• Islas Feroe accedió a la fase de grupos del camino al Mundial Femenino
  • En las eliminatorias mundialistas se medirá a gigantes como Alemania 
  • Islandia y su fútbol femenino, el modelo a seguir

Las Islas Feroe están acostumbradas a las adversidades. Son un archipiélago aislado y rocoso que aflora entre los vientos que azotan el norte del océano Atlántico, a medio camino entre Escocia e Islandia, con una población de apenas 50.000 habitantes. En ese contexto, el mero hecho de competir en el panorama internacional es ya en sí algo impresionante. Sin embargo, no se limitan a competir. En ocasiones, sus logros han llegado a ser extraordinarios.

En 1990, la selección feroesa debutó en partido oficial ganando 1-0 a Austria, un rival que llegó a disputar una semifinal de la Copa Mundial de la FIFA™. Desde entonces, rendir por encima de su potencial ha sido siempre una constante.

Ahora es el combinado femenino el que está dejando su impronta. Al formar parte del Reino de Dinamarca, la vitalidad del fútbol femenino en las Islas Feroe no resulta en absoluto sorprendente. Y tres décadas después de jugar su primer partido de selecciones, ha conseguido acceder por primera vez a la fase de grupos de los clasificatorios europeos para la Copa Mundial Femenina de la FIFA™.

A la caza de las mayores piezas de Europa
Un pleno de triunfos en los preclasificatorios sobre Turquía, Montenegro y Luxemburgo sirvieron para que las feroesas vayan a medirse ahora con la flor y nata de Europa. Y el reto que les espera no podría ser mayor: en su camino se interpone nada menos que Alemania, bicampeona del mundo y actual campeona de Europa. Además, tendrá que empezar en septiembre la fase previa del Viejo Continente rumbo a Francia 2019 midiéndose en su feudo de Tórshavn con la República Checa. Completan el grupo Eslovenia y su vecina Islandia.

Pero las Islas Feroe albergan grandes ambiciones, y confían en que los clasificatorios de Francia 2019 aumenten el interés por el fútbol femenino local. “Queremos demostrar que las mujeres de nuestro país saben jugar al fútbol”, explica a FIFA.com su seleccionador, Paetur Clementsen. “Y también trataremos de ser una inspiración para otros pequeños países, para que sepan que, si tienen un proyecto, pueden intentar competir al nivel más alto posible”.

“Solicitamos a la UEFA ser los anfitriones [de la ronda previa de los clasificatorios]. Queríamos generar un verdadero interés en la comunidad en general, y especialmente entre las chicas, para que viesen que tenían nuevos ejemplos a seguir”.

Y vencer a Turquía fue toda una proeza. “Empezamos ganando los dos primeros partidos, y a continuación dijimos, antes del último compromiso, contra Turquía: ‘Ya hemos ganado’. El interés que se despertó fue enorme, y ganar a Turquía representó un nuevo comienzo. Ahora queremos mantener viva esta llama”.

El éxito de Islandia como modelo
Clementsen, que nació y se crio en Tórshavn, ya era seleccionador nacional sub-17 a los 24 años, y el año pasado, con sólo 35, se convirtió en Director Técnico de la Federación Feroesa. Cursó un máster de Psicología Deportiva de cinco años de duración en Copenhague y su meta ahora es contribuir a que el fútbol femenino crezca a todos los niveles. Actualmente, las jugadoras que pueden optar a la categoría absoluta no pasan de 300, pero es optimista.

“Aunque el fútbol femenino siempre ha sido un elemento de progreso en Escandinavia, en nuestro país todavía tiene que desarrollarse”, reconoce Clementsen. “Admiramos mucho a países como Suecia, Noruega y Dinamarca, pero Islandia cuenta con un modelo más realista que emular, tanto en el fútbol masculino como en el femenino. Ha hecho un trabajo fantástico, con recursos limitados y una población limitada. El objetivo que nos marcamos nosotros es continuar un crecimiento en línea con nuestra población”, concluye.