En la cuenta regresiva para el anuncio del lema y el emblema de la Copa Mundial Femenina de la FIFA Francia 2019 —que tendrá lugar en París el 19 de septiembre—, entrevistamos a figuras relevantes del fútbol femenino para analizar el presente, pasado y futuro de esta competición.

No hay ningún nombre que tenga mayor resonancia en el fútbol femenino que el de Carli Lloyd. Cuando concluyó la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2015, celebrada en Canadá, había alzado el trofeo, recibido el premio a la mejor jugadora de la prueba y marcado un gol inolvidable.

Sin embargo, esta imparable centrocampista, que sabe responder como nadie en las grandes citas, no ha saciado en absoluto su sed de triunfos a los 35 años, y pocos se arriesgarían a apostar contra ella en Francia, donde aspira a alcanzar de nuevo la gloria.

En esta entrevista con FIFA.com, Lloyd comparte sus reflexiones acerca del pasado y el presente de la selección femenina estadounidense y sus perspectivas de cara a la Copa Mundial Femenina de la FIFA Francia 2019™.

Francia, lista para recibir al mundo
“El Mundial de Canadá 2015 fue absolutamente espectacular, algo asombroso, y estoy segura de que el de Francia lo será todavía más. Será un escenario ideal para mostrar lo lejos que ha llegado el fútbol femenino, con estadios fantásticos y una competencia increíble. Yo espero poder formar parte de la selección en Francia 2019, disputar un cuarto Mundial sería un sueño hecho realidad”.

El peligro que entraña la selección francesa
“La selección francesa es muy buena, yo ya me he enfrentado a ella muchas veces. Las francesas son buenísimas con el balón en los pies, tienen un gran nivel técnico y también están muy bien organizadas tácticamente. Les ha costado un poco dar ese salto de calidad, pero jugar en casa será una ventaja para ellas. Es un adversario complicado, y supondrá una amenaza en el Mundial”.

El revés de los Juegos Olímpicos como revulsivo
“A pesar de lo que ocurrió, llegaremos con motivación a 2019. En los JJOO de 2016 no hicimos un buen papel, pero eso nos sirve de aliciente para intentar ganar ahora otra medalla. Quien no se motive disputando un Mundial y no se fije el objetivo de alzar el trofeo al final, mejor que no participe. Va a ser difícil, porque somos las defensoras del título, y por tanto seremos el rival a batir. Tendremos que esforzarnos, pero en la vida no hay nada que valga la pena y sea fácil. Así que habrá que trabajar para llegar en condiciones”.


El poder de la inspiración
Recuerdo ver el Mundial de 1999, de niña. De hecho, fui a ver algunos partidos al estadio. Aquello representó el principio de un sueño, el comienzo de algo especial, para mí y para muchas otras. Al ver jugar a aquellas mujeres, al ver cómo competían y ganaban, yo me dije que también quería estar ahí, representando a mi país. Ellas nos allanaron el camino. Ayudaron muchísimo a que creciese el fútbol femenino, sobre todo al ganar, y por cómo lo hicieron”.

“Siempre les estaré agradecida por lo que hicieron, dentro y fuera de la cancha, y soy consciente de que mi función como jugadora y como líder es seguir abriendo camino y mejorándolo. Ellas querían dejar este deporte en una situación mejor que la que encontraron, y mi meta también es esa. Ojalá que se repita y dentro de veinte años sea todavía mejor”.