Colombia sueña con una medalla
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El fútbol femenino de Colombia vive la época dorada de su joven historia. De hecho, en apenas un lustro pasó de no figurar en las competiciones FIFA a ser una habitual participante, transformándose hoy en un referente de Sudamérica por detrás de esa eterna potencia llamada Brasil. Y una prueba del dulce presente de las Cafeteras es el próximo compromiso que deben afrontar, ni más ni menos que su primer Torneo Olímpico Femenino en Londres 2012.

“Concurrir por primera vez en unos Juegos Olímpicos genera una enorme responsabilidad tanto para nosotros, los integrantes del cuerpo técnico, como para las jugadoras y los dirigentes. Estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance para realizar una preparación que nos permita presentar un equipo digno. Todavía uno no siente esa ansiedad previa a un torneo tan importante, pero sí está el anhelo de poder competir de igual a igual”, afirma con convicción a FIFA.com Ricardo Rozo, el entrenador colombiano.

Si bien el debut de Colombia en el concierto internacional se produjo en 2008, cuando asistió a la Copa Mundial Femenina Sub-17 bajo el mando de su antecesor Pedro Rodríguez, Rozo es uno de los grandes responsables del exitoso presente. Él, que asumió el cargo en 2010, prefiere poner sus méritos en perspectiva. “Es cierto, desde que llegamos se jugó un Mundial Sub-20, donde fuimos cuartos, uno de mayores y acabamos de clasificarnos para el próximo Mundial Sub-17, pero todo es parte de un proceso que comenzó años atrás, con aquel equipo que fue campeón sudamericano sub-17. Ir a los Juegos es positivo porque le da continuidad al proyecto”, explica el técnico de 50 años.

Reencuentro y competencia
En este contexto, y ya metiéndose de lleno en los detalles puntuales de la preparación, suena lógica al respuesta de Rozo al ser consultado sobre el plantel con el que piensa viajar a Londres. “La base será bastante parecida a la que disputó el Mundial de mayores el año pasado, aunque hay que tener en cuenta que en vez de 21 jugadoras podremos llevar 18. Yo calculo que habrá tres o cuatro cambios, pero no más”, aclara.

Rozo no tiene problemas en confesar que el grupo con el que trabajará no se junta desde fines de octubre de 2011, cuando Colombia concluyó su participación en los Juegos Panamericanos de Guadalajara, donde terminó cuarta. “La idea era darle a las chicas el espacio que necesitan para desarrollarse tanto en sus clubes, donde participan de los torneos nacionales, como en sus universidades, ya que tenemos a algunas estudiando y jugando en Estados Unidos. Todas llegarán en la primera semana de mayo, para luego sí empezar la concentración. La planificación está lista, ¡sólo faltan ellas!”.

Para el técnico, una de las claves del trabajo previo será enfrentarse con selecciones importantes que no sean de Sudamérica. “Aquí hay un solo equipo fuerte, que es Brasil, por eso sería importante medirnos con rivales de Norteamérica, como Estados Unidos o Canadá, y de Europa. En ambas áreas hay jugadoras de roce, que participan en ligas muy fuertes. Por eso hemos estamos buscando organizar amistosos internacionales que nos permitan llegar en ritmo al momento de la competencia”.

Objetivos y sueños
Otro aspecto importante de la preparación de las chicas será el psicológico, ya que asistirán a un evento donde las distracciones estarán a la orden del día. “Es algo natural, van a vivir una experiencia increíble, conviviendo con atletas de todo el mundo. Ellas deberán entender que es necesario que se mantengan concentradas y enfocadas en lo que vamos a hacer, porque representarán a su país. Nos va a servir lo que vivimos en los Panamericanos, aunque está claro que esto tiene otra dimensión. Trabajaremos para que nada perjudique la intimidad y la dinámica del grupo”.

Está claro que el entrenador no ha dejado nada librado al azar, por eso tiene en claro cuáles son los objetivos de máxima y de mínima con los que viajará a Londres. “Uno tiene aspiración de medalla, pero aún no sabemos qué nos puede deparar el torneo, ya que ni conocemos quiénes serán nuestros rivales. De mínima nos gustaría meternos en el cuadro final. Eso sería muy bueno para nosotros”, afirma el bogotano.

Si bien cree fervientemente en Dios, Rozo prefiere poner sus deseos de obtener una presea en manos de los sueños. “Todo lo que se ha logrado hasta ahora es porque se ha soñado antes. Sabemos que no hemos viajado a ningún torneo a hacer papelones, y esta no será la excepción. Una medalla significaría otro hito importante para el fútbol femenino colombiano. Además, todavía no está prohibido soñar, ¿no cree?”.