El trayecto olímpico empezó y terminó en Río de Janeiro. Suecia comenzó su campaña del Torneo Olímpico de Fútbol femenino en el Estadio Olímpico de la ciudad carioca el 3 de agosto, imponiéndose 1-0 a Sudáfrica, antes de sufrir una aplastante derrota por 5-1 a manos de Brasil en ese mismo recinto, lo que hubiese supuesto el final del camino para la mayoría de los equipos. Sin embargo, las suecas pisaron el acelerador y lograron auparse al partido por el oro, donde les esperaba una impresionante Alemania, que acabó proclamándose campeona tras endosar un 2-1 al cuadro escandinavo.

Lo lógico sería ver a Pia Sundhage, que había conquistado sendas medallas de oro consecutivas con Estados Unidos en las dos últimas ediciones de la prueba, abatida en su entrevista con FIFA.com posterior a la final. Pero no es así en absoluto: la plata representa para ella un paso positivo en un recorrido más largo con esta selección sueca.

“Estoy muy orgullosa del juego desplegado contra Alemania”, Sundhage. “Hemos ganado la medalla de plata. No hemos perdido un oro. El camino recorrido hasta ahora desde el primer partido, contra Sudáfrica, y el desempeño de la final hace que me sienta muy orgullosa de las jugadoras”.

Sundhage acompaña a Suecia en este viaje desde septiembre de 2012, cuando concluyó una etapa de cinco años dirigiendo a Estados Unidos. ¿Y cómo puede compararse una plata al frente de su país con dos oros consecutivos en el equipo de las Barras y Estrellas?

“Todo el mundo esperaba que la selección estadounidense [en 2008 y 2012, a las órdenes de Sundhage] ganase el oro”, apunta Sundhage. “No había mucha gente que nos viese en la final, y creo que el camino hasta aquí ha sido muy emocionante. En realidad, es el mismo tipo de felicidad. Creo que este equipo podría ser incluso mejor”.

Una de las piezas fundamentales del engranaje sueco que ha alcanzado la final es Stina Blackstenius, a quien Sundhage considera uno de los puntales del futuro de Suecia. Su gol en cuartos de final dejó aturdido a Estados Unidos, y volvió a ver puerta en el Maracaná, con un tanto que dio esperanzas a las pupilas de Sundhage, que se esforzaron en buscar el empate, aunque sería en vano.

“Ha estado muy por encima de mis expectativas”, confiesa por su parte Blackstenius a FIFA.com. “Mi juego y los dos goles que he marcado en estas Olimpiadas. Todos los partidos que disputo me aportan una gran experiencia, para poder llegar a ser la mejor del mundo algún día. Competir en Río 2016 ha sido una gran experiencia para las jóvenes. Es estupendo poder llevarnos esto a casa, y también es positivo para el fútbol femenino de nuestro país”.

La seleccionadora se deshace en elogios hacia la atacante del Linkopings, de 20 años, que probablemente actúe este mismo año en la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA que se celebra en Papúa Nueva Guinea. Sundhage opina que a Blackstenius todavía le queda un largo camino por delante.

“Ha sido un gran torneo para ella. Tardará un tiempo en convertirse en una de las mejores jugadoras de Suecia”, analiza Sundhage. “Para una futbolista joven como ella, que está prácticamente en su primer año con la selección absoluta, habrá altibajos. En el futuro probablemente llegue a ser una jugadora muy importante para la selección sueca”.

Y en este viaje por Brasil, los hinchas locales no fallaron a la hora de animar a otro equipo vestido de amarillo, el sueco, que recibió un gran apoyo en todos los lugares del país que visitó, desde Brasilia hasta Río de Janeiro, excepto, lógicamente, en el encuentro ante las anfitrionas.

“Hemos notado un gran apoyo de los aficionados brasileños”, sonríe Blackstenius. “Se lo agradecemos, de verdad. Ha sido fantástico”.

Está por ver qué reserva el futuro a Sundhage, Blackstenius y la selección sueca, aunque una cosa es segura: si la próxima generación llega a Tokio 2020, sin duda aspirará al oro.