La canadiense Sophie Schmidt se despertó el viernes en São Paulo, muy lejos de su ciudad natal, Winnipeg, con uno de esos presentimientos que pueden convertir un día en algo efusivo, o quizás aprensivo. Y al tomar el café del desayuno, decidió hacer pública esa sensación, sin importarle si eso traería, o no, más presión antes del choque ante Francia en los cuartos de final del Torneo Olímpico de Fútbol femenino Río 2016.

"Tenía esa sensación y por la mañana dije que iba a marcar", cuenta a FIFA.com la centrocampista, una de las jugadoras más experimentadas de su selección, con más de 130 partidos como titular. Dicho y hecho: firmó el tanto de la victoria por 1-0 de las suyas en el Arena Corinthians. "Es una locura. ¿Cómo ocurre algo así? No lo sé, pero era una sensación fuerte. Entonces mis compañeras me preguntaron si iba a ser un golazo o un tiro fácil. Respondí que no importaba. Lo único que sabía era que iba a hacerlo".

Al final, fue aún mejor: se trató de un tanto muy vistoso, con una participación especial de Janine Beckie. La delantera efectuó una gran jugada por la izquierda, superó por alto a una defensora y envió un centro milimétrico. Sophie conectó un fortísimo disparo y perforó la meta contraria, con gran categoría. "Marcar así fue un gol de fantasía, de los que se imaginan en los sueños", confiesa. Y sirvió para situar de nuevo a su país en la pugna por las medallas, después del bronce conquistado en Londres 2012. "Creo que ha sido el gol más importante de mi carrera".

Para una de las principales artilleras de la historia de esta selección canadiense, la corazonada de marcar no parecía ninguna quimera. Sin embargo, a medida que el emergente cuadro canadiense va avanzando en el torneo, midiéndose con rivales correosos, tiene que adaptarse, y el papel de esta futbolista de 28 años cambia. Últimamente la afición ha podido verla jugar de un modo distinto al habitual, con más obligaciones defensivas.  

"Nos hemos enfrentado a equipos que juegan mucho más adelantados que nosotras, así que hay que prestar un poco más de atención a la defensa. Y Sophie lo ha hecho, equilibrando las funciones", explica a FIFA.com su seleccionador, John Herdman. "Cuando tenemos el balón, practica su juego habitual, pero sin él tiene que trabajar bastante, esforzarse, y está respondiendo ante esa exigencia. Está dando resultado".

Espaldas liberadas y progreso justo
La disciplina defensiva de Canadá en sus cuatro primeros compromisos fue ejemplar. Las norteamericanas se defendieron formando un bloque muy compacto, con líneas muy próximas entre sí, achicando espacios. Como consecuencia, no ha registrado más que dos goles en contra: presenta la segunda mejor defensa de los semifinalistas, superada únicamente por Brasil. En ataque, apuesta por la velocidad, con un dúo ofensivo peligrosísimo y el apoyo de centrocampistas con llegada. Entre ellas, Sophie Schmidt.

Canadá está causando una excelente impresión entre sus adversarios y en los observadores técnicos. Llegó a Brasil con el objetivo de hacer olvidar la decepción de la derrota sufrida, ante su público, en los cuartos de final de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2015™. Ahora Herdman ve al plantel en mejores condiciones para desplegar todo su potencial, libre de presión. "Teníamos el peso de una nación sobre los hombros. Las chicas ya no juegan con la obligación de responder a las expectativas de todo un país. Disputar un Mundial en casa es muy distinto. Ahora juegan con libertad, con el apoyo de su país, sí, pero no notan la presión. Están en una burbuja, totalmente concentradas".

Dentro de esa burbuja, Sophie se permitió soñar y presentir el gol más importante de su carrera. Es una historia que casa perfectamente con los avances del equipo. "Hemos progresado mucho desde el año pasado. Estamos creciendo en el momento oportuno, con esa sensación de poder plantar cara a cualquier adversario, el día que sea", dice, entusiasmada. Y, aunque el día no importe, soñarlo en la noche anterior quizás influya.