Cuando Lisa Dahlkvist transformó el quinto y último penal a favor de Suecia, el Maracaná enmudeció durante unos instantes. El cuadro nórdico había logrado la clasificación para la final del Torneo Olímpico de Fútbol femenino Río 2016, mientras que las locales tendrían que pelear por el bronce. Fueron pues unos segundos de silencio sepulcral, hasta que las gradas reaccionaron al unísono para aplaudir a su equipo, incapaz de superar el cerrojo escandinavo tras realizar un gran esfuerzo.

Para la selección brasileña, a pesar de la enorme frustración de ese resultado, el apoyo representó más que un simple consuelo. Fue también el tan esperado y merecido reconocimiento a unas jugadoras que dejaron claro durante la campaña que, además de soñar, tenían fútbol suficiente como para poder aspirar al oro.

“Estamos contentas, al menos, de saber que nos ganamos al público por donde hemos pasado, y también por nuestra forma de jugar, con garra y una gran voluntad. Los hinchas saben cuánto deseábamos la medalla de oro, para intentar dar también un impulso a nuestra modalidad en Brasil”, explica Miraildes Maciel Mota, Formiga, a FIFA.com

En cinco partidos, incluida la semifinal, pasando por cuatro estadios y tres ciudades, la Seleção llenó todos los aforos. Más de 232.000 personas animaron al combinado nacional, una media superior a las 46.000 por jornada. En comparación, la media del Brasileirão es de 14.000, mientras que Palmeiras y Corinthians, líderes en este apartado, atraen a 31.000 espectadores a sus novísimos y preciosos estadios. Y este viernes, las brasileñas lucharán por el bronce ante Canadá en el Arena Corinthians, a las 13:00, hora local.

La experimentada centrocampista, de 38 años, está en una posición más que privilegiada para poner en perspectiva esta acogida. Ha participado en la completa trayectoria olímpica de la Seleção, estableciendo un récord que difícilmente va a ser batido: desde Atlanta 1996 hasta Río 2016, ha competido en todas las ediciones. “Por un lado, nos sentimos aliviadas de saber que han estado con nosotras todo el tiempo. No nos han faltado ganas en ningún momento, y al público tampoco. Nos ha animado constantemente en busca de la victoria”, afirma.

El premio del público
Otro fenómeno gratificante ha sido ver al público volcarse con el equipo en su conjunto. Es normal que los aficionados sientan predilección por las grandes figuras. En el caso del fútbol femenino de Brasil, y también fuera de las fronteras del país sudamericano, Marta se distingue como una referencia indiscutible. El público vibraba siempre que subía el balón, lanzándose contra las defensas contrarias. Pero no sólo en esas ocasiones.

En la semifinal contra Suecia, el esfuerzo de Formiga en el mediocampo fue reconocido en todo momento. Con cada balón preciso que enviaba y cada cobertura bien efectuada, se oía al Maracaná gritar su nombre. Al igual que el de la curtida Cristiane, recuperada de una lesión. Y también se llamaba a Bárbara “la mejor arquera de Brasil”. Se animó por sus nombres a todas las lanzadoras de penales, con cánticos especiales.

“Está muy bien, porque demuestra hasta qué punto hemos conseguido repartir responsabilidades, y no dejárselas solamente a Marta. Los hinchas se han dado cuenta del esfuerzo de cada una, y todas nos sentimos muy felices por recibir este cariño del público. Lo que queremos es que vaya a más. Es lógico, si nos fijamos en que Marta es nuestra referencia mundial. Habría sido fantástico recompensar todo lo que ha hecho ella con la medalla de oro. Pero ahora hay que pelear por el bronce”, dice.

Así, más que disputar una final de consolación, Brasil va a jugar ahora por una medalla que sería la tercera de la carrera de Formiga, Marta y Cristiane. Si la ganan, acompañarían a Fofão, pasadora del equipo de voleibol, como únicas mujeres que han conseguido algo semejante. “Todavía no ha terminado. Tenemos muchas ganas de llevarnos esta medalla. Y no tengo ninguna duda de que vamos a salir con la misma determinación, con la misma voluntad. Serviría para coronar nuestro trabajo”, concluye la veterana. 

No será fácil. Canadá presentaba la mejor campaña del torneo hasta perder contra Alemania en la otra semifinal. Sin embargo, una cosa es segura: Formiga y sus compañeras saben que podrán contar con la hinchada, que las animará ocurra lo que ocurra.