Doris Fitschen portaba el dorsal número 5 a la espalda y jugaba de líbero, pero sin embargo su gran ídolo no era Franz Beckenbauer: "Cuando yo era pequeña, no había estrellas del fútbol femenino. Pero Klaus Fischer siempre me parecía grandioso. Yo quería ser como Klaus Fischer".

En Zeven, el pueblo del norte de Alemania en cuyos alrededores nació Fitschen el 25 de octubre de 1968 y donde creció, no había ningún club de fútbol. Pero todos los días, al salir de la escuela, pateaba el balón en la granja de sus padres.

"Los futbolistas alemanes gozan de la reputación de ser físicamente aptos, técnicamente diestros y además disciplinados", dijo una vez una compañera de equipo de Fitschen, "y Doris era un ejemplo perfecto". La centrocampista germana adquirió muy pronto esa peligrosa combinación de potencia física, velocidad, técnica y fortaleza.

A los nueve años, Fitschen se fue a jugar al FC Hesedorf. En los siguientes 18 años, fichó por otros cinco clubes, con los que festejó grandes éxitos en todos los ámbitos. Con sus equipos ganó la Supercopa (1992), la Copa (3 veces) y la Liga (3 veces) de Alemania.

El 4 de octubre de 1986, Fitschen vistió por primera vez la camiseta del águila en el pecho en un partido contra Dinamarca. Luego participó en cuatro Campeonatos Europeos y en dos Juegos Olímpicos. En la primera Copa Mundial de la FIFA, celebrada en China en 1991, quedó cuarta con la selección de su país y fue designada entre las integrantes del equipo ideal del torneo. Por culpa de una lesión de rodilla, Fitschen no pudo comparecer en la Copa Mundial Femenina de la FIFA Suecia 1995. En 1997, sin embargo, volvieron las buenas noticias y, tras ganar el Campeonato Europeo, volvió a ser incluida en el combinado ideal del certamen.

Asimismo en la prueba reina femenina de la FIFA organizada en 1999 en Estados Unidos, Fitschen fue una de las 16 jugadoras que conformaron el equipo de las estrellas seleccionado a la conclusión. En el año 2001 volvió a los Estados Unidos para disputar su primera temporada en el campeonato femenino WUSA. Enseguida fue nombrada capitana del Philadelphia Charge y marcó el primer gol de la historia en la recién fundada liga profesional estadounidense, en la que pronto sería elegida mejor defensa del año. "Jugar en Estados Unidos fue una magnífica experiencia", comentaría luego entusiasmada en referencia a aquellos tiempos.

Fitschen puso punto final a su carrera el 30 de julio de 2001, después de romperse la muñeca izquierda en la victoria por 2-1 sobre el New York Power. Luego ha sido distinguida con un premio especial de la UEFA por sus servicios al fútbol femenino. Como directora de la selección femenina de Alemania, vivió en primera persona la Copa Mundial Femenina de la FIFA de 2011.