Un feliz revulsivo para Francia
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El término “jugador revulsivo” se ha convertido en una expresión normal en el mundo del fútbol moderno, y a primera vista parece contener sólo connotaciones positivas. Sin embargo, que te encasillen en él tiene un problema: generalmente significa que tu sitio está en el banquillo.

Elodie Thomis lo ha experimentado en primera persona tanto en Londres 2012 como durante la Copa Mundial Femenina de la FIFA Alemania 2011™, donde todas menos una de sus cinco participaciones fueron de suplente. El sábado volvió a ocurrir en la goleada por 5-0 que Francia infligió a la RDP de Corea. Decir que la futbolista de 25 años estuvo a la altura de su condición de revulsivo sería quedarse cortos.

Thomis no fue simplemente decisiva; transformó completamente un partido que, durante los 61 minutos previos a su entrada sobre el terreno de juego, había carecido completamente de emoción e inspiración. Los datos, dos pases de gol, un gol, y la conversión de una ventaja por la mínima (1-0) en un festival de goles (5-0), hablan por sí solos.

Generalmente, tal aportación supondría un toque de atención para el entrenador, además de un indicio de que la jugadora en cuestión se ha ganado con creces una oportunidad en el once inicial, en lugar de una suplencia de 30 minutos. Thomis, no obstante, parece la excepción que confirma la regla.

A la pregunta de si espera disfrutar de una plaza de titular en el próximo partido de Francia, contra Colombia, respondió: “No, no estoy segura de que vaya a suceder, y no me importaría si no sucediera. Me siento contenta de servir al equipo y nunca me decepcionaría si mi nombre no figurara en el once titular. Lo importante para mí no es empezar el partido, sino contribuir a él. Me da igual si lo hago como titular o saltando al terreno de juego en medio del encuentro; yo soy feliz con tal de que mi trabajo aporte algo al equipo. Y el comentario sirve también para el próximo partido”.

Hay que aplaudir tanto altruismo, aunque bien podría ser que Thomis sencillamente ha encontrado su lugar. Su gran virtud, la velocidad, resultó mucho más eficaz contra el cansancio de las norcoreanas de lo que había sido durante todo el partido contra Estados Unidos. También resulta interesante destacar que el único encuentro en el que figuró de titular durante la Copa Mundial Femenina de la FIFA fue el único que Francia perdió en el tiempo reglamentario.

Disipando la presión
Thomis, sin embargo, se mostró modesta en su intento por restar importancia a su aportación de la primera victoria de Francia en Londres 2012. “No creo que el juego cambie gracias a mí”, puntualizó a FIFA.com. “Hay que destacar el mérito que tienen mis compañeras, porque me conocen bien y recibo de ellas una gran ayuda. Saben que me gusta jugar el balón en profundidad, de espaldas a la defensa, y no dejan de brindarme ese tipo de pases. Me facilitan enormemente el tipo de contribución que estoy consiguiendo”.

La calidad demostrada durante la segunda parte del partido de ayer contra la RDP de Corea se acercó mucho más a las expectativas de esta selección francesa, que llegó a los Juegos Olímpicos presumiblemente con la mejor forma de todas las selecciones presentes. Thomis, participante en dos ocasiones en la Liga de Campeones Femenina de la UEFA con su club, el Lyon, está convencida de que el éxito de ayer ha devuelto la seguridad a su equipo tras la desmoralizante derrota por 4-2 a manos de Estados Unidos.

“Ganar así ha disipado la presión que nos atenazaba”, comentó. “Tras perder contra Estados Unidos, sabíamos que teníamos que ganar este partido para seguir adelante en esta competición, y eso nos puso en una situación extenuante. La primera parte no fue precisamente buena, es verdad, pero lo que recordaremos del partido es que hemos ganado por 5-0. Este resultado nos dará la moral que necesitamos para seguir avanzado. Yo sigo creyendo que podemos colgarnos una medalla”.

Con una jugadora resolutiva tan espectacular y desinteresada como Thomis, ¿quién se atreve a contradecile el presagio?