Cuando estaba en el colegio primario, Gu Yasha no sabía mucho de fútbol. Es más, casi no le interesaba. Su vida en Zhengzhóu, en la provincia de Henan, a unos 700km al sur de Pekín, era la de cualquier niñita china. Pero su profe de educación física la observó con detenimiento y lo que pensó fue la semilla de lo que Gu es hoy: una de las estrellas de RP China, que el viernes jugará ante Alemania los cuartos de final del Torneo Olímpico de Fútbol Femenino Río 2016.

"Me dijo que era muy rápida, que tenía buen cuerpo, fuerte. En esa época la selección china era muy poderosa y muy popular en todo el país y me recomendó que intentara jugar al fútbol", le cuenta a FIFA.com la extremo, apenas 1,65m y una sonrisa brillante escoltada por brackets. Fue como si le abrieran un mundo nuevo, pero se animó y entró para quedarse: "Una vez que me sumé empecé a disfrutarlo mucho".

Lo curioso es que la primera vez que pateó una pelota lo hizo por lo que le marcó el instinto: con la derecha. Pero Gu lastima principalmente por izquierda y con la zurda. "La miras y no sabes si es zurda o diestra. Y eso es algo muy bueno", la elogia Bruno Bini, el francés que es seleccionador desde septiembre de 2015. "Juego por las bandas pero soy más zurda", confiesa y vuelve a sonreírse Gu. "Cuando era joven, en el club hacía falta jugadoras zurdas y los entrenadores me recomendaron que practicara. Y me sentí bien, la sentía como natural y he practicado mucho".

Buena parte de sus goles son con el pie izquierdo, aunque Bini aporta que es una futbolista "con variedad de recursos". Sudáfrica sufrió su zurda y uno de sus principales cualidades: hace goles importantes. Contra Vietnam -tremendo zurdazo en posición de diestra- y Japón en la clasificación para los Juegos, contra las sudafricanas en el segundo partido del Grupo E de Río 2016. China había perdido con Brasil, terminaba 0-0 el primer tiempo y Gu le dio tranquilidad a su equipo antes de irse al vestuario.

"Ahora me conozco mejor que cuando era joven y puedo controlar mi mentalidad y llevarla hacia lo mejor", asegura. No es que la juventud se le haya arrugado: tiene 25 años, pero debutó en la selección mayor con 17 y sus piernas de chita ya corrieron hasta los cuarto de final de una Copa Mundial Femenina de la FIFA, Canadá 2015, y en unos Juegos Olímpicos. Nada menos que los de Pekín. Es la única del actual plantel que estuvo en 2008.

Sueños, mentalidad y teléfonos móviles
Para ella son dos experiencias incomparables por distintos motivos: "En Beijing estábamos jugando en casa, el sentimiento de jugar en tu tierra es totalmente diferente al de jugar en otro país. Pude convertir un gol aún saliendo desde el banco y siempre me acuerdo de ese momento, me impresionó mucho. Además, yo era muy joven. Ahora es diferente: tengo más experiencia y creo que puedo ayudar más al equipo a ir más adelante".

Bini cree mucho en ella para ser un puñal soobre la izquierda y además le elogia el timming de rendimiento: "Esta volviendo a tener buenas actuaciones en el momento justo". El francés, que llevó a Francia a ser cuarta en el Mundial de Alemania 2011 y en los Juegos de Londres 2012, ha sido un aporte clave al equipo. "Tenemos más confianza en la táctica y en el trabajo colectivo", le reconoce Gu a su técnico pese que les ha prohibido algo que les encanta: usar el móvil durante la cena.

En algunas cosas, el francés se ha adaptado al entorno. La costumbre de desayunar mucha comida, por ejemplo. Pero con el uso abusivo de los teléfonos, no. Una tortura para Gu, que junto a sus compañeras gritó y cantó como si hubiese ganado un título cuando, tras romper en diciembre pasado el invicto de 11 años y 104 partidos de Estados Unidos jugando como local, Bini les anunció que esa noche sí podían cenar mientras miraban la pantallita.

Contra Alemania en los cuartos de Río, Gu seguramente espera tener la misma alegría. Por ahora no quiere "pensar demasiado" el partido. "Sólo dar lo máximo y hacer realidad mi sueño: llegar primero a semifinales y después pelear por una medalla". Un sueño inimaginable de niña, cuando no sabía mucho de fútbol.