Daviaga asume el protagonismo
© Getty Images

La valentía es una cualidad esencial en todo arquero. Eileen Daviaga, la guardameta de Papúa Nueva Guinea, tiene de sobra y lo está demostrando en el Torneo Olímpico Juvenil de Fútbol Femenino 2014.

El miércoles, en su último partido del Grupo A, Eslovaquia se clasificó para semifinales con una contundente victoria por 4-0 sobre Papúa Nueva Guinea. Las centroeuropeas brindaban a los espectadores una lección de juego ofensivo, mientras la valiente guardameta de las oceánicas arrancaba los aplausos del público con un recital en la portería. A pesar de todo.

Porque el marcador podría haber sido mucho más abultado sin las intervenciones de la arquera de la selección insular, capaz de rechazar muchas de las continuas ofensivas de las eslovacas. Pero además, el aplauso para Daviaga habría sido mucho más clamoroso si el público hubiera sabido que la portera jugaba lesionada, tras haber recibido un golpe en la mano durante el calentamiento previo al partido. La joven dejó que el fisioterapeuta hiciera su trabajo, se puso los guantes con los dientes apretados de dolor y saltó al campo decidida a jugar el mejor partido de su carrera.

"Creo que es el mejor partido que he hecho", explicó una emocionada Daviaga a FIFA.com al final del encuentro, con los dedos todavía vendados. "He jugado lesionada, pero no se ha notado en mi rendimiento".

Cuando le preguntamos por su lesión, la joven respondió con valentía: "No es grave. El fisio dice que me recuperaré en dos o tres días". 

El tamaño no importa
Con sólo 1,58 de estatura, Eileen Daviaga comparte con la mexicana Paulina Gutiérrez la condición de guardameta más bajita de la competición de fútbol femenina de Nankín. Sin embargo, mientras que su homóloga mexicana no ha disfrutado todavía de ningún minuto de juego, Daviaga ha sido titular en dos partidos. ¿Cómo ha conseguido Daviaga superar al resto de aspirantes hasta convertirse en la primera opción para la portería de Papúa Nueva Guinea?

"Hace cinco años, cuando empecé a jugar al fútbol en la escuela, descubrí que saltaba muy bien", recuerda con una sonrisa. "De manera que empecé a entrenarme para ser portera. Cuando se empezó a montar nuestra selección para los Juegos de la Juventud, al principio éramos tres guardametas. Las otras dos son más altas que yo, pero al final logré entrar en la lista definitiva de 18 jugadoras".

Daviaga tiene claro qué es lo que la hace diferente de su compañeras: "Creo que mi cualidad más destacada es mi habilidad en las estiradas y palomitas. Soy muy buena en el salto y tengo reacciones muy rápidas. Sé que soy capaz de jugar muy bien. La calidad de mi trabajo suele ser mejor sobre el terreno de juego que en los entrenamientos".

Muchas de las jugadoras que representaron a Papúa Nueva Guinea hace cuatro años en la edición inaugural de los Juegos Olímpicos de la Juventud, celebrada en Singapur, han ascendido por la estructura de selecciones del país, e incluso han llegado al combinado absoluto. Después de sus actuaciones sobresalientes en Nankín, Daviaga está más resuelta que nunca a seguir los pasos de sus antecesoras.

"Cuando regrese a casa, seguiré perfeccionando mi juego. Con suerte, podré llegar a la selección juvenil y después a la absoluta, al igual que mis predecesoras", declaró.

Papúa Nueva Guinea se marchó de los Juegos Olímpicos de la Juventud 2010 sin marcar ningún gol y con tres derrotas consecutivas en su casillero, una sequía de éxitos que ha ampliado en la edición de Nankín con otros dos tropiezos.

Sin embargo, Eileen Daviaga se muestra convencida de que su presencia entre los palos ofrecerá a las Kurakums la posibilidad de registrar una victoria histórica ante Namibia en su último compromiso en tierras chinas.

"Me curaré de la lesión a tiempo para disputar el próximo partido", insistió la valiente arquera, con muchas ganas de brindar de nuevo un recital de altura.