Triple motivo de fiesta
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Desde el momento en que saltó al césped del Millennium Stadium, en su estreno ante Camerún, Brasil ya estaba batiendo un récord histórico: con el pitido inicial, la centrocampista Formiga se convertía en la única jugadora que ha participado en al menos un partido de todas las ediciones del Torneo Olímpico de Fútbol Femenino, desde la competición inaugural de Atlanta 1996.

Pero aún quedaba un récord reservado para la goleada de las sudamericanas en Cardiff. A diez minutos del final, el casillero señalaba un 3-0, y la delantera Cristiane, que se había incorporado al equipo en el descanso como sustituta de Thais Guedes, recibió un preciso pase de Marta, regateó a la guardameta Annette Ngo Ndom y marcó su 11º tanto en los Juegos Olímpicos, rompiendo así el empate a diez que tenía con la alemana Birgit Prinz, ya retirada, como máxima realizadora de la historia del certamen.

A la conclusión del choque, con una sonrisa en la cara, la artillera contaba con los dedos los motivos para tanta alegría. “Bueno, claro que el récord es bárbaro, y que yo sabía que estaba empatada en la lista y me faltaba uno para ser primera en solitario, pero no fue solo eso lo que me alegró tanto”, explicó a FIFA.com. “Pasé cuatro semanas alejada de las canchas, estuve muy cerca de quedarme fuera de los Juegos, y quería volver a jugar, sentir de nuevo el ritmo de juego. Estaba entrenándome bien, pero disputar un partido oficial es distinto”, añadió la futbolista, de 27 años, refiriéndose a su lesión en el hombro derecho, el mismo que ya le había causado problemas a finales de 2010.

Como en los buenos tiempos
Se trató únicamente de un encuentro de la fase de grupos, pero lo cierto es que los últimos instantes del inapelable 5-0 sobre las camerunesas tuvieron un sabor de regreso a los buenos tiempos, algo que la selección brasileña necesitaba, tras su frustrante eliminación en cuartos de final de la Copa Mundial Femenina de la FIFA Alemania 2011™.

Testigo de todos esos tiempos, buenos o malos, transcurridos desde una ya distante edición de Atlanta 1996, Formiga confía en que Londres 2012 suponga el desenlace ideal de una trayectoria que ha vivido en primera persona. “A decir verdad, no recordaba que hoy alcanzaría esa marca de cinco citas olímpicas, pero claro que estoy contenta. Aunque lo que me haría de verdad feliz sería terminar este trayecto con una medalla de oro, que es lo que buscamos desde aquellos primeros días”, contó a FIFA.com.

“Desde entonces, el fútbol ha cambiado muchísimo. Había quien decía que el fútbol femenino era lento y previsible, que solamente Alemania y Estados Unidos estaban en condiciones de ganar, pero hoy en día eso está lejos de ser verdad”, analiza la jugadora, que a sus 34 años no solo ha asistido de cerca a esos cambios, sino que también ha conseguido mantenerse en forma para permanecer en el más alto nivel. “Por eso he tenido que continuar trabajando tan duro para seguir esa evolución. Si hubiese bajado el ritmo en algún momento, no habría conseguido mantenerme”.

La Seleção comandada por Jorge Barcellos, entrenador que condujo a las brasileñas a la conquista de la medalla de plata en Pekín 2008, abandonó pues el campo con poderosas razones para festejar un presente tan positivo que recuerda a los mejores tiempos de su pasado reciente: con el liderazgo de la veterana Formiga y tres goles en los últimos minutos, surgidos de paredes entre Marta y Cristiane. “En el vestuario la gente ya estaba diciendo que el tándem ha vuelto”, sonrió Cristiane. “Con la diferencia de que ahora, finalmente, está ahí para ayudar a traer el oro. Es lo que esperamos”.