Cerrando la brecha
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Alemania 2011 ha sido la mejor Copa Mundial Femenina de la FIFA de la historia", escribe el Presidente de la FIFA, Joseph S. Blatter, en el prólogo del informe técnico sobre la máxima competición de fútbol femenino de este año. "Todos los indicadores evidencian una increíble mejora, desde el menor promedio de goles habido nunca (2.7) hasta el nivel general de los partidos”.

La elogiosa valoración del Presidente se ve confirmada por las páginas del informe. Con su detallado análisis técnico y táctico de los elementos esenciales del deporte, las 164 páginas de la publicación del Grupo de Estudio Técnico de la FIFA (GET) ofrecen una firme evidencia del nivel cada vez mejor del fútbol femenino.

Una de las principales conclusiones del informe es la disminución de la disparidad entre las potencias tradicionales y los países menos desarrollados. “Los partidos mostraron que la brecha […] ha empezado a cerrarse”, escribe en la sección de análisis técnico y táctico del informe Vera Pauw, exinternacional holandesa y actual seleccionadora femenina de Rusia, citando la buena actuación de recién llegados como Colombia y Guinea Ecuatorial como prueba del nivel equiparable de los 16 finalistas.

Con una actuación admirable en su primera comparecencia a este nivel, Colombia perdió por estrecho margen en su primer partido ante Suecia, semifinalista después, e impresionó con su juego pacientemente armado. Pese a no lograr ningún punto, Guinea Ecuatorial, siempre competitiva, mantuvo el empate en la primera parte ante sus tres duros rivales en la fase de grupos, Brasil, Australia y Noruega. A diferencia de anteriores Copas Mundiales femeninas, que registraron marcadores como el aplastante 11-0 infligido a Argentina por Alemania en 2007 o el humillante 7-1 de Noruega a la República de Corea en 2003, en los 22 días del torneo ningún partido se ganó jugando a medio gas.

Al explicar lo que todavía separa a los equipos de élite del resto, el informe señala la importancia del colectivo: “La diferencia entre los equipos se debió al nivel del trabajo de equipo y las decisiones y movimientos de los jugadores", escribe Pauw. "Los mejores equipos están bien equilibrados y han desarrollado un gran nivel de trabajo de equipo tanto en defensa como en ataque”.

Presión más rápida
Sobre la estrategia individual de los equipos, el informe destaca los distintos estilos de juego. Mientras que algunos equipos se mostraron partidarios de un juego más pacientemente armado, otros, como Francia y Japón, prefirieron un ritmo rápido sin conceder a sus oponentes tiempo para relajarse. Es interesante que el informe constate la generalizada falta de éxito de los equipos que emplean tácticas de balón largo, ya sean recién llegados como Guinea Ecuatorial o un experimentado campeón del mundo como Noruega. “Los equipos actuales están demasiado bien organizados defensivamente para que [sus oponentes] triunfen solo con un estilo de juego oportunista”.

En cuanto a la táctica defensiva, el GET observó un incremento de los equipos que, con distintos grados de eficacia, intentaron presionar a sus rivales nada más perder el balón. “Los equipos con más éxito eran capaces de subir y bajar su bloque defensivo 30 metros en el campo sin perder su equilibrio o aumentar las distancias entre jugadoras”, explica el estudio. Brasil fue el único equipo que defendió uno contra uno, cubriendo cada jugadora a la rival más cercana. Este estilo de defensa pareció menos efectivo, pues supuso que las jugadoras se vieran obligadas a cambiar de posición a lo largo del partido. Sin embargo, el informe observa que Brasil pudo compensarlo con su extraordinaria calidad individual en ataque y defensa.

Sobre el juego de ataque desplegado durante el torneo, se observó una gran mejora en la posesión frente a años anteriores. “Este aspecto ha tenido que desarrollarse debido a la mejor organización defensiva de los equipos. Los mejores equipos tienen que encontrar una solución para abrir las defensas contrarias y crear oportunidades puesto que no solo ha mejorado la organización del juego y el conocimiento de las tareas defensivas por parte de las jugadoras, sino también su nivel físico, lo que significa, sencillamente, que ya no hay rivales abrumadores”.

Progreso bajo palos
La calidad de las porteras había sido objeto de críticas en anteriores Copas Mundiales femeninas, pero el informe de 2011 observa una mejora general de nivel en esta edición. En Alemania la mayoría de las guardametas mostró una buena capacidad atlética y demostró dominar técnicas difíciles como desviar el balón o despejarlo con el puño.

Sin embargo, tan importante como su habilidad en el manejo del balón es el papel que las porteras desempeñan actualmente apoyando el juego que se desarrolla ante ellas y actuando como “última defensa”. Estando disponibles para los pases atrás y ofreciendo una salida más al armar el juego, pueden aliviar la presión ejercida sobre su defensa.

La estadounidense Hope Solo, a la que el GET concedió el Guante de Oro de adidas como mejor portera del torneo, destacó a este respecto. “Siempre estaba lista para interceptar el balón, lo que significaba dar a su equipo la oportunidad de colocar su defensa más adelantada en el campo sin resultar vulnerable ante pases que quiebren la defensa, especialmente en transiciones rápidas o contraataques del contrario”, escribe la experta en guardametas del GET, Anne Noe.

Observando que las “porteras más completas del torneo fueron el punto inicial del ataque del equipo”, Noe elogió también a la sueca Hedvig Lindahl por su eficacia al pasar rápidamente el balón a sus delanteras. Tras recuperar la posesión del balón, Lindahl se mostró muy dispuesta a llegar rápidamente al borde del área y lanzarlo con la mano o el pie.

El informe reconoce que quedan aspectos preocupantes en este ámbito del juego, en particular en relación con la parada de lanzamientos y las situaciones de uno contra uno. Se observó también cierta debilidad en el modo en que algunas porteras se enfrentan a los balones aéreos. Al mejorar la velocidad y calidad del pase de balón de las jugadoras de campo, muchas porteras tienen dificultades para atraparlo cuando se las somete a presión.

Para abordar estas dificultades en el futuro, esta sección del informe concluye con un llamamiento a la mejora del entrenamiento desde las categorías juveniles. “Con el progreso del fútbol femenino, a este nivel ya no es suficiente tener una portera ‘con talento’ escribe Noe–. Es primordial que las asociaciones inviertan en buenos entrenadores de porteras, comenzando por los equipos juveniles”.

Índice de lesiones estable
Además de analizar la actuación técnica y táctica, el estudio del GET también se ocupa de aspectos médicos y de arbitraje. Entre las principales conclusiones del informe médico está la alentadora noticia de que Alemania 2011 detuvo la preocupante tendencia de las lesiones. Las tres últimas Copas Mundiales femeninas de la FIFA y los Torneos Olímpicos de Fútbol registraron un aumento constante del número de lesiones, pero en esta ocasión la media total de 2.3 lesiones por partido fue similar a la de RP China en 2007.

“Una diferencia muy positiva en comparación con competiciones anteriores es la incidencia mucho más baja de lesiones en la cabeza, con solo un 12% frente a una media del 27% en las anteriores Copas Mundiales femeninas”, explicó el informe.

Con menos lesiones, más conciencia táctica y el entusiasmo al máximo, parece que el torneo de este año contó con todos los ingredientes para animar a más chicas a iniciarse en este hermoso deporte. “La Copa Mundial Femenina de la FIFA Alemania 2011 ha sido la mejor plataforma posible para mostrar al mundo que las mujeres […] juegan al fútbol de modo técnico, físico, rápido y entretenido", escribe el Presidente Blatter, "el fútbol femenino no deja de progresar”.

La versión electrónica del Informe Técnico y Estadísticas de la Copa Mundial Femenina de la FIFA Alemania 2011 puede descargarse desde el enlace de la columna de la derecha.