce con las Canucks en Londres 2012.

Así, no sorprende que muchas jugadoras jóvenes se fijen en la legendaria portera y vean en ella un modelo a seguir, lo que constituye una razón más para que LeBlanc siga apostando por el fútbol femenino.

¿Y qué mejor manera de hacerlo que compartir su medalla con el mayor número de gente posible? Lo que comenzó con un campus de fútbol no ha tardado en convertirse en un modelo de negocio. Junto con Christine Sinclair, Diana Matheson y Rhian Wilkinson, LeBlanc ha creado su propia empresa, a la que ha llamado iS4.

A través de esta sociedad, las cuatro futbolistas no solo ayudan a chicas jóvenes a mejorar sus habilidades con el balón, sino que además comparten sus experiencias en el deporte de alto nivel mediante charlas que versan sobre liderazgo, tenacidad, sinergias y potenciación de capacidades.

“Somos un equipo que ayuda a los equipos. Somos cuatro mujeres distintas, con orígenes y perspectivas diferentes. Las experiencias que hemos vivido en los Juegos Olímpicos nos han enseñado que la presión puede generar cohesión entre los miembros de un grupo. Eso es exactamente lo que quieren las empresas, que intentan dar a sus empleados la mentalidad y los estímulos necesarios para maximizar su rendimiento”, comenta LeBlanc en alusión a las similitudes existentes entre el fútbol y el mundo laboral “normal”.

Oradora invitada en la Conferencia de la FIFA para la Igualdad y la Integración
En una nueva muestra de su gran potencial, LeBlanc ha participado también en el Programa de la FIFA para la promoción de la mujer en puestos ejecutivos, una exitosa iniciativa que concluyó en febrero de 2017. “Personalmente me ha ayudado a darme cuenta de que soy algo más que una futbolista.

Suena trivial, pero es algo muy importante. Mi entrenador John Herdman me dijo lo siguiente en 2013: 'Si piensas que tu única misión en este mundo es jugar al fútbol, entonces he fracasado contigo'. Nunca olvidaré aquella conversación. Así que me pregunté: ¿Cuál es mi misión?”, explica la exfutbolista internacional, que nació en la ciudad estadounidense de Atlanta hace 36 años.

El fútbol ayudó a LeBlanc, que vivió parte de su infancia en la caribeña isla de Dominica, a ganar confianza y darse cuenta de que tiene un mensaje que transmitir. Así es como se ha convertido en embajadora de UNICEF. Junto con muchos otros actores, músicos, deportistas y políticos de todo el mundo, LeBlanc ha adquirido el compromiso de preservar y defender los intereses y los derechos de la infancia.

“Me acuerdo bien de mi primer viaje. Organicé un campus de fútbol en Honduras, donde lo único que los niños conocen es su propia realidad, porque no pueden encender la televisión y ver que las mujeres juegan al fútbol. Lo que sí ven es a sus madres teniendo más hijos. En aquel viaje conocí niñas que con solo 14 años ya tenían a su bebé en los brazos”, relata LeBlanc.

“Así que allí estaba yo, con un balón en la mano, diciéndoles que aquello era a lo que me dedicaba porque me había atrevido a soñar, porque me había convencido de que podía hacer algo que parecía una locura. Aquella experiencia cambió mi manera de ver las cosas y entonces pensé que quizá mi misión no era únicamente darle patadas a un balón. Quizá el fútbol me había preparado para algo más importante”, explica.

Palabras como estas, junto con sus experiencias y su poderosa personalidad, hacen de LeBlanc una ponente ideal para la edición de este año de la Conferencia de la FIFA para la Igualdad y la Integración, que tendrá lugar el próximo lunes.

“Para mí ya fue un honor estar en la edición del año pasado, así que lo volverá a ser participar en la de este, sobre todo teniendo en cuenta el tema que se va a tratar. Quiero contar mi historia, hablar de mis viajes y de las dificultades con las que me he topado”, asegura esta canadiense aficionada a los cortes de pelo extravagantes.

“Al mismo tiempo, estoy encantada de tener la oportunidad de continuar ampliando mis conocimientos. Como deportista que he sido, mejorar siempre ha supuesto casi una obsesión para mí. Pienso que la formación es fundamental, igual que el diálogo y el intercambio de conocimientos. Tengo muchas ganas de hablar sobre esto y sobre la perspectiva del fútbol femenino".

"Soy una futbolista recién retirada que acaba de completar la transición hacia el mundo real, así que puedo decir que he recorrido un interesante camino a lo largo del cual he aprendido mucho. Estoy encantada de poder hablar de mi experiencia, pero también de aprender de la de otra gente”, concluye.

Puedes consultar el programa completo de la Conferencia de la FIFA para la Igualdad y la Integración 2017, así como información detallada sobre los distintos oradores invitados, en la guía del acontecimiento.