El nuevo depredador de los Dragones
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Jackson Martínez sólo necesitó 89 minutos para demostrar lo que cabía esperar de él. Hace unos meses aterrizó en Portugal, y su estreno con el FC Porto no pudo salir mejor: marcó el único gol del triunfo de los Dragones Azules en la Supercopa portuguesa en los instantes finales del encuentro contra el Académica. Desde entonces, no ha parado de hacer temblar las redes rivales.

Es uno de los máximos goleadores de la Liga Sagres, con 10 tantos en 11 partidos, y también ha dejado su impronta con tres dianas en la fase de grupos de la Liga de Campeones de la UEFA. Lógicamente, es el nuevo héroe de los fieles portistas, que están habituándose a ver surgir delanteros letales sobre la hierba del Estadio del Dragón, y que ya se frotan las manos pensando en las muchas presas que promete La Pantera.

Cuando Jackson arribó al FC Porto, los hinchas temblaban ante la posibilidad de perder a la gran figura del equipo en aquel momento. El caso es que el brasileño Hulk, en efecto, acabó marchándose al Zenit de San Petersburgo, y la responsabilidad de mantener viva la llama del ataque blanquiazul recayó de lleno sobre los hombros del colombiano.

La llama sigue encendida y avivándose. Con 14 goles en 18 partidos oficiales hasta la fecha, Jackson ha justificado con creces su adquisición al Jaguares de México y ha hecho realidad el sueño que lo rondaba cuando jugaba descalzo por las calles de su patria. Se hizo profesional, juega en la selección colombiana —ya ha sido alineado en tres clasificatorios para la Copa Mundial de la FIFA Brasil 2014™— y es el sucesor de otros grandes descubrimientos que el FC Porto ha hecho por el mundo.

Ha nacido otra estrella
En ese contexto, Hulk es uno de los mejores ejemplos del tino del Porto para encontrar tesoros escondidos. El delantero brasileño desempeñaba su oficio en la segunda división japonesa, en el Tokio Verdi concretamente, cuando fue fichado por los Dragones en 2008, y no tardó en imponer su poderío físico y su calidad.

Ascendió a capitán del equipo y fue como jugador portista que mereció las primeras llamadas de la selección brasileña. Así pudo participar en el Torneo Olímpico de Fútbol de Londres 2012 y en diversos amistosos de la Canarinha.

En 2009/10, cuando Hulk brillaba en el firmamento luso, llegó un nuevo astro a la Ciudad Invicta. Radamel Falcao ya era un delantero de credenciales certificados en el fútbol sudamericano cuando dio el salto desde River Plate a Europa para jugar en el FC Porto y cuajar dos temporadas sencillamente inolvidables.

El primer hito del Tigre fue la conquista de la Liga Europa en 2010/11 como máximo goleador de la competición. En el curso siguiente, fichó por el Atlético de Madrid, con el que repitió la hazaña: ganó el campeonato y fue el goleador más prolífico de la segunda prueba más importante de clubes de la UEFA.

Falcao, uno de los finalistas seleccionados para el Premio Puskas de este año y protagonista de la selección colombiana que ocupa el tercer lugar de la clasificación sudamericana para Brasil 2014, hizo olvidar enseguida a otro artillero de prestancia que forjó su fama en el FC Porto. En 2005, el argentino Lisandro López cambió el Racing de Avellaneda por el club portugués con mayor número de trofeos internacionales. Su estilo aguerrido en el frente del ataque hacía las delicias de los seguidores portistas. Nunca desistía en los lances y su olfato de gol le valió cuatro temporadas más tarde la transferencia al Olympique de Lyon francés.

Un mago y un goleador
A veces sucede que el talento pasa muy cerca y no se lo percibe. Es lo que sucedió con Deco, por ejemplo. En 1997 dejó el Corinthians Alagoano para viajar a Portugal con intenciones de alistarse en el Benfica. Pero no gozó de oportunidades en el Estadio de la Luz y acabó siendo cedido al Alverca.

Luego hizo una breve escala en el Salgueiros y, a mediados de la campaña 1998/99, recaló en el Porto, donde muy pronto se convirtió en uno de los mayores ídolos de todos los tiempos del club. Ganador de varios títulos portugueses, de una Copa de la UEFA y de una Liga de Campeones con el conjunto portista, el Mago, como lo llamaban, había encontrado el club perfecto para saltar al estrellato.

Adoptó la nacionalidad portuguesa, sobresalió en la Eurocopa 2004 y en la Copa Mundial de la FIFA 2006 con la Seleção das Quinas, y dejó el Porto en 2004 para enseñar toda su clase en el Barcelona y en el Chelsea, antes de regresar a Brasil para jugar en el Fluminense.

Otro futbolista que estuvo con un pie en el Benfica pero acabó convirtiéndose en uno de los mejores exponentes del Porto fue el brasileño Mário Jardel. Pasó cuatro temporadas, de 1996 a 2000, en el club blanquiazul, donde hizo añicos todos los récords realizadores domésticos, con nada menos que 168 goles en 175 encuentros oficiales.

La puntería de Súper Mario hizo escuela en el FC Porto y desde entonces los grandes goleadores no han dejado de sucederse. Jackson Martínez es el más reciente de la lista pero, por lo que ha mostrado hasta ahora, los seguidores portistas pueden estar tranquilos: a los Dragones no les falta mordiente ni buen ojo para descubrir talento.