En el combinado que representa a Alemania en el Torneo Olímpico de Fútbol Femenino hay una jugadora que está brillando con luz propia. Y es que Melanie Behringer, que en el duelo de cuartos de final contra RP China marcó de un formidable disparo, desde veinte metros de distancia, el gol que dio a su equipo el pase a semifinales, se ha convertido en una pieza clave para el conjunto germano. Pero… ¿qué hay detrás del excelente rendimiento de la centrocampista alemana?

“Me siento bien y estoy en un gran estado de forma”, explica a FIFA.com esta futbolista de 30 años. “Todo radica en mi fe. Soy muy religiosa y leo la Biblia. Intento llevar a la práctica esas enseñanzas y me funciona muy bien. Considero que el hecho de poder estar aquí jugando al fútbol es una extraordinaria bendición. Estar en Río 2016 supone para mí un gran honor. Y si además puedo ofrecer un buen rendimiento, mi felicidad ya es inmensa. Dios me ha dotado de talento y eso me da fuerza, y espero que sea así también en los dos últimos partidos”, explica.

Con cuatro dianas en su cuenta particular, Behringer es actualmente la máxima goleadora del certamen, por delante de las atacantes de su equipo. “Pues sí, esta vez las he dejado atrás”, reconoce Behringer entre risas. “Nunca en una competición de este tipo había visto puerta con tanta regularidad: un gol por partido. Es una sensación fantástica para mí, pero, al final, lo único que importa es que el equipo gane. Si yo puedo contribuir a que así sea estaré encantada, pero en última instancia da igual quién sea la que marque los goles”, puntualiza.

Esta simpática futbolista nacida en la localidad de Lörrach, en el extremo suroccidental de Alemania, debutó hace once años con la elástica de su selección y es una de las jugadoras más experimentadas del plantel que ha viajado a Río. Behringer ya formó parte del combinado germano en Pekín 2008, donde Alemania había disputado su última cita olímpica antes de la actual. Desde entonces, el fútbol femenino ha cambiado mucho, como nuestra protagonista reconoce.

“El juego era más lento y tenías más tiempo para pensar y jugar. Ahora todo va mucho más rápido. En cuanto recibes el balón ya te presionan y apenas tienes tiempo para pensar qué hacer con la pelota. Además, el fútbol femenino se ha vuelto mucho más físico. Por ejemplo, en 2008, las jugadoras de Australia no eran ni mucho menos tan atléticas y fuertes como ahora. En aquella época, Alemania todavía se encontraba por encima de la mayoría de selecciones, pero hoy todo está mucho más igualado en la élite del fútbol femenino”, explica.

Según Behringer, uno de los mejores equipos de la actualidad es Francia. “La evolución del fútbol femenino francés ha sido extraordinaria. A mí me resulta inexplicable que la selección gala se haya quedado fuera tan pronto, porque creo que tiene clase de sobra para llegar muy lejos en todos los grandes certámenes. Asimismo, el fútbol femenino ha evolucionado y mejorado mucho en el aspecto táctico. Si se enfrentan a selecciones como nosotras o como Estados Unidos, los equipos más modestos buscan soluciones tácticas, y lo cierto es que ahora resulta muy complicado abrir la lata cuando un rival se parapeta bien atrás”, señala.

Alemania y el Mineirão
Sin embargo, el rival de Alemania en semifinales no será uno de esos equipos que se encierran en defensa. Y es que Canadá se ha convertido en un equipo muy compensado, con una gran defensa y un ataque temible. No en vano, el conjunto entrenado por John Herdman ha ganado los cuatro partidos que ha jugado en su camino hasta semifinales. La propia Alemania cayó por 2-1 a manos de las canadienses en la última jornada de la fase de grupos. ¿Podría esta experiencia llegar a suponer una ventaja para Behringer y compañía?

“Creo que es positivo que nos hayamos enfrentado a Canadá en la fase de grupos, porque así sabemos a qué atenernos. En principio ya nos hacemos una idea de cómo van a jugar y de cuáles son las jugadoras con las que debemos tener más cuidado en el plano individual. Eso sólo puede ser positivo para nosotras”, reflexiona la jugadora del Bayern Múnich.

“Nuestra forma de encarar el partido habrá de ser diferente que en el duelo con Canadá en la fase de grupos. Si queremos tener opciones de ganar deberemos ser mucho más agresivas. Todo el mundo quiere estar en la final y no vemos la hora de que el balón empiece a rodar de nuevo. Soy optimista y creo que podemos lograrlo”, asegura.

Behringer no otorga relevancia alguna al hecho de que el partido se dispute en el estadio Mineirão de Belo Horizonte, donde Alemania hizo historia frente a Brasil en la Copa Mundial de la FIFA 2014 y donde la selección olímpica masculina también ha logrado importantes victorias.

“Son casos diferentes. No podemos afrontar el partido pensando que vamos a ganar sólo porque a nuestros homólogos masculinos les haya ido bien en ese estadio”, advierte. “Todo el mundo sabe que va a ser muy difícil. Tanto Canadá como nosotras estamos ante una oportunidad única. Alemania nunca ha alcanzado una final olímpica”, añade. Y cuando, ya para terminar, le pedimos que nos dé una razón por la que cree que Alemania debería estar en la final de Río, Behringer no podría concluir con una respuesta más clara y lógica: “¡Porque le habremos ganado a Canadá!”.