Bien mirado, podría decirse que el padre de Mandy Islacker es el verdadero "culpable" de que la futbolista alemana esté en estos momentos en Río buscando una medalla: fue él quien la inició en el fútbol.

"Es que me gusta mucho", responde sonriente la menuda delantera a FIFA.com. "¿Si iba con él a la cancha? Sí, claro. Resulta que en aquel entonces mi padre era entrenador. Siempre me llevaba con él a los campos y yo empecé a divertirme con eso de jugar al fútbol. Después, un buen día, me inscribió en el equipo".

Y, a partir de ese momento, todo fue sobre ruedas. En 2004, recaló en el FCR 2001 Duisburgo con apenas 16 años, y debutó en la Bundesliga en un partido contra el VfL Wolfsburgo. Sus siguientes etapas transcurrieron en el FC Bayern de Múnich, con el que Islacker fue subcampeona de liga, y el BV Cloppenburg. Desde 2014, la delantera viste los colores del 1. FFC Frankfurt, club con el que ha conseguido su mayor éxito hasta la fecha: la Liga de Campeones Femenina de la UEFA. Además, en la final contra el París Saint-Germain, fue ella la autora del gol decisivo (2-1).

Por tanto, era simple cuestión de tiempo que la seleccionadora Silvia Neid se fijara en ella. Islacker se enfundó por primera vez la camiseta de la Mannschaft el 10 de octubre de 2015, y hoy, apenas diez meses después de su estreno, forma parte de la expedición alemana en Brasil.

Borrón y cuenta nueva
"El hecho de estar aquí es, sin ninguna duda, un sueño hecho realidad. Jamás pensé que viviría algo así", señala Islacker, de 28 años. "Me alegro mucho de haber venido y estoy disfrutando de cada momento. Brasil es un país precioso y vemos al resto de selecciones, porque nos alojamos en el mismo hotel. Jugamos en estadios muy grandes y suele venir mucha gente a vernos. Es fantástico".

Islacker disputó su primer partido olímpico contra Canadá, pero no quedó del todo satisfecha con su rendimiento. "Soy capaz de más. Siempre soy muy crítica conmigo misma. Sé que puedo hacerlo mucho mejor". El encuentro acabó con derrota por 1-2, por lo que Alemania tuvo que contentarse con la segunda posición de su grupo. En la jornada anterior, la selección bicampeona del mundo tampoco fue capaz de pasar del empate frente a Australia. "Creo que nos faltó movilidad por delante del balón", explica Islacker, quien, acto seguido, evidencia sus ganas de seguir luchando. "Ahora estamos en cuartos de final y los partidos anteriores no cuentan para nada. Hemos entrado en la fase eliminatoria y de lo que se trata ahora es de pasar a semifinales".

En esta instancia, las germanas se medirán a la RP China. Ambas selecciones se han enfrentado 29 veces, la última en la Copa del Algarve 2015, y en aquella ocasión la balanza cayó del lado de las alemanas, que se impusieron 2-0. "China es un equipo que juega bien al fútbol y está bien dotado técnicamente. Seguro que será un partido complicado, pero nuestro deseo es alcanzar las semifinales. En cualquier caso, tendremos que hacer correr el balón, movernos mucho por delante de él e intentar jugar por las bandas".

Y si el Arena Fonte Nova de Salvador responde a las expectativas, los espectadores disfrutarán de un gran festival de goles. No en vano, allí se han marcado nada menos que 39 tantos en ocho partidos del Torneo Olímpico de Fútbol...