La estadounidense Hope Solo es una de las mejores arqueras de la actualidad. A lo largo de sus 193 partidos internacionales (a 10 de marzo de 2016), la veterana guardameta se ha convertido en la heroína de la selección de Estados Unidos en infinidad de ocasiones. Alta y muy segura bajo palos, con unos reflejos capaces de desbaratar los intentos de las mejores delanteras del planeta, la portera se ha colgado tres oros olímpicos consecutivos con el combinado de las Barras y Estrellas, con quien conquistó también la Copa Mundial Femenina de la FIFA Canadá 2015™. Hope Solo, de 34 años, fue distinguida asimismo con el Guante de Oro adidas a la mejor arquera del torneo.

La norteamericana habla con FIFA.com sobre su primer encuentro con la legendaria Mia Hamm, su rendimiento hasta la fecha, su búsqueda de la perfección y su ambición por ganar una nueva medalla de oro olímpica.

Hace justo cuatro años, usted dijo que lo más importante en 2012 era colgarse la medalla de oro. Ha ganado tres oros consecutivos en los Juegos Olímpicos, y el año pasado se alzó con el título en la Copa Mundial Femenina. ¿Cuál es su objetivo principal en estos momentos?
En mi opinión, los grandes deportistas en general y los futbolistas en particular nunca se cansan de ganar títulos y medallas. Nunca están satisfechos con su juego. Siempre quieren mejorar, hacer mejores a sus compañeros y ganar más y más. Jugamos al fútbol porque adoramos este deporte, pero también porque nos gusta la competición. A mí me encanta competir.

¿Está satisfecha con su rendimiento hasta ahora?
Yo creo que el mundo aún no ha visto mi mejor versión. He jugado bastantes torneos importantes, contando Mundiales y Juegos Olímpicos, pero pienso que mi mejor partido todavía está por llegar. No obstante, sí que he tenido grandes momentos. Nunca me doy por satisfecha y siempre aspiro a más, siempre quiero alcanzar el siguiente nivel, siempre hay algo en mi juego que me gustaría mejorar. Lo difícil en mi posición es que, independientemente de lo bien preparada que estés física y mentalmente, hay veces en las que el partido no te permite brillar como a ti te gustaría. Esto ocurre cuando tu equipo defiende muy bien o, sencillamente, cuando el otro equipo no chuta a puerta. A veces quieres hacer más, pero el partido no se presta a ello.

¿Cuál es su próxima meta?
Confío en poder ofrecer mi mejor nivel. Los Juegos Olímpicos están a la vuelta de la esquina y espero que nos ofrezcan unos cuantos partidos reñidos. Quiero mostrarle al mundo entero mi preparación. Si termino un encuentro sin haber parado un balón, sin ni siquiera haberlo tocado, también me siento orgullosa, porque significa que he organizado bien mi defensa. Quiero enseñarle al mundo mi mejor versión antes de poner fin a mi carrera, aunque todavía no sé cuándo llegará ese día [ríe]. Confiamos mucho en lo que hicimos en el Mundial y en los grandes momentos que nos deparó. Los hombres disfrutan de estos momentos a cada partido, porque sus ligas son muy competitivas, mientras que el campeonato estadounidense todavía se encuentra en construcción. Yo no tengo la suerte de jugar grandes partidos cada año, sino que tengo que esperar cuatro años para acudir a un torneo importante.

Da la sensación de que necesita de verdad esa presión...
Me gusta la presión. Creo que a las arqueras nos gusta, igual que a otros muchos deportistas.

¿Cree que podrán revalidar la medalla de oro?
Ninguna selección ha sido capaz hasta ahora de ganar el Mundial y el oro olímpico de manera consecutiva. Conseguir algo que nunca ha logrado nadie, y aquí volvemos a la presión, significaría hacer historia  Será un reto muy suculento para nosotras. Cuando una es campeona del mundo, sabe que ya ha jugado al máximo nivel, las emociones todavía están muy recientes y piensa: ¿Qué puede haber mejor que esto? Quizá sea éste el motivo por el que nadie ha logrado encadenar Mundial y oro olímpico hasta la fecha. Pero nosotras somos las mejores de entre las mejores. Cuesta pasar página y motivarse de nuevo para el siguiente objetivo. La lista para Brasil será de 18 jugadoras, en lugar de 23, por lo que tendremos un equipo totalmente diferente. Y ése es nuestro siguiente desafío: ganar la medalla de oro.

¿Recuerda haber aprendido algo de las futbolistas más veteranas en su primera convocatoria con la selección absoluta de Estados Unidos?
Mi primera concentración con la absoluta fue en el año 1999. Era la generación de Briana Scurry, Mia Hamm y Brandi Chastain. Recuerdo que llegué allí con 17 años y pensé: “Tengo lo que hay que tener”. Físicamente estaba muy bien dotada, pero mentalmente no estaba al mismo nivel. No tenía la técnica, la paciencia, la valentía o la confianza necesarias. No sabía dónde me estaba metiendo. Jugamos un partido entre nosotras. Agarré el balón y lo chuté hacia arriba, donde lo esperaban las delanteras. Mia Hamm era una de ellas. El balón subió a una gran altura y le cayó justo a ella. Se quedó quieta en el centro del campo y me dijo: “Yo no puedo controlar estos pases”. Lo aderezó todo con unos cuantos insultos y añadió: “Más te vale aprender a patear el balón a bote pronto, sino jamás podré controlar tus saques”. “¿Qué es eso de ‘a bote pronto’?”, pensé yo para mis adentros.

Yo siempre agarraba la pelota y chutaba. Pero luego aprendí que mis compañeras pueden controlar mejor el balón si lo lanzo con un ángulo menor, y aprendí también a ejecutar ese lanzamiento. Hoy en día soy una de las arqueras que mejor saca a bote pronto del mundo, y lo utilizo para iniciar contraataques. Agradezco a Mia Hamm que me gritara cuando sólo era una niña de 17 años, aunque en ese momento me dejara temblando de miedo.

Sir Alex Ferguson siempre ha dicho que su mayor virtud es la experiencia. ¿Qué valor tienen sus experiencias con la selección estadounidense?
La experiencia, en especial en la demarcación de arquera, lo es prácticamente todo. Veo a muchas guardametas que tienen talento y que atajan disparos imposibles. Disparos que quizá yo no pararía. Pero luego dejan pasar balones que nunca deberían haber terminado en el fondo de la red. Esto demuestra la falta de constancia en nuestra posición. Hace falta experiencia y una mentalidad adecuada para ser capaz de interpretar bien el juego, con sus altibajos, leer los partidos y organizar a tu equipo. He visto a una gran cantidad de porteras muy buenas hacer paradas magníficas. Hacen que nuestro trabajo parezca fácil. Pero, a veces, el público sólo quiere que te tires en plancha a detener un balón. Es algo que me molesta y que percibo sobre todo en Estados Unidos. Las florituras en la portería son para las películas. No tienen nada que ver con el buen hacer de una arquera. Lo que quieres ser eficiente y no pasar apuros.

Eso es lo que admiro yo de las porteras. Lo importante es calcular los ángulos, leer el juego, colocar a tus defensas en la posición adecuada... Y también manejar bien los pies, pero en ningún caso lanzarse de manera acrobática a detener un balón sólo por dar espectáculo.