Reims es la duodécima ciudad de Francia en términos de población, con 183.042 habitantes, y su nombre está estrechamente ligado a la historia del país. Es el lugar donde fue bautizado Clodoveo y donde se coronó a numerosos reyes de Francia. Ese papel en la historia le ha valido el sobrenombre de “ciudad de las coronaciones” o “ciudad de reyes”. Lógicamente, la catedral de Notre-Dame de Reims, construida en el mismo lugar del bautismo de Clodoveo, es una de las más célebres de Francia y el principal monumento de una ciudad que posee un rico patrimonio histórico, cultural y arquitectónico.

Además de sus monumentos, museos y fachadas art déco, Reims cuenta con otro argumento de peso para cautivar a los visitantes del mundo entero: el champán. Esta famosa bebida surgió en sus inmediaciones, y ha tenido una importante contribución al desarrollo y el renombre de la ciudad desde su invención por Dom Pérignon en el siglo XVII. Todavía hoy continúa siendo una de las principales bazas de la economía de la ciudad y de la región.

Fútbol
Y del mismo modo que la catedral es el principal monumento de la ciudad, el Stade de Reims es toda una institución del fútbol francés. El club champañés, fundado en 1931, vivió su época gloriosa en los decenios de 1940, 1950 y 1960. Fue doble finalista de la Copa de Europa de Clubes Campeones, en 1956 y 1959, aunque caería a manos del Real Madrid en ambas ocasiones, y durante esos años estableció su dominio sobre el fútbol francés desplegando un juego inventivo, ofensivo y espectacular a cargo de genios como Raymond Kopa, Just Fontaine, Robert Jonquet o Roger Piantoni.