Schelin: "Una medalla marca la diferencia"
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Suecia siempre está ahí, entre las favoritas, pero todavía no ha ganado una gran competición de rango global. Lotta Schelin y sus compañeras acariciaron la gesta en la pasada Copa Mundial Femenina de la FIFA Alemania 2011™, pero finalmente tuvieron que conformarse con la tercera plaza, tras realizar una torneo impresionante. 

En una entrevista en exclusiva para FIFA.com, la delantera del Olympique de Lyon extrajo lecciones del pasado y se mostró optimista sobre las opciones de las suecas de conquistar por fin el oro en Londres, en el Torneo Olímpico de Fútbol femenino.

“Sabemos perfectamente que no tenemos un grupo sencillo, pero podemos vencer a Canadá, aunque se trate de una buena selección que siempre realiza buenas actuaciones. Sabemos que el tercero [de grupo] también tiene posibilidades de clasificarse, pero nuestro objetivo será ganar todos los partidos”, avisó Schelin, quien, no obstante, consideró que Japón será el principal escollo de las escandinavas en la lucha por el primer puesto del Grupo F, donde también figura Sudáfrica.

Revancha 
Algo más de un año después de la semifinal perdida en tierras germanas contra las, posteriormente, campeonas del mundo, el choque contra las asiáticas tendrá sabor a revancha. “Las japonesas son muy fuertes, pero contra ellas no jugamos como lo veníamos haciendo desde el comienzo del campeonato”, recordó la delantera de 28 años, consciente de que su país tenía mejores armas que nunca para rematar la faena, tras haberse impuesto a Estados Unidos en su grupo.

Sin embargo, la máquina de ganar se atrancó de golpe con la lesión de una de sus piezas maestras, la capitana Caroline Seger. La centrocampista causó baja justo antes del saque inicial, y Homare Sawa y sus compañeras lo aprovecharon para vencer con un espléndido recital de juego colectivo. “Aunque ellas hicieron un partido magnífico, fue también porque nosotras no estábamos al 100%, y andábamos un poco perdidas sobre el césped”, lamentó la jugadora del Lyon, que luego se consoló ganando el partido por el tercer puesto contra la Francia de sus compañeras de club.

Pese a todo, el balance sigue siendo positivo para la futbolista nacida en Trångsund. En primer lugar, la sueca consideró que el título de Japón ha sido beneficioso para el fútbol femenino, y que el hecho de que “no sean siempre las mismas las que ganan” es una muestra del progreso de la disciplina. “Además, ese tercer puesto en el pasado Mundial nos permite afrontar los Juegos Olímpicos con más confianza. Nuestra trayectoria sirvió para demostrar que podíamos vencer a las mejores. Antes podíamos derrotar a Estados Unidos en un amistoso, pero el hecho de haberla ganado en una Copa Mundial cambia muchas cosas desde el punto de vista mental, porque es en ese tipo de competiciones donde se juegan los partidos de verdad”.

Tercer intento
Schelin, que afronta la tercera cita olímpica de su brillante carrera, tiene claro también que la ausencia de la Mannschaft es otro factor alentador para su selección: “Las alemanas son muy fuertes, y a menudo se han interpuesto en nuestro camino. En 2008, perdimos en la prórroga contra ellas, en cuartos de final. Casi me siento aliviada de saber que no acudirán este año (risas). Junto a Estados Unidos, Alemania estaba acostumbrada a acaparar casi todos los títulos, pero ahora hay que contar con Brasil, Japón, o la propia Suecia”.

Sus primeros Juegos fueron en Atenas, hace ocho años: “Entonces, solamente había sido internacional 4 veces, y no contaba con formar parte de la plantilla. Pero una delantera con el mismo perfil que yo se lesionó, y la seleccionadora apostó por mí. Apenas tenía 20 años, y no me daba cuenta del todo de lo que me estaba pasando”. Desde entonces, Schelin se ha convertido en una de las mejores futbolistas del mundo y, sin duda, viene de completar su mejor temporada, en la que ha marcado la friolera de 38 goles y ha logrado un histórico triplete Copa-Liga francesa-Liga de Campeones con el Olympique de Lyon.

Así pues, Lotta Schelin llega a Londres lanzada a toda velocidad, en estado de gracia y con ambiciones legítimas de podio. “Una medalla marca totalmente la diferencia. En 2004 quedamos cuartas y nadie se acuerda”, lamentó la sueca, que vaticina incluso el color del metal, soñando en voz alta con abandonar la capital inglesa el próximo 9 de agosto con el oro colgado al cuello.