• Desde 2006 ataja en la selección de Trinidad y Tobago
  • Ganó la Copa Libertadores 2016 con Sportivo Limpeño de Paraguay
  • Destaca ahora en la novel Liga Profesional de Colombia

Kimika Forbes destacaba en una liga de tercer orden de Estados Unidos cuando, en octubre de 2016, recibió la propuesta del club Sportivo Limpeño de Paraguay para jugar la Copa Libertadores en diciembre.

La arquera, titular de la selección de Trinidad y Tobago desde 2006, no lo pensó demasiado. Con 26 años y la posibilidad de firmar su primer contrato ciento por ciento profesional, dejó atrás el no hablar español y decidió probarse en Sudamérica.

Su llegada generó altas expectativas. "Habían visto un vídeo de mi mejor partido, contra Estados Unidos por el Campeonato de la CONCACAF 2014. Perdimos 1-0 pero atajé muy bien. ¡Quizás no estaban seguros de si aquella era yo!", dice Forbes risueñamente a FIFA.com.

¿Cómo hizo con el idioma? "Primero aprendí la palabra 'arquera'", explica entre risas. "Luego 'derecha', 'izquierda', 'salimos' y 'afuera'... ¡Todas para entendernos con mis defensoras!".

La morena de 1,83 metros de altura respondió a las expectativas, convirtiéndose en una de las figuras del nuevo campeón de la Libertadores y la primera caribeña en ganarla. "Fue una experiencia inolvidable. Me sorprendió la repercusión del logro. Nunca había vivido algo así".

Entonces apareció otra oportunidad: un año de contrato con Santa Fe de Bogotá para disputar la primera edición de Liga Profesional Femenina de Fútbol de Colombia. Tampoco dudó y allí sobresale hoy como una de las mejores en su puesto.

"Me adapté rápido al equipo y al país. El nivel es más alto y competitivo de lo que esperaba. En lo futbolístico nos va muy bien, pero también me gusta compartir plantel con jugadoras de Venezuela y Costa Rica además de colombianas. Es enriquecedor desde lo cultural".

Entre Paraguay y Colombia afirma "haber depurado la técnica", mientras que en Estados Unidos "preponderaban lo físico". Hoy se siente "una arquera más completa y lista para mejorar".

Sus inicios
Kimika empezó con una inquietud a los 8 años en la humilde localidad de Plymouth, en Tobago. "Mis primos estaban todo el día con el fútbol. Me dio curiosidad, probé y me encantó. Tanto que hoy respiro, como y tomo fútbol. En mi televisión no hay otra cosa".

Las únicas niñas en jugarlo eran ella y su hermana Karen, dos años menor y también internacional con la selección. "Se reían de nosotras, pero nos divertíamos. Después lo tomamos más en serio".

El 'después' se divide entre su primer club, donde Kimika jugó entre niños pero impulsó la creación de un equipo femenino, y la escuela secundaria, cuando descubrió el puesto.

"No había arquera, me ofrecí y fuimos finalistas de un torneo. Entonces le dije al técnico que quería atajar y ya", dice esta admiradora de Hope Solo, Almuth Schult, Iker Casillas y Manuel Neuer -"el más completo", aclara-.

El salto
A los 15 la llamaron de la selección, pero debutó en la absoluta un año después ante México por las eliminatorias para la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2007.

Gracias a dos becas pudo estudiar Profesorado de Educación Físico con especialidad en Dirección Técnica en Estados Unidos, donde además atajó a nivel universitario y semi-profesional.

Terminó de "enamorarse del juego" en 2010, cuando la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA en Trinidad y Tobago. "Me dije: 'Un día quiero jugar un Mundial'".

Casi disputa el de mayores de Canadá 2015, pero Ecuador frustró a Trinidad y Tobago en la repesca internacional. "Ahora será más difícil: Estados Unidos es potencia, Canadá resurgió, México siempre nos complica y Costa Rica creció".

El futuro
Aún así confía en el nuevo proceso que encabeza la italiana Carolina Morace, uno que puede impactar en su futuro. "Hubo conversaciones para irme a Italia, pero nada concreto. Soy feliz en Colombia y estaría bien pasar otra temporada aquí".

Mientras tanto, alista el lanzamiento de su escuela de arqueros y organiza cuando puede jornadas de fútbol femenino en Tobago, "porque allí ha crecido menos que en Trinidad".

"Mi idea es devolverle a la comunidad desde ahora, no cuando el cuerpo diga basta. El fútbol puede convertirse en una salida para otras muchachas como lo fue para mí. Quiero aportar para que eso suceda".