Alessandrini, brío y garra
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Después de clasificarse para la final de la Copa de la Liga la semana pasada y de su victoria del domingo ante el Bastia en el campeonato nacional, el Stade de Rennes (5º en la tabla de la Ligue 1) recibirá al Olympique de Marsella (3º) este sábado con una mezcla de euforia y prudencia. Pase lo que pase, este duelo de la 22ª jornada de la Ligue 1 será una cita muy especial para Romain Alessandrini.

Para el jugador del Rennes, enfrentarse al equipo de su ciudad natal, en el que realizó gran parte de su formación en juveniles, tiene un sabor especial. E inédito, dado que esta es la primera temporada en la élite del mediocampista de 23 años de edad, cuyo talento deslumbra a propios y extraños desde hace unos meses.

"Personalmente, tengo ganas de hacerlo mejor que en la ida, que fue uno de mis primeros encuentros como titular", confesó Alessandrini a FIFA.com en alusión a la derrota por 3-1 sufrida en Marsella el 2 de septiembre de 2012. "Pero para mí supuso una emoción muy grande pisar el césped del Velódromo, porque cuando era niño iba a todos los partidos", añadió.

Este regreso a los orígenes resulta incluso más emotivo si tenemos en cuenta el periplo recorrido por el joven marsellés. Su trayectoria profesional comenzó en 2008 con el FC Gueugnon, en la división de bronce del campeonato francés. Tras una lesión que lo tuvo en el dique seco casi una temporada completa, recaló en la Ligue 2 de la mano del Clermont Foot durante dos años. Es ahí donde Alessandrini comenzó a despegar, como demuestra el hecho de fuese incluido en dos ocasiones en el equipo ideal al término de la campaña."Eso me dio mucha confianza. Siempre es agradable ver que se reconoce tu trabajo, y yo me sentí muy orgulloso de que me tuvieran en cuenta". 

Este reconocimiento fue el perfecto trampolín hacia la élite. Lanzado como una exhalación desde su llegada a Bretaña el verano pasado, Alessandrini no tardó en hacerse un hueco en el once inicial. "Estaba decidido a demostrar todo lo que podía dar sobre el césped. Después de mi primer año en Clermont, ya tuve ofertas para pasar a la Ligue 1. Creo que las cosas no habrían salido igual si hubiese dado el salto antes. Ese segundo año en la Ligue 2 me hizo mucho bien, y creo que ha tenido algo que ver en el hecho de que haya jugado más liberado esta temporada".

El fondo y la forma
Futbolista imprevisible y osado, el zurdo es el artillero más prolífico de su club, junto a Julien Féret, con ocho dianas. Incluso se ha permitido el lujo de producir algunas obras de arte, como el trallazo con la diestra contra el Lille, la volea que entró por toda la escuadra contra el Nancy, o el magnífico gol que abrió el marcador contra el París Saint-Germain en la heroica victoria de los bretones en el Parque de los Príncipes del pasado 17 de noviembre. 

Aunque Alessandrini ha tenido que adaptarse a la disciplina del más alto nivel, bajo la atenta mirada de su técnico, Frédéric Antonetti, también ha sabido mantener y cultivar su faceta más impetuosa. "Mi espontaneidad es una de mis principales cualidades desde hace tiempo. El entrenador me ha enseñado mucho acerca de mi colocación sobre el terreno de juego, y creo que voy mejorando en ese aspecto. Con todo, intento conservar mis aptitudes específicas y hacer lo que sé hacer en los 30 metros finales, con mayor o menor acierto…. pero ahora mismo funciona (risas)".

Desde su llegada a la Ligue 1, su media goleadora no ha hecho sino mejorar. Un éxito que él también atribuye a la creatividad de sus compañeros en la línea de ataque. "Cuando juegas con Julien Férét, Mevlüt Erding y Jonathan Pitroipa, no hay duda de que disfrutas de muchas más ocasiones".

Y son sus compañeros precisamente los que más se benefician de la febril actividad del recién llegado, porque su brillantez frente a la meta rival viene acompañada de un tremendo derroche de energía sobre la cancha. "Presionar todo el tiempo, correr por todos lados y emplearme al 200%, incluso en los entrenamientos, forma parte de mi manera de ser. Nunca bajo el nivel de esfuerzo, eso me convierte en el jugador que soy. Sin eso, soy un futbolista del montón. Necesito esa frescura para aportar cosas nuevas al equipo".

Su generosidad sobre el terreno de juego, su buen hacer en ataque y su fulgurante debut en la máxima categoría del campeonato nos traen a la mente a dos internacionales franceses que juegan en su misma demarcación: Franck Ribéry y Mathieu Valbuena. Una semejanza de la que también es consciente el interesado. "Son dos jugadores a los que sigo con atención, porque vivieron, como yo, el ascenso desde la tercera división. Por eso, me fijo en lo que hacían cuando tenían mi edad, e intento inspirarme en ellos porque son grandes futbolistas. Ellos demostraron que en el fútbol puede pasar de todo, y su ejemplo me impulsa a emplearme a fondo para no tener que lamentarme".