Está en el cargo desde comienzos de este año. Steffi Jones, la Presidenta del Comité Organizador de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011, abrió oficialmente las puertas de sus oficinas el viernes en Fráncfort. La que fuera 111 veces internacional, campeona del mundo en 2003 y campeona de Europa en 1997, 2001 y 2005 con Alemania, ha cambiado de vida. Y también ha modificado su estilo y su apariencia externa con arreglo a su nueva misión.

Sin embargo, esta oriunda de Fráncfort, de 35 años de edad, permanece fiel a sus principios. Hija de un soldado estadounidense y de madre alemana, Jones otorga un valor enorme e inconmovible a la integración, el compromiso social y la promoción del fútbol femenino en todas sus categorías. Su concepto de sí misma como Presidenta del Comité Organizador Local se basa asimismo en el principio de la cooperación.

Pregunta: Hoy abre oficialmente sus puertas el Comité Organizador Local de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011. ¿Cuál será su mensaje más importante en esta fecha tan singular?
Steffi Jones: Naturalmente, aludiré a nuestros cuatro objetivos prioritarios: reforzar la importancia del fútbol femenino en sus distintas categorías, aumentar el poder integrador del fútbol y volver a organizar un magnífico campeonato mundial en el cual una vez más nos presentemos, nosotros y nuestro país, alegres, abiertos al mundo y hospitalarios. Y en cuarto lugar, este certamen deberá celebrarse sin ánimo de lucro, es decir, completamente al servicio del bien común y, en lo que respecta a la base, deberá promover la transparencia de las estructuras regionales del fútbol en Alemania. También quiero aprovechar esta ocasión para manifestar que nos vamos a poner a trabajar con todo nuestro empeño, que el equipo de este Comité Organizador está muy bien preparado para acometer esta fase inicial, y que me complace presentar públicamente a mis más estrechos colaboradores.

Usted ya lleva trabajando como Presidenta del Comité Organizador desde principios de enero. ¿Cómo han transcurrido las primeras semanas?
El proceso de aprendizaje ya ha empezado para mí. He observado que las reuniones en las que he tomado parte a veces pueden durar hasta tres horas, con independencia de que estuvieran programadas para una. Me he dado cuenta también de que me quedan muchas cosas por aprender, porque no quiero desempeñar el típico papel de representante sino realizar una contribución al conjunto de la organización. Eso me complace de verdad. Estos tres años y medio van a ser emocionantes y durante ese periodo, lo presiento, vamos a establecer una excelente cooperación, con toda la seriedad que requiere el proyecto, pero también con alegría.

¿Se encuentra usted entonces en mitad del proceso de metamorfosis desde su trabajo como futbolista al de Presidenta del Comité Organizador?
Exacto. Tengo que adaptarme. Ya no soy Steffi, la futbolista en activo, sino que desempeño una función en la cual debo mantener una cierta distancia y observar las pertinentes formalidades que esta posición trae aparejadas. Debo amoldarme a las nuevas circunstancias pero sin deformarme, lo cual no me resulta difícil.

¿Cuáles serán los principales focos de su actividad en las próximas semanas?
Ya han comenzado la búsqueda y las primeras negociaciones con los promotores y patrocinadores nacionales. Ya estamos trabajando en la creación del logotipo y del lema de la Copa Mundial Femenina. Y una vez establecido el número de selecciones que participarán en la fase final, deberemos determinar las sedes y los estadios correspondientes, lo cual no será una decisión muy complicada, habida cuenta de la alta calidad de los doce recintos que concursan. Ésas serán las tareas fundamentales durante las semanas y los meses venideros. Para ello tendremos que poner en marcha diversas campañas y actividades, así como formar un equipo de embajadoras, compuesto por jugadoras famosas, con el que avivaremos la expectación por el Mundial en todo el país.

El Comité Organizador de Alemania 2006 tuvo más de cinco años para preparar el certamen. ¿Son suficientes para usted y su equipo los tres años y medio de que disponen a partir de ahora?
Sí son suficientes, por la sencilla razón de que podremos construir sobre la base de las experiencias, tanto positivas como negativas, que también las hubo, del magnífico certamen de 2006. Muchos de los que trabajaron en ese campeonato volverán a colaborar con nosotros. También está el hecho de que la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011 será algo más pequeña y tendrá otra dimensión. Pero no por eso estamos asumiendo que el certamen se organizará solo. En resumidas cuentas, nuestro Comité Organizador no empezará de cero.

La Copa Mundial Femenina de 2011 no puede y no debe ser un calco de la Copa Mundial 2006 masculina, sino tener personalidad propia. ¿Qué será lo que la haga especial?
Un gran sentido de la camaradería. Este sentimiento se manifiesta de manera muy especial entre las mujeres y las jóvenes. Un sentimiento de hermandad que incorpore el mensaje de integración que queremos transmitir por todos los medios. Este sentimiento de hermandad, esta variopinta cooperación, impregnarán de alegría, euforia y pasión toda la representación de esta cita mundialista. Ya en Alemania 2006, hubo muchas mujeres que intervinieron para apaciguar los ánimos de los hombres que de vez en cuando amenazaban con volverse agresivos y perder los papeles. En una Copa Mundial Femenina, el público suele ser más familiar. Y lo mismo ocurrirá también en la de 2011.

Además del pretendido éxito del campeonato, se tratará de elevar de forma duradera el prestigio del fútbol femenino en los ámbitos nacional e internacional. Para ello, el Presidente de la Asociación Alemana de Fútbol, Theo Zwanziger espera que su nombramiento sirva para reforzar e intensificar la capacidad integradora del fútbol. ¿Cómo se plantea cumplir la Presidenta del Comité Organizador, recién cumplidos los 35 años, estos complejos requisitos de su empleo?
No será difícil para mí, porque he vivido siempre conforme al espíritu de este desafío. Uno de mis principios es comprometerme con los demás, establecer lazos sociales. Creo que me han encargado la tarea porque soy auténtica. Y por eso puedo colaborar con mucha gente en el desempeño de mis funciones.

Desde su nombramiento como Presidenta del Comité Organizador, a menudo se la nombra y se la compara con Franz Beckenbauer. ¿Es eso una carga o un estímulo para usted?
Es un honor muy grande. Me siento halagada. No me importa que antes me compararan con él como futbolista, y ahora lo hagan por mi cargo en el Comité Organizador. En cualquier caso, sólo puede ser bueno.

¿Qué diferencia hay entre su persona y su responsabilidad en el Comité Organizador y las de Franz Beckenbauer?
Franz Beckenbauer desempeñó el cargo de manera honoraria; en mi caso, será mi principal ocupación. Otra diferencia importante es que él, debido a su enorme prestigio, pudo actuar desde el principio en un plano al que yo aún no he llegado. Cuando él visita a algún patrocinador, todo sale a pedir de boca, simplemente porque es un acontecimiento que Franz Beckenbauer te llame a la puerta. Yo tengo que arreglármelas a mi manera, con mi propio estilo. Pero no me parece mal. Mi intuición femenina me será útil. Naturalmente que le estoy agradecida por todas sus sugerencias, y me las tomo muy en serio.

¿Ya se ha fijado la fecha en la que Beckenbauer se reunirá con usted para un primer intercambio de ideas?
Espero que sea este viernes. Para mí sería muy bonito que viniera, me rodeara los hombros con el brazo y me dijera: "Steffi, te deseo lo mejor. Sé que puedes hacerlo". Lo admiro de verdad.

¿Qué relevancia tienen los dos años, 2002 y 2003, que jugó en el Washington Freedom, en Estados Unidos, para su actual cargo de Presidenta del Comité Organizador?
Fueron dos años muy buenos, no sólo deportivamente. También fueron muy aleccionadores, porque los estadounidenses hacen mucho hincapié en situar al equipo en primer plano. Así es justo como yo lo veo. Siempre fui y siempre seré una jugadora de equipo. Lo fui como futbolista y lo soy ahora como Presidenta del Comité Organizador.

¿Y el hecho de que usted pudiera perfeccionar sus conocimientos de inglés en Estados Unidos le ha servido también hasta ahora como Presidenta del Comité Organizador en sus contactos con la FIFA?
Me resulta muy útil ser bilingüe. De niña, al principio sólo hablaba inglés. En la guardería estaba obligada a hablar alemán, a lo cual me negaba en redondo. Hasta que me amenazaron con no darme de comer ni de beber, que es cuando tuve que rendirme, porque a quién le gusta pasar hambre. Aquello dio tan buen resultado que de repente empecé a hablar sólo alemán, y olvidé mucho del inglés que había aprendido. Suele ocurrir en nuestra más tierna infancia. Se aprende rápido, pero se olvida todavía más rápido. Hoy soy bilingüe, y ahora voy a aprender un tercer idioma, el español.

La siguiente decisión de peso de la FIFA tiene que ver con la cifra de participantes. ¿Se inclina usted por que haya 24 selecciones en la Copa Mundial Femenina, o sólo 16 como hasta ahora?
Tal vez lo mejor sea el punto medio, porque, por un lado, un incremento de participantes podría ser de utilidad de cara a la promoción del fútbol femenino internacional. Pero por el otro, la FIFA debe tomar la decisión con sentido de la proporción, como es lógico, para que el descenso de la calidad no resulte excesivo.

De esta decisión también depende la cantidad de sedes y de estadios en los que se disputarán los partidos de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011. ¿Qué directrices fundamentales observa el Comité Organizador respecto a este tema?
Queremos una solución justa y exhaustiva, con una distribución equilibrada a lo largo y ancho del país.

Los partidos de la selección nacional masculina, y ahora también los de la femenina, se celebran en estadios abarrotados. ¿Cómo se puede conseguir en Alemania 2011 un éxito de público comparable al de Alemania 2006, donde se vendieron todas las entradas de los 64 encuentros?
Eso también ocurrirá en 2011. Ya en 2001, en el Campeonato Europeo Femenino que se celebró aquí, se llenaron casi todos los estadios. Y tampoco existe ningún obstáculo para que en 2011 no vengan tantos seguidores extranjeros como en 2006. Alemania es un país de fútbol además de un país multicultural, en el que la gente también querrá ver los partidos de todas las demás selecciones. Querrá empaparse de la apasionante experiencia global que va a ser este campeonato mundial.

¿Hará usted en el periodo previo a la Copa Mundial Femenina de 2011 una demostración de fuerza parecida a la que hizo Franz Beckenbauer en su momento, cuando visitó en persona a todos los participantes para darles la bienvenida, lo cual fue celebrado en todo el mundo como una proeza diplomática?
Desde luego que será uno de los conceptos que manejaremos como anfitriones. Igual hasta visito también los países que tomarán parte en la fase de clasificación, pero no esperaré al final. Yo empezaré antes mis visitas de bienvenida y no me limitaré sólo a los países participantes en la Copa Mundial Femenina.

Desde su nombramiento como Presidenta del Comité Organizador el 11 de noviembre de 2007, todos los medios sin excepción han reaccionado muy positivamente. ¿Le sorprende que la opinión pública haya dado una bienvenida tan rotunda a "la representante de la Copa Mundial Femenina de 2011"?
Me sentía un poco intimidada ante la reacción del público, porque no sabía cómo se lo tomaría: Steffi Jones como Presidenta del Comité Organizador, eso no es cualquier cosa. Ser representante de una escuela o capitán de un equipo ya es un asunto serio. Por eso temía bastante, para hablar con franqueza, este desafío. Sin embargo, el Presidente de la Asociación Alemana de Fútbol me infundió valor y me dijo: "¡Atrévete!". En la conferencia de prensa me sorprendí a mí misma por lo concentrada que estuve y por lo bien que comuniqué mis puntos de vista. Aquél fue el primer paso, en el que pude convencer a los medios de que soy la persona adecuada.