Gattuso y Cassano, el partido de la vida
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Gennaro Gattuso y Antonio Cassano, dos de los puntales del AC Milan, acaban de ganar, tras un calvario de seis meses, el partido más importante de sus vidas. A fuerza de voluntad y ánimo, han sabido utilizar su pasión por el fútbol para vencer a la enfermedad y regresar al más alto nivel. FIFA.com se fija en estos dos jugadores emblemáticos que, como siempre han hecho dentro de la cancha, se negaron a darse por vencidos.

Cassano no quiere compasión
El periodo negro de Cassano comenzó en un aeropuerto la noche del 29 al 30 de octubre de 2011, al regresar de un partido de la Serie A en Roma. Mientras esperaba por el equipaje, el delantero tuvo de repente problemas de equilibrio y de vista, y dificultades para hablar. En ese momento, sus compañeros, fatigados, creyeron que se trataba de una de sus habituales bromas. Pero el doctor Rudy Tavana enseguida comprendió la gravedad de la situación, y acompañó al jugador al principal hospital de Milán, donde le diagnosticaron una isquemia de miocardio, causada por un problema congénito.

El 4 de noviembre, Cassano fue operado del corazón, y los médicos le recomendaron que esperase entre 4 y 6 meses antes de retomar eventualmente una actividad física. Un mes después, Peter Pan ya volvía a caminar. A mediados de enero, se subió a la cinta de correr, y en febrero volvía a tocar el balón. No desistió en su idea de regresar lo antes posible para estar listo de cara a la próxima Eurocopa 2012.

“Tuve miedo de morir. En cuanto pasó ese miedo, pensé en dejar el fútbol. Por suerte, ahora ya ha pasado todo, y he empezado una nueva vida”, confesó Cassano el 5 de abril, al recibir el visto bueno de los médicos para volver a los terrenos de juego.

“Si veo que me encuentro bien, no habrá ningún problema. Pero si me doy cuenta de que no soy el de antes daré las gracias a todo el mundo y me iré a casa. Quiero que la gente recuerde al Cassano bueno. No quiero compasión”, aclaró no obstante Fantantonio.

El 7 de abril, cinco meses y medio después de su accidente, Cassano volvía a pisar el césped, en el minuto 79 del encuentro contra el Fiorentina, entre una enorme ovación. Y no tardó en demostrar que el que tuvo, retuvo: exhibió su repertorio de regates y combinó de forma instintiva con su compañero Zlatan Ibrahimovic. Recuperó incluso la garra, como pudo verse con su tentativa, infructuosa, de provocar un penal. Cassano está de vuelta, y todavía le quedan casi dos meses para ultimar sus preparativos y ayudar al Milan a revalidar su título.

Unidos en el dolor
“Mucha gente me animó durante los momentos difíciles. Pero pienso especialmente en el doctor Tavana, que actuó con decisión para llevarme al hospital y salvarme la vida. Y también en el seleccionador Cesare Prandelli, que siempre me dijo que me esperaría para la Eurocopa”, confesó Cassano en la tarde del primer día de su nueva vida.

Una buena noticia para el técnico de la Nazionale, que organizaba el juego del equipo en torno a Cassano antes de su accidente, y que no podrá contar con los servicios de Giuseppe Rossi, lesionado hasta febrero de 2013.

Para Gennaro Gattuso, los problemas empezaron cuatro días antes del duelo Milan-Lazio del pasado 9 de septiembre. “Abandoné el entrenamiento porque veía manchas con el ojo izquierdo. El médico me ordenó reposo de inmediato, pero yo estaba totalmente decidido a disputar el partido del domingo, incluso en contra de su recomendación. Finalmente, escuché al demonio que llevo dentro y jugué los 20 minutos más desagradables de mi vida. Fue como si estuviese borracho. Veía a Ibrahimovic en cuatro sitios distintos al mismo tiempo. Choqué contra Nesta, aunque estaba a mi lado no lo veía. Al final, tiré la toalla”, cuenta Gattuso.

Durante largas semanas, este gladiador de los campos atravesó un auténtico calvario, sobre todo cuando su ojo izquierdo no respondió como se aguardaba a los primeros tratamientos para la miastenia. Por fortuna, Cassano estaba casi siempre a su lado para devolverle la moral bromeando sobre la afección, al imitar con muecas su estrabismo.

La pasión como motor
“Tengo 34 años, nunca he pensado en dejar el fútbol. Echaría demasiado de menos la adrenalina de los partidos. Hasta estoy dispuesto a jugar gratis, ya se lo he dicho a Adriano Galliani. No es una cuestión de dinero. Siempre he querido volver a hacer lo que me gusta. ¿Creen que voy a rendirme por un ojo algo caído?”, se pregunta sonriendo.

Durante toda su enfermedad, Gattuso siempre permaneció cerca del equipo. No dejó de hacer su trabajo dentro del vestuario, gritando a sus compañeros cuando la situación lo requería. Sin embargo, a la hora de salir al campo, parecía más que nunca un león enjaulado, que sufría sentado junto al banco de reservas.

El 11 de abril, su esfuerzo fue recompensado al fin, al regresar con motivo del partido Chievo-Milan (0-1). Disputó 62 minutos, con el brazalete de capitán, por supuesto. “Al entrenarme y jugar de nuevo, me siento como si hubiese ganado una Liga de Campeones de la UEFA personal. La miastenia es una enfermedad que afecta a los músculos. Pero aquí estoy, dentro de la cancha. Consigo jugar, y me siento fuerte. Quiero compartir esta experiencia con todos los que están enfermos y decirles que, en la medida de lo posible, tienen que luchar para vencer a la enfermedad. Aún tengo que tomar cortisona para poder seguir jugando al fútbol, pero lo hago porque siento una pasión enorme”.

El Milan ha recuperado a su líder carismático, una fuerte personalidad que transmite su afán por vencer y que, al igual que Cassano, sin duda desempeñará un papel decisivo en el mano a mano con el Juventus durante los últimos compromisos de la Serie A. Aunque no revaliden su título, ya han ganado un partido mucho más importante…