Marquinhos, un novato en la zaga del Roma
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Cuando elaboró su lista de refuerzos para la nueva temporada, Zdenek Zeman dejó claro a la directiva del Roma que el equipo necesitaba un defensa titular que supliese la baja del brasileño Juan, fichado por el Inter de Milán. Lo que el entrenador checo no esperaba era que el que acabaría ocupando ese puesto no sería un jugador contrastado y de renombre, sino un joven de 18 años con poca experiencia en el fútbol profesional, que además iba a convertirse en el nuevo mariscal de la zaga giallorossa en cuestión de semanas.

Tras jugar menos de 15 partidos con el Corinthians, Marquinhos llegó a la capital italiana como apuesta de futuro, pero no tardó en ganarse un puesto que muchos creían reservado para Nicolás Burdisso o Leandro Castán. La irrupción definitiva del joven brasileño en el once llegó tras el 4-1 que el Juventus infligió al Roma en la sexta jornada del campeonato de liga italiano, cuando, descontento con el rendimiento de la defensa, Zeman le dio entrada en sustitución de Burdisso.

Marquinhos causó una buena impresión y mantuvo la titularidad incluso cuando el técnico introdujo nuevos cambios y volvió a alinear al zaguero argentino tras las derrotas ante el Udinese y el Parma. Así, mientras los demás defensas se iban alternando en el once, Marquinhos encadenó siete partidos consecutivos como titular y se hizo merecedor de los elogios del técnico, famoso por su gusto por el fútbol ofensivo. “Se está mostrando muy sólido y no está cometiendo errores”, resaltó Zeman. “Puede llegar a convertirse en un superclase. Tiene talento y sabe moverse. Será importante para el futuro del Roma”, añadió.

El propio Marquinhos se muestra sorprendido por la rapidez con la que ha ido quemando etapas. “Como llegué de Brasil con poca experiencia en el fútbol profesional, la afición no las tenía todas consigo al principio”, explica a FIFA.com el zaguero de São Paulo. “Sin embargo, el entrenador siempre demostró tener confianza en mí y mi fútbol ha cuajado aquí por mi velocidad, mentalidad ofensiva, capacidad para combinar y colocación. Lógicamente, cuando llegué tenía sueños y quería disponer de oportunidades. Lo que no pensé es que todo fuese a ocurrir tan rápido”, relata.

Una trayectoria meteórica
A pesar de la sorpresa del propio Marquinhos, lo cierto es que rapidez es un término que describe su trayectoria a la perfección. No en vano, los acontecimientos también se sucedieron con rapidez en 2011, cuando el joven zaguero se proclamó campeón de la liga brasileña con el Corinthians solo unos meses después de liderar a su selección en la Copa Mundial Sub-17 de la FIFA.

Como no podía ocultar su cara de niño, Marquinhos volvió al juvenil del Corinthians en enero de 2012 para ganar la Copa São Paulo, una suerte de campeonato nacional sub-20. Por si fuera poco, cuando parecía que el año ya había resultado lo suficientemente bueno llegaron la conquista de la Libertadores y el fichaje por un club como el Roma...

“Todo ha ocurrido muy rápido. Cuando lo pienso parece que ha pasado mucho tiempo, pero la verdad es que apenas hace un año”, asegura. “Mi vida ha cambiado radicalmente, pero nada sucede por casualidad. Han sido años de mucho trabajo, en los que tuve que hacer sacrificios, vivir en una residencia... Ahora estoy en un histórico como el Roma, he hecho buenos partidos de titular y ya he jugado clásicos contra el Juventus y el Lazio. Me siento orgulloso”.

Marquinhos guarda recuerdos gratos de aquellos tiempos ‘lejanos’ en Brasil, pero la nueva casa en Roma, muy diferente del alojamiento que le proporcionaba el Corinthians, el aprendizaje de la lengua y la presencia de conocidos como el propio Castán, Dodô, Rodrigo Taddei o Marquinho hacen que mire hacia delante. Sin embargo, hay algo que no ha cambiado ni siquiera con la llegada de la mayoría de edad: en el Roma, como ya le ocurría en su anterior club, Marquinhos es el único jugador al que llevan en coche a los entrenamientos. “Con todo el tema de las negociaciones no pude sacarme el carné de conducir, así que a mi padre le toca seguir acercándome”, cuenta avergonzado.

Ambición sin límites
El proceso de adaptación marcha tan bien que Marquinhos ya usa palabras en italiano para hablar de sus objetivos a corto plazo con el Roma, aunque el puesto actual del club, sexto en la tabla a 12 puntos del Juventus, signifique que estas metas quedan ahora mismo un poco lejos. “Mi sueño inmediato es ganar el scudetto”, asegura. “En cualquier caso, quiero consolidarme en mi puesto para seguir creciendo y llegar a la selección”, advierte.

Marquinhos se refiere en este caso a la selección absoluta, aunque el zaguero brasileño admite que sería mucho más factible formar parte de la sub-20 en la cita mundialista de la categoría que se disputará en Turquía en 2013. “Sin duda es algo más cercano, y yo iría encantado. Representar a tu país siempre supone un orgullo”, asegura.

De todas formas, en vista de la rapidez con que están ocurriendo las cosas, el joven zaguero puede permitirse ser más ambicioso. Si con 18 años recién cumplidos Marquinhos ya era campeón de la Libertadores, se ganaba la titularidad en el Roma y entraba en la preselección de Mano Menezes para el Torneo Olímpico de Fútbol (al final se quedó fuera de la lista definitiva), con 20 será prácticamente un veterano en la lucha por estar en la Copa Mundial de la FIFA 2014.

“El simple hecho de que Mano me siguiese ya demuestra que estoy haciendo las cosas bien. Además, si me llegó aquella oportunidad es posible que el futuro me reserve algo todavía mejor”, aventura. “¿Por qué no soñar con estar en el Mundial 2014? Después de todo lo que ha pasado, ya no sé dónde está el límite entre lo posible y lo imposible para mí. Por la parte que me toca, creo que todavía hay posibilidades y voy a emplearme al máximo para conseguirlo”. ¿Alguien se atreve a dudarlo?