Jallet vence y convence
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Christophe Jallet, al igual que el buen vino, envejece bien. Desde su debut profesional, en 2003 con el Niort, el jugador, nacido en Cognac, ha ido a más de año en año, hasta convertirse en uno de los mejores defensas franceses. Titular indiscutible en el Paris Saint-Germain, recibió su bautismo de fuego con la selección gala en agosto de 2012, e incluso llegó a marcar contra Bielorrusia en partido de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™. En resumidas cuentas, Christophe Jallet ha adquirido solera y espera, a sus 29 años, empezar a sumar títulos.

"Hay que estar orgulloso de lo que se hace, de eso no hay duda, pero quizás lo esté un poco más cuando me retire", explicó el interesado con respecto a su carrera profesional. "De momento no me doy demasiada cuenta. Intento vivir las cosas al día", añadió este hijo de viticultor que soñaba de niño con ser enólogo y a punto estuvo en dos ocasiones de obtener el diploma de enseñanza técnica de la especialidad. En lo que respecta al fútbol, sin embargo, su tesón y su trabajo sí que han dado sus frutos.

París, un gran potencial
Después de sus comienzos con el Niort en la Ligue 2 en 2003, y de dar el salto a la Ligue 1 con el Lorient entre 2006 y 2009, Christophe Jallet saborea ahora mismo las mieles de la Liga de Campeones de la UEFA con el Paris Saint-Germain. Curiosamente, esta trayectoria ascendente ha estado acompañada de un retroceso progresivo sobre el terreno de juego. Delantero en sus principios, pasó a mediocampista antes de convertirse en "el mejor lateral derecho" de Francia, según las palabras de su entrenador, Carlo Ancelotti. "Resulta más fácil escuchar eso que las críticas. Estas cosas agradan, naturalmente", comentó Jallet. "Luego se intenta corresponder al elogio y hacerlo bien".

Preferiblemente por el flanco derecho, donde el raudo defensa brilla cada fin de semana con contundentes entradas y milimétricos centros. El guardameta del Paris Saint-Germain, Salvatore Sirigu, habló de un "jugador muy bueno, y también un baluarte del vestuario, uno de los veteranos, carismático, siempre dispuesto a ayudar a los compañeros". Cualidades que le han permitido ceñirse el brazalete: "Ser capitán en París no resulta más difícil que en cualquier otro sitio. Para nada resulta complicado ni excepcional. Se trata de hacer de enlace", nos reveló. "Simplemente conlleva un poco más de responsabilidad con respecto al grupo".

El grupo, precisamente, lo conforman Thiago Silva, Ezequiel Lavezzi y muchas otras figuras. Pero, con diez goles en diez partidos de la Ligue 1, un hombre sobresale por encima del resto: Zlatan Ibrahimovic. "Es un futbolista de altísimo nivel. Jugar a su lado es a la vez un honor y un placer. También es una motivación adicional y un factor de progresión para todos los jugadores que están a su alrededor", analizó Jallet. El zaguero compite por su puesto con el holandés subcampeón del mundo Gregory van der Wiel, fichado en septiembre de 2012: "La competencia obliga a superarse a sí mismo. Y además, cuantos más jugadores buenos tengamos en el equipo, más opciones tendremos de ganar títulos".

Hambre de títulos
Porque si el club ha reclutado tantos grandes nombres en vísperas del comienzo de la temporada es, por supuesto, para descorchar el champán al final de la campaña. Jallet no lo negó: "Es cierto que contamos con un efectivo bastante amplio, y algunos tienen forzosamente menos minutos de juego, pero así son las cosas en los grandes clubes y todos estamos juntos en el mismo barco para ganar todos los títulos que podamos este año", aseveró. "Para conquistar el título de la Ligue 1, el principal rival del PSG seremos nosotros mismos. Si logramos mejorar nuestro rendimiento, lo conseguiremos".

No obstante, el dorsal número 26 del conjunto capitalino en absoluto se cuenta a sí mismo entre las figuras. "Yo solo soy un simple futbolista que intenta desempeñar su oficio lo mejor posible, como cualquier otro profesional que trabaja en cualquier otro sector. Es verdad que desde el punto de vista mediático estamos más expuestos que los demás, pero eso es todo", declaró. "La condición de internacional no me ha cambiado la vida. Paso menos días en mi casa, aunque lo hago con mucho gusto porque es algo que un futbolista espera siempre. Ahora lo más importante es hacerse un hueco, porque una vez que se llega a la selección, ya no se tienen ganas de dejarla".

Cerca de los 30, Jallet ya no es ningún chaval, pero derrocha madurez y buen hacer. Y gracias a él, la cosecha 2013 del Paris Saint-Germain y de los Bleus podría ser excelente.