El pequeño faraón italiano
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Stephan El Shaarawy es todavía un diamante en estado bruto. El pasado 23 de enero, el atacante de 19 años fue nombrado mejor jugador de la segunda división italiana por sus prestaciones en la temporada anterior con el Padua. Así las cosas, ha atraído el interés del AC Milan, que pretende hacer del ítalo-egipcio el símbolo de una nueva generación.

Nacido en Savona de padre egipcio y madre italiana, El Shaarawy dio sus primeras patadas al balón con el uniforme del equipo de aficionados del Legino, y sólo tenía 11 años cuando Michele Sbravati, responsable de los juveniles del Genoa, logró convencer a sus padres de que le dejaran inscribirse en su centro de formación. El chaval, al que le gustaba jugar por la banda izquierda o de mediapunta, empezó a dar que hablar muy pronto al ganar la Liga y la Copa de Italia en su categoría de edad.

Hizo su debut en la Serie A con los genoveses el 21 de diciembre de 2008, en el campo del Chievo Verona (0-1) a la edad de 16 años, 1 mes y 24 días, colándose así en el grupo de los 10 debutantes más jóvenes en la competición italiana. Pero pese al excelente rendimiento del chaval en la selección Sub-17 italiana, con la cual participó en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA Nigeria 2009, el técnico Giampiero Gasperini, dotado a la sazón de un efectivo muy compacto, no lo incorporaba más que muy rara vez al primer equipo del Genoa, por lo que finalmente decidió cederlo al Padua para que se curtiera.

El Shaarawy marcó su primer gol con los profesionales el 10 de septiembre de 2010 contra el Reggina (4-0), pero poco después quedó fuera de combate durante unas cuantas semanas por una lesión en la rodilla. Con todo, el Pequeño Faraón regresó a los campos al terminar el invierno y desempeñó un papel preponderante en la clasificación del Padua para las eliminatorias de promoción a la Serie A, aunque el proyecto terminó fracasando en el último partido contra el Novara.

No sólo técnica
Nuestro hombre se consoló pronto con la noticia de que el AC Milan había emprendido las negociaciones para reclutarlo. "Siempre me ha entusiasmado este club. Cuando era pequeño, Kaká era mi modelo. Me encantaría entrar en la historia del Milan", declaró entonces. Una vez firmado el contrato, Il Piccolo Faraone se estrenó con los rojinegros el 18 de septiembre de 2011 en Nápoles, e inscribió su primer gol en la Serie A tres días más tarde contra el Udinese.

Una de las preocupaciones de Massimiliano Allegri es que el jugador más joven de su elenco no se queme las alas con tanto relumbrón mediático, por más que no escatime elogios hacia su nuevo valor. "Es joven, pero tiene todas las cualidades que hacen falta para convertirse en un número uno", diagnosticó el estratega de los Rossoneri. "Es por esta clase de jugadores por la que el club debe apostar para sentar las bases de un nuevo ciclo y permitir la integración de una nueva generación. Stephan es aún joven. Debe familiarizarse con el entorno y crecer con normalidad. Pero yo estoy seguro de que no perderá la cabeza. Cuando el Milan elige a sus jugadores, no se fija solamente en el bagaje técnico".

Es verdad que El Shaarawy no es de los que se dejan arrastrar por los acontecimientos, ni siquiera cuando descubre maravillado un nuevo mundo. "Estoy sorprendido por la modestia y la simpatía de todos los grandes campeones del equipo, como Clarence Seedorf y Massimo Ambrosini", constata el joven Stephan. "Eso me conmueve mucho y no me incita a marcharme a otro sitio, ni siquiera para jugar más a menudo. De todas formas, aunque no sea titular, sigo progresando en las sesiones de entrenamiento con todos estos campeones".

Del Piero más que Balotelli
Cuando se le compara con Mario Balotelli, otra gran promesa del fútbol italiano, El Shaarawy contesta sonriendo: "Yo soy muy tímido y él muy extrovertido". Luego puntualiza que la llamativa cresta que luce en el pelo es sobre todo un homenaje a Marek Hamsik, el eslovaco del Nápoles.

El ex internacional Alessio Tacchinardi, hoy entrenador en el Pergocrema lombardo, prefiere invocar otra comparación. "A mí me hace pensar en Del Piero en sus comienzos. Es muy rápido y parece tener el gol en la sangre", juzga el otrora centrocampista. "A mi juicio debería debutar enseguida con la selección nacional. La edad no importa cuando un futbolista es bueno. Hay que tener el valor de confiar en los jóvenes".

Pero Stephan El Shaarawy no quiere ir más deprisa que la música. "La Federación Egipcia ha intentado convencerme de que me vaya con ellos pero yo nunca he soñado más que con la camiseta azzurra", reconoce. "Me siento sobre todo italiano, aunque permanezca muy ligado a mis orígenes". Como digno faraón, El Shaarawy no descuida sus raíces, a sabiendas de que le aguarda un gran porvenir.