Lloyd, goleadora especialista en finales
© Getty Images

Hace cuatro años en Pekín anotó en la prórroga el gol que le dio el oro olímpico a Estados Unidos ante Brasil. Antes de la cita final en Londres 2012 ante Japón, aseguró a FIFA.com que estaba lista para repetir si era necesario.

Y así fue. Carli Lloyd anotó los dos goles en la gran final de Wembley con los que las Barras y Estrellas se impusieron a las niponas y conquistaron el cuarto oro olímpico de su historia, el tercero consecutivo. “Es increíble. He recuperado mi rol más atacante con (Shannon) Boxx en la cancha y me sentí muy a gusto. En el primer gol vi como Alex cruzaba el balón y entré con todo. Ni siquiera vi que Abby (Wambach) iba a rematar. Mi única obsesión era meter el balón en la red”, decía la emocionada Carli con la medalla de oro al cuello. “Lo que más me gusta hace es driblar y rematar a puerta desde la distancia así que cuando vi el hueco ni lo pensé y chuté”, continuaba describiendo el segundo gol.

"Un gol en Pekín, dos hoy... en mi terceros Juegos Olímpicos ¡voy a tener que hacer un triplete!", decía con una gran sonrisa.

Wambach, que casi le da una patada fortuita en la cara a Lloyd al intentar rematar el mismo balón del que salió el primer gol, no dudaba en elogiar a su compañera: “Ha sido una líder, ha trabajado muy duro en el centro del campo durante todo el torneo y se merecía un colofón así”.

Lloyd no fue la única heroína de las americanas. Bajo palos, Hope Solo demostró porqué es una de las mejores en su puesto. Tuvo hasta tres intervenciones clave que evitaron que las Nadeshiko le dieran la vuelta al marcador.

“Muchas veces en una final quien marca la diferencia es la portera. Hope lo hizo hoy. Consiguió hacer dos o tres paradas enormes en el momento oportuno. Por eso es la mejor portera del mundo”, decía Wambach. “Hizo paradas increíbles en 2008, repitió en 2011, y lo hizo otra vez hoy. Estoy feliz porque Carli haya hecho dos goles que han ayudado a que el grandísimo trabajo de Solo tuviera recompensa”.

Carli corroboraba las palabras de su compañera: “Es la mejor portera del mundo ¡La mejor de todos los tiempos!”. Y Solo le devolvía el cumplido. “Mis elogios son para Carli. Se puso en pie cuando tuvo que hacerlo. Es una jugadora enorme que aparece siempre cuando más la necesitas”, y remató con un guiño entre cómplice y orgulloso sobre su propia actuación: “¡No puedes ganar un torneo tan importante sin unas cuantas buenas paradas!”. Y tiene toda la razón.