De Boer: "Un técnico debe ejercer de padre"
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Es un entrenamiento soleado en uno de los muchos campos del centro de formación del Ajax de Amsterdam. Con los brazos cruzados y la mirada impenetrable, Frank de Boer asiste al último partidillo de la sesión. Este ex defensa central internacional, vencedor de la Liga de Campeones de la UEFA de 1995, es un genuino producto de la cantera del club capitalino, donde ya se desempeñó como técnico de las categorías inferiores, y lo conoce como la palma de su mano. No ha tardado en adaptarse a un cargo en el que se siente como pez en el agua.

De Boer, pilar de los Oranje durante doce años, asumió la dirección del primer equipo en diciembre de 2010. En esta entrevista con FIFA.com, habla de su nueva carrera en los banquillos, su filosofía y sus modelos.

Señor De Boer, usted afirmó hace dos años que tenía la tenacidad suficiente para dedicarse a este oficio. ¿Sigue pensándolo?
¡Sí! (risas) Aunque había adquirido mucha confianza entrenando en las categorías inferiores, no sabía si estaba preparado. Antes de afrontarlo, uno nunca lo sabe. Tenía buenas sensaciones en cuanto a mi capacidad para conseguirlo, y de momento estoy globalmente satisfecho. Hace cuatro años y medio empecé los primeros cursos para obtener el diploma. Quería ser un buen entrenador de juveniles, sin pensar realmente en dirigir un equipo profesional a corto plazo. Tenía esa aspiración, pero prefería ir etapa a etapa, y empezar en los juveniles. Pensaba que iba a tardar tres o cuatro años en ocupar el banco del primer equipo. Y surgió la ocasión, los dirigentes del Ajax me dieron una oportunidad, con libertad para elegir a mis colaboradores.

Después de haber llegado tan alto en tan poco tiempo, ¿no siente el peso de la presión?
Cuando se entrena a un equipo como el Ajax, las responsabilidades son enormes. Uno se convierte en el centro de todas las miradas. No tiene nada que ver con los juveniles, es otro mundo en todos sus ámbitos. La organización es diferente, hay que ser muy minucioso y, sobre todo, saber rodearse de personas cualificadas. Yo trabajo con el primer equipo del mismo modo que con la cantera. La filosofía no cambia, y eso es lo que establece también la política del Ajax. Aquí jugamos con el mismo sistema en todos los equipos de la cantera. El espíritu es el mismo, igual que los métodos de entrenamiento. Simplemente son más largos y más adaptados. Todo es idéntico, excepto la obligación de conseguir resultados. Con los jóvenes, ganar no es tan importante, no es la finalidad primera. Ahora, desde que estoy con el primer equipo, tengo la sensación de ser más un director deportivo que un entrenador.

¿Qué aprendió usted de los entrenadores que tuvo?
Siempre he observado a los entrenadores poniéndome en su lugar, preguntándome si yo adoptaría las mismas decisiones y cómo actuaría en determinadas situaciones. Intento tomar lo mejor de cada uno, ya sea las capacidades de gestión de Guus Hiddink o la organización de Bert van Marwijk. Con Louis van Gaal, comparto esa voluntad de preguntarme siempre cómo progresar, cómo dar más todavía. Los dos esperamos que todo el mundo se entregue al 200% en los entrenamientos. Son el espejo del terreno de juego, se juega como se entrena. Van Gaal impone respeto, y también temor, ahí radica su fuerza.

Hace poco declaró que a veces tiene dificultades con la generación de los jóvenes. ¿A qué se debe?
Es más difícil, porque es muy diferente de la que yo conocí cuando era jugador. Eso requiere ajustes. Yo siempre quería jugar, trabajar, alargar las sesiones de entrenamiento, y la distracción fuera del fútbol era mucho menos importante. Pero es nuestra sociedad la que quiere esto, el fútbol no es ninguna excepción. Mi hija tiene 11 años y ya reclama un teléfono móvil, para ella es normal. Con los jugadores pasa lo mismo.

Su principal aspiración al hacerse cargo del equipo era que los futbolistas se divirtiesen al jugar. ¿Cómo lo consigue?
Jugamos al fútbol para hacer cosas grandes y hermosas, lo que requiere tomar iniciativas. Para eso, hay que tener el balón. La filosofía del Ajax siempre ha sido construir partiendo desde atrás, con movimiento y combinaciones. Había que recuperar esta toma de iniciativas y borrar una cierta apatía general dentro de la cancha. Yo tenía esa sensación al ver los partidos desde la grada. Los laterales casi no subían, el central enviaba balones largos hacia arriba, cuando debe tener libertad para regatear si hace falta y para reactivar el juego como es debido o subir la pelota. El sistema de Martin Jol tuvo éxitos, sobre todo un título de la Copa de los Países Bajos, pero no pegaba con la filosofía de la entidad, la que yo conozco de memoria. Este es mi club, yo soy un ejemplo del modelo del Ajax. Aspiro a devolverlo al primer plano, y espero que esta filosofía sea aún más consistente la próxima temporada.

¿Es una fuente de inspiración para usted el FC Barcelona de su ex compañero Pep Guardiola?
Por completo, aunque no disponemos de los mismos recursos económicos, así que sólo podemos inspirarnos en algunos detalles. En el fútbol moderno, se domina si se tienen ocho o nueve jugadores por detrás del balón, como el Barça. Contar con dos extremos que se quedan arriba y se pegan permanentemente a la línea de banda no sirve de mucho. Hace falta un juego dinámico, compuesto de movimientos. Controlar la posesión es una idea tonta sobre el papel, ¡pero dentro del campo resulta muy acertada! Guardiola quiere mantenerse fiel a su filosofía, ha sido capaz de tomar decisiones difíciles, ya sea con Samuel Eto’o o con Zlatan Ibrahimovic. Sabe lo que quiere y no se desvía de eso.

Al igual que usted, Guardiola fue un gran jugador, lo que suele garantizar automáticamente el respeto del grupo. ¿Es importante cuando uno vive su primera experiencia en el banquillo?

El respeto del jugador dura dos o tres semanas. Luego hay que construirlo, y conservarlo sobre otros criterios. Siempre es mejor haber sido un futbolista conocido, incluso es lo ideal. Pero no es una condición sine qua non, Van Gaal es el ejemplo perfecto. Él es lo máximo como entrenador, con métodos muy académicos, cuando no protagonizó una gran carrera.

¿Usted ya creía que Guardiola iba a tener tanto éxito como técnico?

Por supuesto. De futbolista ya era como un entrenador, con un liderazgo natural y una enorme inteligencia de juego. A los 24 o 25 años, ya lo tenía. Cuenta con una habilidad natural para este oficio.

¿Y puede decirse lo mismo de usted?

¡No! Yo no empecé a pensar en ello hasta los 32 o 33 años, en el Galatasaray, antes no. ¡Cuando tenía 25 años, ni hablar! Pero cuanto más se envejece, más se ve el fútbol de otra manera. Al final de mi carrera, daba mucha más importancia a los aspectos tácticos. Veía las cosas en su globalidad, ya no solo a través del prisma de mis actuaciones.

¿Cómo fue la transición, pasar al otro lado de la barrera?

Cuando uno es futbolista, se concentra sobre todo en sí mismo, sin tener demasiado en cuenta las preocupaciones de los demás jugadores. Como entrenador, uno es el padre de 26 muchachos, ¡hay que prestar atención a todo! Y una vez más, en este aspecto, Van Gaal es un ejemplo. Siempre está informado de lo que ocurre en la vida de sus jugadores, suele tener palabras para cada futbolista, les envía señales. Y también sabe recibir esas señales. Es fundamental ver y leer correctamente lo que ocurre a nuestro alrededor. Un entrenador debe ejercer realmente de padre.

¿No es tan psicólogo como técnico?

Yo diría que sí, especialmente en las últimas semanas de la competición, con el título en el punto de mira. Ahí, mi trabajo se vuelve más psicológico todavía. Debo centrarme sobre todo en el aspecto mental, y encontrar ese factor desencadenante que haga que todos se entreguen al 100%.

Usted fue asistente de la selección nacional en la Copa Mundial de la FIFA Sudáfrica 2010. ¿Qué aprendió del torneo?

¡Que hay que tener fe en los objetivos! Tener metas no lo es todo, también hace falta creer en ellas todo el tiempo, sinceramente. Nosotros teníamos una misión, ganar el Mundial, y vi crecer la fe del equipo, y su confianza en sí mismo, partido tras partido.

¿Ya sabe dónde estará dentro de cinco años?

Nunca tuve planes de carrera más allá de dos años. Quiero ir siempre por etapas. Ser entrenador del primer equipo llegó antes de lo previsto, pero tanto mejor. El Ajax es mi club, y Amsterdam mi casa, así que de momento es el trabajo ideal.