El Hamdaoui, un León en el Arena
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Si Mounir El Hamdaoui fuera un producto insecticida, su director de marketing no tendría problemas para encontrar un buen eslogan publicitario: "Las mata callando". Silencioso ante una prensa, a la que apenas dedica atención, pero expresivo sobre el terreno de juego, tímido en público pero cálido en privado, el delantero marroquí del Ajax de Amsterdam es "un artista", a juicio de Louis van Gaal; un esteta con una facilidad técnica tan desconcertante que puede llegar a irritar.

El principal medio de expresión de Mounir es su pie derecho. "Porque el izquierdo, digámoslo así, dispone de un amplio margen de mejora…" bromea el entrenador del Bayern de Múnich, con quien El Hamdaoui relanzó su carrera en el Alkmaar. Desde hace tres años, el atacante de los Leones del Atlas ruge de gusto sobre los campos de los Países Bajos, donde ha cazado 61 goles en 92 partidos. Esa tasa basta para clasificarlo como uno de los artilleros más peligrosos.

El 31 de agosto de 2007, último día de aquel mercado de fichajes, el AZ apostó por el que fuera niño prodigio del Excelsior de Rotterdam. El jugador había abandonado su club nodriza y las lesiones se habían cebado con él durante dos temporadas. El Hamdaoui salía entonces de nueve meses de convalecencia en el Willem II, tras sendos fracasos en el Tottenham y el Derby County. Van Gaal, prudente, propuso a su nuevo delantero que se rodara en el Tilburg durante una temporada, pero Mounir rehusó y se alistó en el Alkmaar. A sus 23 años, consideró que ya ha perdido demasiado tiempo. "Su primera temporada fue difícil. La competencia era mucho más fuerte que en el Willem II, y Mounir estaba atrasado físicamente", recuerda Van Gaal para FIFA.com. No obstante, sin imponerse como titular indiscutible, el marroquí apuntó maneras con 7 goles en 23 partidos.

“Gran pasador, además de goleador”
Con la reputación que se forjó durante sus cuatro fructíferos años en el Excelsior (32 goles en 74 partidos), El Hamdaoui encontró refugio en casa del futuro campeón de Holanda. Después de ser reserva en los Spurs y de sufrir los sucesivos achaques de un cuerpo frágil, El Hamdaoui no barrió el polvo debajo de la alfombra sino que pasó la aspiradora a fondo. Puede decirse que se reinició: el nuevo chico mimado del estadio del AZ se proclamó campeón de Holanda en 2009, máximo goleador (23 realizaciones) y mejor jugador de la Eredivisie, sobresaliendo por encima de los demás fenómenos de la liga.

Cuando recibió la llamada de su selección, el nuevo León afiló sus garras. La marcha de Van Gaal al Bayern de Múnich no alteró su eficacia, plenamente confirmada con 20 goles en el ejercicio 2009/10.

Así las cosas, el Ajax hizo un negocio redondo el verano pasado. Ante la urgencia del AZ de engrosar su tesorería, Martin Jol dejó marchar por apenas 5 millones de euros al jugador que ya había apartado del grupo profesional en el Tottenham cinco años antes.

"Obtener los servicios de un jugador como él por un precio tan bajo ha sido un grandísimo golpe", comenta hoy Van Gaal, nada avaro en sus elogios de su antiguo protegido. "Está increíblemente bien dotado y goza de una técnica excelente. Su pie izquierdo no es tan bueno, pero lo que hace con el exterior del derecho vale por todas las gracias del zurdo. Es uno de los delanteros más peligrosos que conozco. Marca siempre, y sabe dar la pelota cuando hace falta. Porque Mounir es también un gran pasador, además de goleador. Y además es polivalente, puede jugar en todos los puestos de ataque".

Punto de inflexión en Tanzania
Máximo goleador ex aequo del campeonato holandés en curso con 11 goles en su cuenta particular, el compañero de ataque de Luis Suárez es menos prolífico en la Liga de Campeones de la UEFA (1 gol, 1 asistencia). Pero en Amsterdam nadie ha olvidado su contribución decisiva en el encuentro de vuelta frente al Dinamo de Kiev (2-1). Ahora, después de tres partidos sin marcar en la Eredivisie, el artillero del Ajax dispone del mejor de los escenarios para lucirse en la visita del Real Madrid al Arena.

Por si fuera poco, hay que advertir que el delantero ha aprendido a domar críticas y malos tragos. Su historia con la selección marroquí constituye la prueba más tangible. Mounir no siempre ha sido Hamdagol en la tierra de sus ancestros. Al contrario que su compatriota Marouane Chamakh, que también nació en el extranjero, El Hamdaoui no ha saboreado nunca una popularidad inamovible en Marruecos.

Su penal fallado frente a Togo en la fase de clasificación para la Copa Mundial de la FIFA 2010 alimentó las desavenencias entre los seguidores marroquíes y el oriundo de Rotterdam. La reconciliación ha tardado en llegar. Ha hecho falta esperar al gol que Mounir marcó en Tanzania el 9 de septiembre pasado en la competición preliminar de la CAN 2012. De todos modos, su asociación con el ariete de los Gunners lleva marchamo de salvación, y no cabe duda de que el dúo espera volver a conducir a su país por el camino de las cimas continentales.

Y para escalar esas cimas, ¿qué mejor entrenamiento que la montaña madridista?