Comisión del Fútbol Femenino y de la Copa Mundial Femenina de la FIFA
Por Worawi Makudi
Presidente de la Comisión del Fútbol Femenino y de la Copa
Mundial Femenina de la FIFA
Nos complacemos enormemente en los tremendos avances realizados por el fútbol femenino en los últimos años. Hace ya mucho tiempo que se abandonó la falsa creencia de que el fútbol es, sobre todo, un deporte de hombres, y hoy en día cuenta con más de 30 millones de jugadoras en todo el mundo.
Con el lanzamiento de la Copa Mundial Femenina Sub-17 de la FIFA 2008 y la Copa Mundial Femenina Sub-20 de la FIFA (antiguamente sub-19), que vienen a sumarse al Torneo Olímpico de Fútbol femenino y a la Copa Mundial Femenina de la FIFA en el nuevo calendario internacional de partidos del fútbol femenino, el atractivo profesional y la calidad técnica del fútbol femenino son ahora indiscutiblemente los mejores de toda su historia. Con ejemplos tan contundentes como los más de 90,000 espectadores que asistieron a la final de la Copa Mundial del Fútbol Femenino de la FIFA en 1999, los aficionados de todo el planeta han expresado con gran entusiasmo su apoyo al fútbol femenino al acudir en masa a las competiciones organizadas por la FIFA, estableciendo nuevas marcas de asistencia.
No obstante, la FIFA ha resuelto no dormirse en los laureles y se ha comprometido a continuar impulsando el fútbol femenino, ya que aún queda mucho por hacer en este ámbito en todo el mundo.
Por muy alentador que sea el continuo crecimiento de la participación femenina en el deporte rey, debemos seguir promoviendo con mucha diligencia el buen desarrollo del fútbol femenino. Uno de nuestros objetivos más importantes, y quizás uno de los menos conocidos, es ayudar a desarrollar y promover programas femeninos en países aún carentes de ellos. Ampliando este concepto, la FIFA reconoce la necesidad existente y su responsabilidad de apoyar y asistir a los administradores y los técnicos de las asociaciones miembro que ya pusieron en marcha programas de fútbol femeninos y de ayudarles a seguir construyendo el futuro estableciendo desafíos que se puedan afrontar y cuyos resultados sean cuantificables.
Hay muchas razones para que nos sintamos orgullosos, pero también mucho trabajo por hacer. Sobre todo, es el deber de la FIFA y de la gran familia del fútbol hacer todo lo que esté a su alcance para promover un mundo de igualdad social en el que todas las mujeres tengan la oportunidad de disfrutar del fútbol, ya que este hermoso juego debe ser un placer al alcance de todos.
