El viernes 19 de agosto por la tarde brasileña, la selección alemana femenina logró una victoria histórica. Por primera vez en la historia, conquistó la medalla de oro en el Torneo Olímpico de Fútbol, un metal que se suma así a los tres bronces que las germanas lograron anteriormente en Sídney 2000, Atenas 2004 y Pekín 2008. Al mismo tiempo, una etapa memorable concluyó anoche, ya que la final contra Suecia fue el último partido de Silvia Neid como seleccionadora alemana.

Y es que los éxitos de la selección gernama han estado siempre estrechamente ligados al nombre de Silvia Neid, cuya biografía parece una sucesión interminable de triunfos. Primero como jugadora, después como entrenadora asistente al lado de Tina Theune y finalmente como seleccionadora, Neid ha contribuido a la conquista de las ocho Eurocopas y los dos títulos mundialistas que resplandecen en las vitrinas del combinado alemán. A sus 52 años, la entrenadora, que tras Río 2016 cederá el testigo a la exinternacional Steffi Jones, coronó con la medalla de oro olímpica su laureada trayectoria en los banquillos.

Tras el triunfo alemán en el estadio carioca de Maracaná, FIFA.com dialogó en exclusiva con Neid acerca de este momento histórico y de las cosas que han sido más importantes para ella durante su etapa en los banquillos.

¿Podría haber un final más hermoso para su etapa como seleccionadora?
Esto es la guinda del pastel para mí. He tenido una carrera maravillosa y he ganado numerosos títulos. Conquistar ahora la primera medalla de oro olímpica de la historia de la selección alemana es la culminación de todo ello. Estoy extremadamente feliz y me siento muy orgullosa de este equipo y del cuerpo técnico y demás personal de la selección. Sin todos ellos nada habría sido posible.

¿En algún momento ha tenido la sensación de que el oro era una utopía?
Sí, por supuesto. En la primera fase nos estrenamos con un gran partido frente a Zimbabue, pero entonces sufrimos un revés importante con la grave lesión de Simone Laudehr. En la segunda jornada arrancamos un empate a 2-2 gracias a la fortaleza mental del equipo. El último partido de la fase de grupos fue muy extraño. Aquel día tuvimos que reservar a muchas jugadoras por diversas razones como la fatiga.

¿Cómo valoraría el papel de Alemania en la fase de eliminatorias?
Creo que, a partir de cuartos de final, el equipo se pareció por fin a sí mismo, y eso ha sido en mi opinión determinante. Hubo un momento en el que pensé que no acabábamos de meternos en el certamen, pero a partir del duelo de cuartos contra China tuve claro que el equipo había vuelto para quedarse y que queríamos el oro a toda costa. Además, me di cuenta de que no éramos peores que ninguno de nuestros rivales, sino más bien al contrario. Nos preparamos bien, las jugadoras demostraron estar en perfectas condiciones físicas y supimos que, esta vez, el título estaba a nuestro alcance.

En su día, usted declaró en una entrevista para FIFA.com que es mucho lo que ha aprendido de sus entrenadores, como Tina Theune, entre otros. ¿Qué es lo que su sucesora Steffi Jones puede aprender de usted?
Lo más importante es tener muy claro quién eres como entrenadora. Debes saber qué es lo que quieres y cuál es tu filosofía, y trabajar en consecuencia. Lógicamente, hay que ir adaptándose a las nuevas tendencias y evoluciones, pero lo más importante es mantenerse fiel a una misma y no intentar convertirte en algo que no eres realmente.

A lo largo de su dilatada y triunfante trayectoria en los banquillos, ¿qué ha sido más importante para usted?
Por mi experiencia puedo decir que siempre he intentado ser totalmente sincera. En todo momento lo he sido con mis jugadoras, lo cual no siempre ha resultado fácil para ellas, porque la sinceridad a veces duele. No obstante, si echo la vista atrás creo que siempre he actuado por el bien de todas. Pienso que la sinceridad es la virtud más importante para una entrenadora.