Capital del departamento de Ille-et-Vilaine y de la región de Bretaña, está situada a 55 kilómetros del mar y del canal de la Mancha. Con 213.000 habitantes, es la primera ciudad de la región de Bretaña y la undécima más poblada de Francia. Su topónimo durante la época galorromana era Condate. En 1720 sufrió un importante incendio que devastó el centro medieval, casi todo de madera, y que a continuación fue reconstruido parcialmente con piedra. Rennes fue mayoritariamente rural hasta la segunda mitad del siglo XX, y experimentó un rápido desarrollo, propiciado primero por la industrialización y luego por las telecomunicaciones y las nuevas tecnologías.

Es una ciudad estudiantil y ha conservado un importante patrimonio medieval y clásico. En su centro histórico todavía se pueden ver las portes mordelaises, que delimitan las antiguas fortificaciones. Entre los 90 edificios protegidos y catalogados como monumentos históricos, los turistas pueden admirar la torre de Duchesne, la iglesia de Notre-Dame-en-Saint-Melaine, la plaza del Parlamento de Bretaña o las numerosas fachadas de los edificios de la ciudad antigua. No es casualidad que Rennes fuese elegida en 2012 “ciudad más agradable para vivir de Francia” por la revista L'Express.

El fútbol
El Stade Rennais FC, fundado en 1901 y profesional desde 1932, todavía no ha ganado nunca ningún campeonato de liga. Sus momentos de gloria se remontan a 1965 y 1971, años en los que el cuadro bretón alzó sendas Copas de Francia, sus dos únicos títulos.