Cada vez que acariciaba el balón con los pies, Renate Lingor desprendía un brillo especial. Así lo hizo en todas y cada una de las canchas en las que jugó. La elástica elegancia con la que se movía por el terreno de juego aunada a una técnica depurada, una visión de juego excelente, unas fintas sorprendentes y el peligro constante que generaba a balón parado hicieron que en Alemania se la comparara durante muchos años con sus colegas masculinos Mehmet Scholl y Thomas Haessler. De hecho, la genial exfutbolista de 1,66 m de estatura logró encandilar al público de manera muy similar a la de sus coetáneos, ya retirados también. Cada vez que se oía una ovación en un partido de fútbol femenino, Renate Lingor no andaba muy lejos.

Lingor será recordada siempre como una de las últimas “dieces” auténticas del fútbol femenino, aunque ella misma sólo se considere como tal relativamente, como declaró en una entrevista con FIFA.com. "Yo fui una ‘diez ’sólo al principio de mi carrera. Después pasé a ser una 'seis'. Aún lo recuerdo muy bien. Un día, la entonces seleccionadora, Tina Theune, se acercó a mí y me dijo: ‘Si no quieres terminar tu carrera como una eterna promesa, tendrás que aprender a trabajar en el campo’. Afortunadamente, al cabo de un tiempo completé la reconversión", explicó la exfutbolista.

Lingor no sólo sabe hacer magia
Lingor, tercera clasificada en la votación a Jugadora Mundial del Año de la FIFA en 2006, fue sin duda uno de los referentes de la generación de oro del fútbol femenino alemán. En su gloriosa carrera, la campeona del mundo de 2003 y 2007 disputó un total de 149 partidos internacionales con la Mannschaft entre 1995 y 2008.

Idgie, como la conocían sus compañeras, sabe perfectamente lo que significa ganar títulos. No en vano, además de ser bicampeona del mundo, también fue tres veces campeona de Europa, conquistó la Bundesliga y la Copa de Alemania en seis ocasiones, la Copa de la UEFA en dos y se colgó otras dos veces la medalla de bronce olímpica. En una votación por internet realizada en 2014 por la Asociación Alemana de Fútbol (DFB), Lingor fue nombrada "mejor jugadora de fútbol indoor de todos los tiempos". "Renate reúne todas las cualidades que distinguen a los buenos dieces. Pero ella no sólo sabe hacer magia, sino que también es capaz de muchas otras cosas", la elogió su compañera Maren Meinert, actual seleccionadora del combinado alemán femenino sub-20.

Nacida en Karlsruhe, Lingor siempre aparecía en los momentos decisivos, algo que demostró sobradamente en la Copa Mundial Femenina de la FIFA Estados Unidos 2003, donde sirvió dos asistencias vitales a sus compañeras en el camino hasta el título: el córner contra el conjunto anfitrión en semifinales, en el que Kerstin Garefrekes adelantó de cabeza a las suyas; y la falta contra las suecas en la final que Nia Kuenzer cabeceó al fondo de la red y que significó la victoria de las germanas gracias al gol de oro. 

El fútbol es su vida

A nivel de clubes, Lingor —que se inició en el fútbol a través de su hermano, un año y medio mayor que ella— fue el eje central del 1. FFC Fráncfort entre 1997 y 2008, época de gran esplendor para el club. "El fútbol es mi vida, así ha sido hasta ahora y creo que siempre lo será. Crecí con el balón en los pies y he dedicado cada minuto de mi tiempo libre a practicarlo. Sí, el fútbol es mi vida", dijo Lingor intentando encontrar las palabras para describir su pasión.

Tras verse obligada a colgar las botas en 2008 por culpa de una lesión, la alemana se ha mantenido ligada al deporte rey y trabaja actualmente para la DFB, donde fundó la sección de fútbol escolar.