En apenas cuatro días, Canadá ha pasado de la risa al llanto. Las sonrisas resplandecientes que lucían los rostros de las Canucks el viernes en São Paulo tras los cuartos de final del Torneo Olímpico de Fútbol Femenino Río 2016 se transformaron en tremendos sollozos al cabo de su derrota por 0-2 en la semifinal contra Alemania, este martes en Belo Horizonte. Muchas jugadoras canadienses se derrumbaron literalmente tras el pitido final, como la joven Ashley Lawrence. Aunque compartiesen su abatimiento, las más veteranas, como la lateral Rhian Wilkinson, consolaban a las menos curtidas.

“Alemania es una gran selección, y nos ha desarticulado”, reconoce Wilkinson a FIFA.com. “Nos ha faltado precisión en todas las facetas del juego. Las alemanas se merecen la victoria, pero tenemos derecho a estar muy decepcionadas. Yo diría incluso que tenemos el deber de estar tristes. Somos competidoras. Es muy duro perder este tipo de partidos y tener que despedirnos del oro. Pero mañana debemos volver a poner en marcha la maquinaria imperiosamente. No hemos venido aquí para un cuarto puesto. Estamos aquí para lograr una medalla. Esta noche lloraremos, y mañana volveremos a la carga. No nos queda otra opción”.

Habla la voz de la experiencia. A sus 34 años, Rhian Wilkinson es la segunda jugadora de más edad de la actual plantilla canadiense, a sólo unos meses de Melissa Tancredi, y la tercera con más internacionalidades en la historia de Canadá (nada menos que 180). Desde su debut con la selección en 2003, la carrilera ha vivido de todo con el país de la hoja de arce, incluidos dos Juegos Olímpicos y cuatro Copas Mundiales Femeninas de la FIFA. Por tanto, sabe mejor que nadie que, en el fútbol, de la risa al llanto sólo hay un paso. La prueba:

“¡¡¡Qué equipazo!!! Estoy sonriendo de oreja a oreja e intentando no llorar. Este equipo me hace estar muy orgullosa de formar parte de él #AFTA”

Más allá de este anecdótico tuit publicado tras la victoria en cuartos sobre Francia, la jugadora de Quebec ya pasó hace cuatro años de vivir su mayor decepción con la selección a su mayor alegría en apenas tres días. Wilkinson, en efecto, es una de las 6 jugadoras de la actual plantilla entrenada por John Herdman que cayó en las semifinales de Londres 2012 ante su gran rival, Estados Unidos, antes de conquistar el bronce frente a las Bleues. Recordemos que las Canucks perdieron aquella semifinal en el tiempo añadido de la prórroga (3-4)… ¡tras haberse puesto tres veces por delante en el marcador! Sin embargo, seguidamente lograron sacarse la espina de esa amarga derrota.

“Es verdad, viví un momento increíble en Londres; sin duda el más grandioso de mi carrera”, confiesa Wilkinson, con el rostro todavía marcado por la derrota sufrida contra Alemania unos minutos antes. “Pero este equipo es aún más fuerte que el de hace cuatro años; estoy convencida. Debemos hacer todo lo posible para ganar otra medalla de bronce y revivir aquello. Y lo haremos”, asevera.

Dura desilusión esta noche. Gracias, Canadá, por vuestro cariño y apoyo; mañana nos prepararemos para llevarnos a casa el bronce”.

A la vista del dolor que mostraban algunas Canucks, rehacerse no va a ser fácil, pero Wilkinson, que ejerce de entrenadora en la universidad de Tennessee al margen de su carrera de jugadora, tiene claro el camino a seguir: “En caliente, ya seas entrenadora o jugadora, da lo mismo: no hay nada en absoluto que decir; no hay palabras que puedan consolar”, explica. “Creo que hay que dejar a las jugadoras un tiempo suficiente para digerir la derrota, llorar, hablar con la familia, recuperarse… Eso es muy importante. Y después, ¡a trabajar!”.

El partido por el bronce se adivina tremendo: Brasil y sus miles de aficionados esperan a las canadienses para plantarles cara el viernes en São Paulo. Y por la cabeza de la Seleção y de sus hinchas no pasa sufrir una nueva desilusión, tras su eliminación ante Suecia en el Maracaná… “Es una selección muy fuerte”, subraya Wilkinson. “Tendrán al público a su favor, lo cual, obviamente, siempre ayuda en este tipo de partidos con tanto en juego”.

“No hay secretos ni recetas milagrosas para ganar una medalla: hay que darlo todo sobre el terreno de juego”, añade. “Y tal vez sea eso lo que no hemos hecho del todo contra Alemania… Hay que acabar a tope para no lamentar nada. Debemos llevarnos algo como sea para nosotras y para Canadá”. Sólo así se podrá volver a pasar de las lágrimas a las risas… como hace 4 años.