Cuando terminan los partidos en casa de la selección femenina alemana, siempre transcurre algún tiempo antes de que las jugadoras desaparezcan por el túnel de vestuarios. La necesidad de tomar aliento después del esfuerzo explica sólo en parte la permanencia de las futbolistas sobre el terreno de juego. De hecho, las jugadoras conservan las energías suficientes para dar las gracias a la afición, lo que siempre incluye satisfacer numerosas peticiones de autógrafos. Las integrantes del combinado nacional se someten habitualmente a un maratón de firmas, ya que contra las vallas del estadio se apiñan cientos de jóvenes impacientes por conseguir las firmas de sus heroínas.
Las chicas de hoy buscan a sus ídolos en los equipos femeninos. Silke Rottenberg, Steffi Jones, Ariane Hingst, Nadine Angerer, Kerstin Stegemann, Renate Lingor, Célia Okoyino da Mbabi, Simone Laudehr o, sobre todo, Birgit Prinz, por mencionar algunos nombres, son las estrellas que las jóvenes no sólo aclaman, sino que tratan de imitar. Esto no se aprecia únicamente en el público que acude a los estadios, sino también en la enorme cantidad de talentos femeninos que surgen en los clubes y que crece cada día de forma vertiginosa. Así se hizo realidad en sólo tres años el deseo de duplicar la cifra de equipos femeninos, que expresó Theo Zwanziger, Presidente de la Asociación Alemana de Fútbol (DFB), en el Congreso del Fútbol Femenino de 2004. Aquel año, 3.400 equipos participaron en competiciones juveniles femeninas, mientras que, a finales de 2006, se habían alcanzado los 6.267.
Este aumento es también fruto del programa de la DFB para el fútbol femenino, que se concibió en la temporada 2004/2005. El objetivo de este proyecto es que los clubes atraigan a más chicas. Así, el interés por el fútbol se ha incrementado y, según los resultados de un estudio, seis de cada diez chicas en Alemania quieren practicar el deporte rey. La iniciativa se ha puesto en práctica con éxito a través de las asociaciones de fútbol de los estados federados, que se dirigen a los clubes para asesorarlos y respaldarlos en la formación y ampliación de sus secciones femeninas.
La escuela debe ser otro camino hacia el fútbol para las jóvenes. Con este objetivo en mente, la Asociación Alemana de Fútbol ha puesto en marcha un plan de acción en los colegios. A principios del año académico 2006/2007, en una iniciativa sin precedentes, se distribuyeron en unas 22.000 escuelas alemanas alrededor de 100.000 balones de fútbol y 400.000 equipos de entrenamiento.
Este tipo de iniciativas fortalecen los pilares del fútbol femenino, cuya competitividad se ve también beneficiada. El objetivo actual en el país es mantener el listón a la altura alcanzada hasta la fecha, y está realmente alto, ya que Alemania ha logrado también importantes éxitos en las categorías inferiores femeninas. Las selecciones menores han conquistado la Copa Mundial Femenina Sub-19 de la FIFA 2004 y, en cuatro ocasiones, el Campeonato Femenino Sub-19 de la UEFA. El potencial está ahí, y eso lo sabe muy bien Joseph S. Blatter, Presidente de la FIFA: "El futuro del fútbol es femenino".



