En un gran partido, con ocasiones para los dos lados, Alemania ganó por primera vez en su historia una medalla de oro en el Torneo Olímpico de Fútbol Femenino Río 2016 al vencer a Suecia por 2-1 en un duelo jugado el viernes 19 de agosto en el mítico estadio Maracaná, de Río de Janeiro.

Las alemanas golpearon en los momentos justos para refrendar en la red su leve superioridad en el juego y gracias principalmente a la magia del pie diestro de Dzsenifer Marozsan, que convirtió un golazo para abrir el marcador en el segundo tiempo y fue protagonista del segundo con un tiro libre que se estrelló en el palo antes de que Linda Sembrant pifiara el rechace y pusiese el 2-0 transitorio.

En el primer tiempo, la final inspiró a ambas. Tuvieron situaciones de gol y Suecia, que desde cuartos había apostado especialmente por abroquelarse atrás y explotar la contra, tuvo una disposición más ofensiva. El problema fue que ni las nórdicas ni las germanas encontraron la precisión necesaria para cristalizar en la red los buenos movimientos que realizaron.

Fue Alemania la que pegó primero, justo cuando su volumen de juego era mejor que el de su rival y la segunda etapa recién comenzaba: la pelota le llegó en la frontal del área a Maroszan, que no dudó ni un instante y, desde la medialuna, sacó un derechazo espectacular con comba que se clavó en el ángulo izquierdo de Hedvig Lindahl (0-1, 48'). La excelente arquera sueca rozó apenas con las yemas el balón pero sacarlo era imposible.

Otro golpe y desesperación
No tuvo demasiado tiempo Suecia para reaccionar que ya tenía que remontar un gol más. Maroszan se hizo cargo de una falta en el sector izquierdo, cercana al área, y su delicioso golpeo se estrelló en el palo. El rebote fue hacia el corazón del área chica, donde Sembrant, desesperada, quiso sacarla al córner pero la clavó en la red (0-2, 62').

Las suecas fueron con ímpetu hacia delante y dejaron espacios atrás. Podría haber caído el tercero alemán, pero un gran desborde por izquierda terminó por encontrar a Stina Blackstenius en el centro del área. La 11, que había ingresado poco antes, facturó (1-2, 67').

Quedaban unos 25 minutos y el público se implicó con Suecia. Lindahl olió el peligro y también Almuth Schult en el área alemana, principalmente en una jugada a pocos minutos del final que Jessica Samuelsson desperdició inexplicablemente cuando estaba sola para definir. Pifió el remate.

Suecia buscó desesperadamente pero le faltó la puntada final para igualar y Alemania volvió a cruzársele en el camino para ganar un festejadísimo oro, que llegó por fin para las germanas tras tres bronces: Sydney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008.

Las suecas se quedan no sólo con la plata sino también con el Premio Fair Play del certamen.