Con la cabeza bien alta abandonó la selección de Francia el estadio Mineirão el 6 de agosto tras su segundo encuentro en Río 2016. Cierto que cayó ante Estados Unidos (1-0), pero su nivel juego nunca se había acercado tanto al de las líderes de la Clasificación Mundial FIFA/Coca-Cola. Es más, poco faltó para que las Bleues se adelantaran en el marcador. El desenlace del duelo podría haber sido totalmente distinto si en el minuto 16, el remate de cabeza de la capitana gala, Wendie Renard, no se hubiese estrellado contra el larguero estadounidense.

"Hubo esa ocasión, y también fallé otras. Les aseguro que estoy realmente indignada. ¡Estuvimos tan cerca!", explicó la central francesa, ya con la cabeza fría al micrófono de FIFA.com. "La frustración es lo que domina después de un partido como éste. Tras el descanso sabíamos que iban a meter más presión y es cierto que tácticamente hubo unos diez minutos en los que estuvimos demasiado lejos las unas de las otras. El bloque estaba demasiado estirado y dejamos huecos. También nos faltó un poco de agresividad, y lo pagamos bien caro. Pero no estamos tan lejos de ellas…".

En los siete últimos años Francia no ha hecho otra cosa que progresar. En 2009 era novena en la tabla mundial, y en la actualidad es tercera. Ahora, al palmarés Tricolor sólo le falta un título de relumbrón. "Sí, ¡ya está bien!. Lo he ganado todo con el Olympique de Lyon, quiero conquistar de una vez por todas un trofeo con mi país. Es lo que me falta", reiteró obstinada Renard. "Creo que vamos por el buen camino".

A todos esos éxitos hay que añadir su bagaje internacional. Nuestra protagonista, nacida en Schoelcher, suma ya 76 partidos con Francia. Experiencia es evidente que no le falta, y carisma tampoco. Por eso no sorprende verla lucir desde 2013 el brazalete de capitana. "Es una función que conozco bien porque también lo soy en el OL. Ser nombrada capitana de Francia fue un orgullo enorme. Y también me hizo madurar mucho", apuntó. "No obstante, eso no ha cambiado ni mi vida ni mi persona. Es más, yo creo que esencialmente este papel invita ante todo a seguir siendo una misma".

A la cabeza de la fiesta
Wendie Renard siempre ha desprendido un aire de madurez y serenidad. Los caprichos del destino la hicieron crecer rápido. Muy a su pesar: "Inevitablemente te haces mayor más rápidamente cuando pierdes a tu padre a los ocho años. Y si desprendo serenidad, se lo debo en gran medida a mi entorno, que me estabiliza, aunque de todas formas creo que tengo la cabeza sobre los hombros. Sé de dónde vengo, es importante saber de dónde vienes, saber el sacrificio y el trabajo realizado para llegar hasta allí", declaró sensata. "Bueno, quizás parezca tranquila, pero también me gusta mucho divertirme e ir de fiesta. Será mi lado martiniqués ( risas). Hay que saber buscar el punto medio".

Y al mediocampo parecía precisamente en un principio. Apenas tenía 16 años cuando llegó a la Francia metropolitana procedente de las Antillas y fichó por el Olympique de Lyon, al que se mantiene fiel a día de hoy. "Es cierto que cuando llegué al OL tenía un preparador físico que se llamaba Nicolas Quinault que estaba empeñado en que jugara de 6, un poco como Patrick Vieira, de centinela. Pero yo he preferido siempre jugar atrás", reveló testaruda. "Me encanta ver el juego. En eso, ser alta me facilita las cosas".

En concreto, nada menos que 1,87 metros de estatura, que le son muy útiles en defensa y también en ataque. Desde hace dos temporadas, acumula con su club más de diez dianas por año, la mayoría, por supuesto, de cabeza.

"La altura ayuda, sin embargo no lo es todo para marcar de cabeza. Conlleva trabajo y coordinación entre la persona que lanza el balón y la que lo recibe. No es nada fácil. Además, ahora soy más conocida y el marcaje es cada vez más férreo. Si bien es cierto que me encanta acechar el área rival... no en vano me apellido Renard [renard significa zorro en francés]", concluyó con la cabeza puesta ya en su próximo compromiso, el 9 de agosto contra Nueva Zelanda en Salvador de Bahía.