Julie Foudy, de 37 años, en su día considerada "la futbolista estadounidense por antonomasia", dejó un legado extraordinario al final de una carrera en la que conquistó la Copa Mundial Femenina de la FIFA en 1991 en China y en 1999 en su propio país, y se colgó la medalla de oro en los Juegos Olímpicos de 1996 y 2004 como capitana de la selección nacional de Estados Unidos.

La pasión por el juego de esta magnífica mediocampista, que atesoró 271 convocatorias para la selección nacional hasta su despedida del fútbol competitivo en 2004, permanece intacta. Julie Foudy sigue trabajando en pos del progreso del fútbol femenino a través de varios proyectos, incluida la Academia de Liderazgo Deportivo Julie Foudy.

En esta entrevista, que concedió en exclusiva a FIFA.com, Foudy revela los recuerdos más gratos de una carrera prodigiosa y comenta las posibilidades de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011 como herramienta de promoción del fútbol femenino en todo el planeta.

¿Qué significa el fútbol para usted?

Para responder a esta pregunta harían falta dos días enteros. Para mí, el fútbol lo es todo en esta vida. Además de las ventajas obvias, como estar más sana y fuerte y mantenerme en forma, lo que me aporta es una gran seguridad en mí misma y una enorme gratificación emocional. Por eso hemos defendido tanto el fútbol femenino en Estados Unidos. Queremos que todas las jóvenes jueguen, precisamente por las muchas ventajas que les proporciona, como aprender a trabajar en equipo y a superar los contratiempos. Son cosas que yo aplico diariamente en mi vida. Estoy muy agradecida de poder formar parte de todo esto.

¿Por eso decidió poner en marcha una escuela de fútbol?

Sí, por todas esas cosas que he mencionado. No quería que las chicas se prepararan sólo para ganar o perder y para ser mejores futbolistas, sino para ser mejores personas gracias al fútbol. Utilizo el fútbol como medio. Dedicamos la mitad de la jornada al fútbol y la otra mitad a la formación para el liderazgo. En esta segunda parte estudiamos muchas de las cosas que el fútbol me ha enseñado y que yo he aplicado en la vida, fuera de los terrenos de juego. Es sólo para chicas, porque las jóvenes de 13 a 18 años tienen muchos problemas de autoestima.

¿Campeona de la Copa Mundial o campeona olímpica? ¿Puede compararlas?

Creo que son muy distintas. En los Juegos Olímpicos participan muchísimos atletas y países diferentes, y la Copa Mundial es la cúspide de nuestro deporte. La gente me pregunta siempre cuál de los dos títulos tiene más importancia. No creo que sea posible responder a esa pregunta. Los dos son muy distintos e igual de especiales.

¿Cuál es su recuerdo futbolístico más extraordinario?

Probablemente, la Copa Mundial Femenina de la FIFA de 1999. La razón es que muchísima gente y tantísimos periodistas en Estados Unidos dudaban de que saliera bien y de que el público respondiera. Y, pese a todo, tuvo un éxito rotundo en los índices de audiencia televisivos y en todo lo demás. También nosotras creímos en el triunfo.

¿Qué representa para usted el nombre Steffi Jones?

Steffi es una leyenda del fútbol alemán y estadounidense. Medio en broma le pregunté una vez si estaba segura de que no quería jugar con la selección de Estados Unidos, por aquello de que su padre es del país. Lógicamente, estábamos encantadas de tenerla con nosotras en la liga. Durante años, hemos estado pendientes de su carrera con la selección de Alemania. Personalmente, nunca he jugado con ella, pero tengo muchas amigas y compañeras que han compartido equipo y dicen que en todo momento ayuda y apoya a las demás en el juego. Es una embajadora del deporte magnífica, en Alemania y en todo el mundo. Su elección como Presidenta para el Mundial de 2011 me parece perfecta.

Ésa era la siguiente pregunta. ¿Qué impresión tiene de Steffi Jones como Presidenta del Comité Organizador de la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011?

Sin duda alguna, es la persona más idónea para el cargo, porque es una embajadora estupenda.

¿Cree que certámenes deportivos como la Copa Mundial pueden fomentar, en concreto, el progreso del fútbol femenino en el mundo? ¿Hasta qué punto es igualmente importante establecer ligas nacionales sólidas y pujantes?

Las Copas Mundiales son de vital importancia porque atraen la atención mundial y a los públicos de todo el mundo, especialmente en países que normalmente no ven mucho fútbol femenino. Fíjese en el Mundial de 1999. Todavía muchas futbolistas se acercan a nosotras para decirnos: "Si no hubiera sido por aquel Mundial, mi asociación nunca habría apoyado el fútbol femenino". La Copa Mundial es fundamental, pero se precisa algo más que una competición cada cuatro años. Estamos trabajando para que vuelva a instaurarse la liga en Estados Unidos, que empezará en 2009. Es imprescindible que el público empiece a seguir a las jugadoras y se mantenga el interés de la gente no sólo durante una Copa Mundial o los años olímpicos.

¿Cómo puede contribuir la Copa Mundial Femenina de la FIFA 2011 al fomento del fútbol femenino?

Cuando el público de otros países tenga la oportunidad de descubrir el fútbol femenino, veremos un cambio de postura gradual, aunque la opinión de la gente no cambiará de un día para otro. Mi marido es inglés, y en Inglaterra estoy observando cambios de actitud graduales hacia el fútbol femenino.

¿Opina que la difusión que recibe por parte de los medios de comunicación es quizá el principal medio del que se puede servir una Copa Mundial para contribuir a favorecer el desarrollo del juego?

Exacto. Eso es precisamente lo que pasó en 1999. La cobertura que dedica la prensa a la Copa Mundial Femenina ha seguido creciendo. Lo importante es llegar a tantos lugares del planeta como sea posible y presentar el juego a diferentes culturas.

Algunas de las alemanas que se proclamaron campeonas del mundo en 2007 tendrán ocasión de jugar una Copa Mundial ante su propio público en 2011. ¿Es distinto conquistar una máxima competición en el propio país?

Lo mejor de todo es triunfar en casa. No hay comparación posible. Ser campeona del mundo es maravilloso, pero convertirte en campeona del mundo en tu propio país es lo más grande.

¿No añade más presión al equipo?

No, no lo creo. Para el equipo estadounidense de 1999 supuso más bien un privilegio, una gran oportunidad. Sólo el gran apoyo que va a darte tu público ya compensa la presión.

La generación de oro de Estados Unidos, en las que se encontraba usted, Mia Hamm, Joy Fawcett y Brandi Chastain, ya se ha retirado del fútbol activo. ¿Qué posibilidades cree usted que tendrá la selección estadounidense en 2011?

Será un equipo de gran calidad, pero las alemanas irán a por todas en su propio país. Creo que Pia (Sundhage), la nueva seleccionadora de Estados Unidos, está haciendo un trabajo estupendo. Me impresionó el rendimiento de las brasileñas el año pasado, sobre todo teniendo en cuenta que no llevaban mucho tiempo jugado juntas. Con Marta en el equipo, siempre se consiguen grandes cosas.