Tras otro emocionante triunfo en la tanda de penales, esta vez frente a una selección brasileña que se queda así fuera de la lucha por el oro, el vestuario sueco se llenó de los entusiastas acordes de una variada sucesión de éxitos musicales, incluidos himnos ochenteros como “You Make My Dreams”, del dúo estadounidense Hall & Oates.

La escena contrastó con la actuación de la experimentada portera Hedvig Lindahl y de la defensa sueca, que han dado una exhibición de serenidad y solidez. Y es que la zaga escandinava supo recomponerse después de caer goleada por 5-1 a manos de las anfitrionas hace diez días y ha acabado catapultando al combinado nórdico a la final del Torneo Olímpico de Fútbol Femenino Río 2016.

En el duelo de semifinales contra Brasil, Lindahl demostró una sangre fría que alcanzó su punto álgido cuando, después de 120 minutos de desgaste, la guardameta sueca voló bajo los palos de Maracaná para detener dos penales. En la segunda de estas penas máximas, la arquera desvió con una gran intervención un potente disparo de Andressa que buscaba el ángulo inferior izquierdo de la portería nórdica. Inmediatamente, Lisa Dahlkvist remató el trabajo anotando el 4-3 definitivo y silenció así un estadio que ya se preparaba para dejarse desbordar por la euforia.

“Teníamos a la afición en contra, pero no de forma hostil, así que no sentí incomodidad o presión, sino confianza y motivación por jugar en uno de los ambientes más increíbles que he presenciado”, declaró la portera a FIFA.com. “A fin de cuentas, somos la lanzadora y yo, frente a frente. Si ignoras el ruido o al menos no dejas que te descentre, la tanda de penales acaba resultando muy divertida”, añade.

Cierra la muralla
Desde la abultada derrota que sufrió frente a una Brasil desatada en la segunda jornada del Grupo E, Suecia ha echado el cerrojo de su portería, con protagonismo especial para su arquera. Ante China, las escandinavas lograron un empate sin goles. Posteriormente, ya en la fase de eliminatorias, el combinado sueco ha disputado dos tandas de penales consecutivas y ha salido airosa de ambas. En el conjunto de esos 240 minutos contra rivales de gran nivel, Suecia sólo cedió un gol ante Estados Unidos. La seleccionadora Pia Sundhage puede estar más que satisfecha.

“Me siento feliz por la confianza que Pia ha depositado en mí, y por la importancia que dicha confianza tiene a la hora de poner en práctica nuestra táctica de atraer a las rivales y buscar el contraataque. En cualquier caso, el mérito es del conjunto del equipo, porque para jugar así tenemos que saber exactamente lo que queremos”, asegura Lindahl. “Por ejemplo, en el partido de hoy hay que reconocer el gran trabajo que realizó nuestra defensa y todos los centros que interceptaron nuestras centrales”, continúa.

A base de disciplina y dedicación, Suecia se ha asegurado ya una medalla olímpica que nunca en la historia había logrado. Antes de estudiar y analizar el plan de juego de Alemania para intentar que esa celebrada medalla sea de oro, la selección sueca se ha ganado el derecho de festejar su hazaña por todo lo alto, sobre todo tras un triunfo tan especial. Y es que hay un momento para todo. Es aquí precisamente cuando las suplentes Emma Berglund y Olivia Schough entran en escena para animar la fiesta con su música.

“Es interesante, porque hace años, cuando no había teléfonos inteligentes ni redes sociales, este tipo de celebraciones en el vestuario eran mayores si cabe. Hoy en día, las integrantes del equipo dedican parte de su atención a comunicarse con la familia y a publicar cosas, así que contamos con nuestras pinchadiscos particulares para animar el vestuario”, revela Lindahl.

Y es que, teniendo en cuenta lo que las pupilas de Pia Sundhage han hecho sobre el césped para asegurarse un lugar en el podio, hay que admitir que, aunque resulte doloroso para las anfitrionas y el resto de equipos que se han quedado en el camino, parte de la letra del éxito de 1980 compuesto por Daryl Hall y John Oates que sirvió de banda sonora para la merecida celebración sueca puede adquirir mucho sentido: “Tú tienes lo que yo quiero, y eso puede ser difícil de soportar”.