Prinz tenía 16 años cuando debutó en 1994 con la selección germana, y su palmarés se parece mucho a la lista de sueños más inalcanzables de cualquier futbolista: campeona del mundo (dos veces), medalla de bronce olímpica (tres), campeona de Europa (cinco), campeona de la Copa de la UEFA (tres), campeona de la Liga (nueve veces) y la Copa (otras nueve) de Alemania. Por si fuera poco, en el año 2002 la delantera se adjudicó el título de los Estados Unidos con el Carolina Courage gracias a su velocidad, poder de penetración y olfato goleador.

Sinfín de récords
La tres veces Jugadora Mundial de la FIFA ha escrito numerosos capítulos en los anales del fútbol femenino. Tal es así que no sólo es la futbolista alemana con más partidos internacionales y más goles a sus espaldas, sino también la segunda máxima goleadora mundialista de todos los tiempos, lugar que comparte con la estadounidense Abby Wambach. Además, en la Copa Mundial Femenina de la FIFA China 2007, Prinz condujo a las suyas en el primer encuentro contra Argentina hasta el triunfo por 11-0, el mayor que se ha registrado en la historia de la competición, así como a la defensa del título mundial sin conceder ni un solo gol en contra.

Una medida del auténtico valor de Prinz para la escuadra germana quedó patente en la reñida e igualada final disputada en Shanghai contra Brasil (2-0). Allí no sólo encarriló la victoria y se cubrió de gloria al anotar el primer tanto que desequilibró el marcador, sino que demostró su carácter de líder marcando infaliblemente la diferencia al más alto nivel.

Compromiso social, por descontado
Birgit Prinz, fisioterapeuta con un máster en psicología, también luce una magnífica imagen fuera de los terrenos de juego. Así, se ha pronunciado con vehemencia en apoyo de la campaña de lucha contra el racismo organizada por la FIFA: "Las futbolistas y los futbolistas tenemos la facultad de influir en la gente. Por eso, podemos contribuir a que el racismo desaparezca de nuestro mundo".

En agosto de 2005, Prinz hizo un viaje de cinco días a Afganistán con la misión de amadrinar el proyecto Learn and Play de la FIFA, el Comité Olímpico Nacional y la organización de Ayuda para Afganistán. La delantera acudió allí en compañía de Holger Obermann, que trabaja en regiones conflictivas para la FIFA y la Asociación Alemana de Fútbol. "No hacía falta más que ver las caras de los niños para saber que estábamos haciendo lo correcto", comentó Prinz en referencia a su estancia en Afganistán.

Amarga despedida
Quienes conocen bien a Prinz saben que nunca está satisfecha consigo misma pese a todos los frutos que ha cosechado. El ansia de autosuperación es sin duda una de las virtudes más marcadas de esta oriunda de Fráncfort, que vivió amargamente la temprana eliminación de su equipo en la Copa Mundial Femenina de la FIFA Alemania 2011, y no poder disputar la soñada final en su ciudad natal.

Con esa espina clavada, en agosto de 2011, Birgit decidió poner punto y final a su carrera profesional.