De Meazza a Balotelli, de un Milán al otro
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Después de 29 meses de exilio dorado en el Manchester City, Mario Balotelli está de vuelta en Milán. Pero esta vez, el delantero no se ha encaminado hacia La Pinetina, el centro de entrenamiento del Inter, sino hacia Milanello, la ciudad deportiva del gran rival, el AC Milan. Su traspaso prolonga la lista de jugadores que han defendido los colores de los dos vecinos irreconciliables, al tiempo que preserva una extraña tradición: muchos de los principales delanteros del Calcio acabaron optando por respirar el ambiente rossonero tras haber demostrado su valía en el Inter de Milán. En cierto modo, es como si hubiesen llegado allí buscando el reconocimiento de toda la ciudad, cuyos habitantes se reúnen futbolísticamente en el estadio Giuseppe Meazza; bautizado así en honor a la vieja gloria que fue la primera en dar ese paso.

El milanés Giuseppe Meazza acudió inicialmente al Milan, donde fue rechazado por “demasiado endeble”; antes de dirigirse a un Inter donde Fulvio Bernardini creyó inmediatamente en su talento. Trece años más tarde (en 1940), con un palmarés engordado, entre otros logros, con 2 Copas Mundiales de la FIFA™, 3 scudetti y 3 títulos de máximo goleador del calcio, Meazza originó la mayor polémica futbolística de la época al fichar por el vecino milanista. Pero el talento no entiende de camisetas, y la población milanesa iba a acabar conviviendo en el mismo estadio, que actualmente lleva el nombre del ilustre delantero.

Valiéndose de ese precedente histórico, el delantero ítalo-argentino Antonio Valentín Angelillo iba a seguir el ejemplo de Meazza, proclamándose máximo artillero de la Serie A en 1959 con el Inter antes de ganar la Recopa de Europa con el Milan en 1968. En los años 80 y 90 se iba a establecer un nuevo récord en ese aspecto a cargo del delantero internacional italiano Aldo Serena, quien protagonizó un doble trasvase del Inter (1981-82, 1987-91) al Milan (1982-83, 1991-93). Serena, uno de los cinco jugadores que ha conquistado el scudetto con tres clubes distintos, iba a repartir equitativamente sus principales títulos entre las dos escuadras lombardas: 1 scudetto y 1 Copa de la UEFA con el Inter, y 2 scudetti con el Milan.

Apuestas fallidas
A partir de finales de los años 90, la excepción iba a convertirse casi en la regla. En este caso, fueron dos grandísimos astros en el ocaso de su carrera los que fueron a parar al AC Milan. Tras haber brillado con luz propia en el Inter de 1997 a 2002 (con 59 dianas en 99 encuentros), Ronaldo recaló en la escuadra rossonera en enero de 2007 después de militar cinco campañas con los Galácticos del Real Madrid. Sin embargo, su “sueño” (como definió su fichaje a su llegada al aeropuerto de Milán) pronto iba a transformarse en una pesadilla que se prolongó hasta febrero de 2009 (fecha de su regreso a Brasil), por culpa de sinsabores fuera del campo, pero también de múltiples lesiones. Por su parte, el potente Christian Vieri, un trotamundos empedernido que cumplió 15 etapas en 13 clubes distintos, marcó la friolera de 103 tantos en 144 partidos con el Inter antes de cruzar el Rubicón en la pretemporada 2005/06. Sin embargo, al cabo de 8 partidos ligueros en los que sólo metió 1 gol, optó por poner rumbo al Mónaco.

Hernán Crespo, un goleador temible con Argentina (35 dianas en 64 internacionalidades) tampoco dejó un recuerdo imborrable ni con el Inter en la campaña 2002/03 (7 goles) ni en su posterior paso por el Milan, a pesar de sus 6 goles en la Liga de Campeones de la UEFA 2005 (2 de ellos en la célebre final perdida en la tanda de penales contra el Liverpool, tras un 3-3).

En cambio, todo Milán conserva un recuerdo emotivo del sueco Zlatan Ibrahimovic, quien, merced a sus 57 tantos, condujo 3 veces consecutivas al título liguero al Inter de Milán (entre 2007 y 2009), antes de festejar su retorno a la capital lombarda (procedente del Barcelona) adjudicándose el scudetto en 2011 con el Milan. De paso, se convirtió (y lo sigue siendo) en el único jugador que ha ganado el título de máximo goleador con dos clubes diferentes y, además, de una misma ciudad.

Una fiera que domar
“Hacía mucho tiempo que quería jugar en el Milan. Cuando surgió esa posibilidad, vine corriendo”. Son palabras de Mario Balotelli a su llegada a Malpensa, el aeropuerto de Milán. En su caso, parece un testimonio sincero, ya que el veleidoso Mario siempre ha proclamado su querencia por los Rossoneri; especialmente en los entrenamientos con la Nazionale, donde lucía ostensiblemente unas medias del AC Milan.

“Llega a un club que sabe trabajar con los jóvenes, incluido fuera del terreno de juego. Ahora depende de él”, anunció el seleccionador azzurro, Cesare Prandelli. “Si confía en la gente que desea realmente su bien, puede alcanzar el nivel de Lionel Messi y Cristiano Ronaldo. Le tengo mucho cariño”, apostilló Roberto Mancini, el entrenador del Manchester City, quien, sin embargo, no logró domar a la fiera.

En el Milan, Balotelli, de 22 años, se encontrará con Giampaolo Pazzini, llegado directamente del... Inter, pero también con su amigo y compañero de selección Stephan El Shaarawy, de 20 años, y con el francés de 18 años M’Baye Niang. Tres jóvenes arietes de llamativos peinados que están llamados a conformar un espectacular ataque en el Milan; antes, tal vez, de volver a verse las caras algún día en el club vecino…