Hege Riise entró en la historia del deporte rey como la jugadora con "seis pares de ojos": leía el juego mejor que nadie y, gracias a esta cualidad, se convirtió en una de las futbolistas más laureadas del mundo. A lo largo de su exitosa carrera, esta escandinava, nacida el 18 de julio de 1969, ganó la Copa Mundial Femenina de la FIFA, la Eurocopa de la UEFA y, además, se colgó la medalla de oro olímpica.

Superdotada en la creación de juego, Riise rompía todos los esquemas. "Es como si los partidos transcurrieran a cámara lenta: incluso antes de recibir el balón, ya sé cómo va a desarrollarse la jugada", afirmaba esta mujer más bien tímida fuera de la cancha sobre sus extraordinarias condiciones. "No soy demasiado veloz, así que tengo que pensar más rápido que las demás. Esa es una de mis cualidades: sé anticiparme a las acciones y tomar decisiones acertadas".

"Lista, flexible y creativa"
Marcia McDermott, su ex entrenadora en el Carolina Courage estadounidense, aseguró en una ocasión sobre ella: "Hege es tan buena que todos los equipos rivales intentan sacarla del partido, pero nunca lo consiguen. Si le plantean un marcaje individual, logra deshacerse de sus contrincantes gracias a su buena colocación, y siempre se lleva el cuero. Es lista, flexible y creativa". No en vano, está considerada como uno de los primeros "dieces" puros del fútbol femenino.

Riise nació en una pequeña localidad cercana a Oslo llamada Lorenskog. Pese a que también practicaba esquí de fondo y balonmano, no había duda de que su futuro residía en el fútbol. Como en Lorenskog no había equipo femenino, a los seis años ya jugaba con los chicos de su colegio antes y después de las clases, como ella misma recuerda: "Al ser la única chica del equipo, tuve que desarrollar la creatividad con el balón en los pies. Me lo pasaba bomba, pero para aguantar el ritmo de los chicos tenía que mejorar constantemente en fuerza y velocidad".

Triunfos y récords
Hege Riise no supo de la existencia de la selección femenina noruega hasta casi cumplir la veintena. La joven promesa del fútbol nórdico debutó con su país a los 20 años, y su irrupción marcó el comienzo del ascenso de Noruega como potencia mundial en el balompié femenino. "Con mi carrera ocurrió lo mismo que con el buen vino: fue mejorando con el paso de los años", nos cuenta Riise echando la vista atrás.

En 1993 se proclamó campeona de Europa con Noruega y, dos años más tarde, alzó la Copa Mundial Femenina de la FIFA. Además, Riise recibió el Balón de Oro adidas a la mejor jugadora del certamen disputado en Suecia. Pero la lista de éxitos de esta genial mediocampista no acaba ahí, ni mucho menos, ya que en el año 2000 ganó la medalla de oro con su país en los Jugos Olímpicos de Sydney. Cuando Riise puso punto y final a su etapa en la selección en septiembre de 2004, su balance era de 58 tantos en 188 encuentros internacionales.

Nuevas metas como entrenadora
Evidentemente, Hege Riise también dejó huella en el ámbito de clubes. Su nombre está ligado a grandes triunfos nada menos que en tres continentes. Ganó la Copa de su país con el Setskog-Holand (1992) y el Asker FK (2000), y entre medias se adjudicó una Liga y dos Copas vistiendo los colores del Nikko Securities japonés (en 1996 y 1997). Poco después guió al Carolina Courage estadounidense al título de la Founders Cup de la WUSA (2002).

Cuando Riise colgó definitivamente las botas en el año 2006, empezó a adquirir experiencia en los banquillos. Fue la segunda entrenadora del combinado femenino estadounidense, junto a la seleccionadora Pia Sundhage entre 2009 y 2011. Tanto aficionados como expertos coinciden en que las estrellas actuales del balompié femenino tienen en Riise un espejo en el que mirarse y aprender de sus numerosas cualidades. Ahora pone todo su talento en la asistencia técnica de Even Pellerud, en la selección de Noruega.