Icardi, tras los pasos de Batistuta
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Gracias al doblete que anotó el pasado 6 de enero ante Gianluigi Buffon, el argentino Mauro Icardi ha dejado de ser una promesa para convertirse de repente en un delantero indispensable para el Sampdoria de Génova. Oriundo de Rosario, como su compatriota Lionel Messi, ya no quiere limitarse a ser tan solo el amigo del cuádruple FIFA Ballon d’Or, o el eventual futuro Messi. Y es que, además de compartir con él lugar de origen, el joven talento albiceleste es también un producto de la cantera del FC Barcelona.

Tras recalar en Europa a la edad de nueve años, acompañado por sus padres, que querían dejar atrás la crisis y reunirse en las Canarias con su hijo mayor, Franco, el muchacho, que ya mostraba entonces inclinaciones ofensivas, brillaría con intensidad en el modesto Unión Deportiva Vecindario. Los 384 goles que marcó hasta 2008 en las diversas categorías de edad suscitaron, como es lógico, el interés de los ojeadores de los grandes europeos. A los 15 años, el único problema de Mauro era tener que elegir entre una decena de clubes, y se decantó finalmente por La Masia, el centro de formación del Barça, una decisión en la que influyó la presencia de Lionel Messi.

En Cataluña, ascendió otro peldaño entre julio de 2008 y enero de 2011, al materializar 38 tantos con los equipos sub-17 y sub-19. Sus cualidades fueron unánimemente reconocidas. Messi, ejerciendo de hermano mayor, se ocupaba de él y lo invitaba a las charlas técnicas, y Pep Guardiola y Tito Vilanova siguieron su evolución mientras se curtía en el cuadro dirigido por Òscar Garcia Junyent.

En la mejor escuela
El problema es que Icardi es un delantero centro atlético, de 1,81 m de estatura. Ese perfil no se correspondía verdaderamente con el estilo de juego y los esquemas del primer equipo. “Decidí cambiar de club, porque no sentía a mi alrededor la confianza necesaria para poder vestir algún día la camiseta blaugrana del primer equipo”, explica a FIFA.com Icardi, cansado entonces de esperar, y que reclamaba en vano más minutos de juego. “Pero, además de ser la mejor escuela de fútbol del mundo, La Masia fue para mí una escuela de la vida muy importante. Messi me cuidó, y nos hicimos amigos”.

En enero de 2011, la Samp fue el club más rápido en aprovechar la oportunidad de hacerse con sus servicios, en calidad de cedido y con una opción de compra de 400.000 euros. Cuatro meses más tarde, el argentino ya hablaba y escribía perfectamente el italiano, demostrando así una asombrosa capacidad de adaptación. “La Samp es el club que más se empeñó en ficharme. Eso me transmitió confianza”, señala. “De este modo, he tenido la posibilidad de jugar en una liga tan difícil como la Serie A, por lo que siempre le estaré agradecido”.

Después de una temporada en el conjunto filial, se estrenó con el primer equipo el 26 de septiembre, en Roma, y marcó su primer gol en el duelo de rivalidad local contra el Genoa del 18 de noviembre. “Sinceramente, ya esperaba que las cosas fuesen así de rápido”, admite. “Sabía que no iba a ser fácil, porque hay mucha competencia, pero siempre creí en mis posibilidades”, insiste. Sin embargo, su mejor momento ha sido, indiscutiblemente, el doblete firmado frente al Juventus de Buffon. “Fue una emoción única”, describe. “Desde niño, Buffon siempre ha sido un mito para mí. Cuando terminó el partido, incluso vino a felicitarme. No creo que vaya a olvidar nunca esa tarde en el Juventus Stadium”.

Un sueño y un objetivo
La prensa italiana se deshace en elogios hacia él, y lo presenta como una mezcla entre Gabriel Batistuta y Fernando Torres. “¡Ah, ojalá fuese cierto!”, responde modestamente. “Batistuta, en concreto, siempre ha sido un modelo para todos los jóvenes de mi país, por su talento y, sobre todo, por su personalidad. Será difícil imitarlo. Todavía tengo que sudar mucho en los entrenamientos, aunque lo intentaré”, bromea Icardi, quien se define como “un delantero axial, sin ser el clásico cazador de área. Me gusta variar, partir desde atrás, jugar en profundidad y también ayudar al equipo a sacar el balón”.

Icardi es actualmente internacional sub-20 argentino, y aunque tiene pasaporte italiano no ha respondido a una convocatoria para competir con la selección de su país de acogida. “Me negué, sencillamente porque me siento argentino”, se justifica. “Para mí la selección es algo muy importante, tanto en las categorías inferiores como en el nivel superior. Va a ser complicado poder estar en el Mundial de Brasil, porque los delanteros argentinos son actualmente los más potentes del mundo. Pero sueño con jugar con la Albiceleste, y algún día lo haré”, anuncia el punta, que confiesa su admiración por otros dos sudamericanos de la Serie A. “El delantero del Nápoles Edinson Cavani, que además de marcar muchísimos goles corre y trabaja enormemente para el equipo, y el defensa del AS Roma Leandro Castán, que tiene un potencial enorme”.

A un mes de cumplir los 20 años, Icardi posee igualmente un inmenso potencial. “Aún soy muy joven, tengo que progresar en todos los aspectos”, considera. “Pero tengo los pies en el suelo. Me esfuerzo y hago lo que sé hacer: marcar goles, por el Sampdoria y sus maravillosos tifosi”.